Descubren un “cementerio” de contaminación tóxica a 15,000 pies bajo el Atlántico

Científicos inspeccionaron barriles de residuos radiactivos arrojados al Atlántico y hallaron señales de deterioro y contaminación del sedimento

Cerca de 30 científicos participaron en la misión y utilizaron el sumergible tripulado Nautile, que realizó 20 inmersiones.

Cerca de 30 científicos participaron en la misión y utilizaron el sumergible tripulado Nautile, que realizó 20 inmersiones. Crédito: Diman Diver | Shutterstock

A más de 15,000 pies (unos 4,700 metros) bajo la superficie del Atlántico Norte, un equipo científico exploró y halló un preocupante rastro de contaminación tóxica, creada por el ser humano. Se trata de miles de barriles con residuos radiactivos que fueron arrojados al océano hace décadas.

La investigación forma parte del proyecto NODSSUM, coordinado por el Centro Nacional francés de Investigación Científica (CNRS), que busca determinar qué ha ocurrido con estos residuos y cómo interactúan actualmente con los ecosistemas de las profundidades marinas.

Según precisa el portal Phys, entre 1950 y 1990 más de 200,000 barriles fueron depositados en aguas profundas del Atlántico nororiental.

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¿En qué condiciones están los barriles radioactivos?

La segunda expedición de NODSSUM se realizó entre el 27 de mayo y el 28 de junio de 2026, a bordo del buque oceanográfico Pourquoi Pas.

Cerca de 30 científicos participaron en la misión y utilizaron el sumergible tripulado Nautile, que realizó 20 inmersiones para observar directamente los recipientes y su entorno.

Las imágenes obtenidas muestran que algunos de los barriles se encuentran en un avanzado estado de deterioro. En determinados casos, los científicos observaron señales compatibles con la pérdida de material y residuos extendidos sobre el sedimento que rodea los contenedores.

Estos recipientes contenían residuos radiactivos de baja actividad, que habían sido incorporados a materiales como asfalto o cemento antes de ser arrojados al océano. La información histórica recopilada por el CNRS indica que distintos países europeos participaron en el vertido de estos residuos durante décadas.

Los expertos recogieron muestras de sedimentos, agua y organismos situados alrededor de los contenedores. La investigación presta especial atención a elementos como el cobalto-60 y el niobio-94, cuya presencia puede ayudar a identificar la procedencia de determinados materiales radiactivos.

La vida marina ya “colonizó” los barriles

El hallazgo tiene una particularidad: los residuos no están aislados de la vida marina. Los científicos observaron organismos que viven sobre los propios barriles y en sus alrededores.

Anémonas, esponjas y cangrejos han encontrado en estas estructuras una superficie firme dentro de un paisaje dominado por sedimentos blandos.

Esto no significa que esos animales estén necesariamente contaminados. Precisamente esa es una de las preguntas que los investigadores intentan responder mediante los análisis de laboratorio.

Por ahora, no se conoce el alcance real de la transferencia de radionúclidos hacia los organismos ni qué consecuencias ecológicas podría tener. Los resultados de las muestras permitirán determinar si existe contaminación detectable y hasta dónde se ha desplazado.

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