Hochul: aranceles de Trump a Canadá golpearán el bolsillo de los neoyorquinos
La gobernadora acusó al presidente Trump de profundizar una guerra comercial que podría golpear a consumidores, agricultores y empresas neoyorquinas
La mandataria estatal proyecta el peor escenario económico para los neoyorquinos ante este nuevo conflicto arancelario. Crédito: Mike Groll | NY Governor Office
La gobernadora Kathy Hochul advirtió este miércoles que la escalada comercial entre Estados Unidos y Canadá podría traducirse en precios más altos de alimentos, energía, vehículos y otros productos esenciales para las familias neoyorquinas, debido a la estrecha dependencia económica que mantiene el estado con su vecino del norte.
Durante la jornada inaugural de la Feria Estatal de Nueva York, Hochul reaccionó a la decisión del presidente Donald Trump de aplicar nuevos aranceles de 50% sobre aproximadamente $20,000 millones en importaciones canadienses y elevar, a partir del 1 de enero de 2027, los gravámenes sobre automóviles, camiones y autopartes procedentes de ese país.
“Esto no hará más que hacer más dolorosa la vida de los estadounidenses: aumentarán los precios de los alimentos, los productos lácteos, la gasolina y la energía”, afirmó la gobernadora.
La mandataria demócrata reiteró además que las familias de Nueva York deberían recibir un reembolso por el impacto de los aranceles anteriores de Trump, los cuales, de acuerdo con estimaciones citadas por su administración, impusieron alrededor de $13,500 millones en costos adicionales en todo el estado.
“¿Dónde está el reembolso para los neoyorquinos? Hemos estimado que a los neoyorquinos se les deben $1,700 por familia”, se preguntó.
La cifra procede de un cálculo estatal basado en estimaciones del Budget Lab de Yale. Según ese análisis, el costo promedio acumulado por hogar neoyorquino rondaría los $1,751.
Sin embargo, no representa una devolución ya aprobada, ni significa que cada familia tenga legalmente derecho a recibir esa cantidad. Es una estimación del impacto económico utilizada por Hochul para reclamar una compensación federal, explicaron medios locales.
La nueva confrontación comercial comenzó después del fracaso de las negociaciones entre Washington y Ottawa. Trump argumenta que Canadá ha perjudicado durante años a los productores estadounidenses mediante barreras comerciales y aseguró que los aranceles buscan corregir una relación económica desequilibrada.
El Gobierno canadiense respondió anunciando gravámenes equivalentes sobre $20,000 millones en productos estadounidenses, además de programas de apoyo para los negocios y trabajadores afectados. Las represalias entrarían en vigor el 8 de septiembre, según reportes sobre las medidas divulgadas por Ottawa.
Una relación clave
Hochul subrayó que el impacto podría sentirse con especial fuerza en Nueva York, particularmente en las comunidades ubicadas a lo largo de la frontera. Canadá es un mercado fundamental para los agricultores, fabricantes y comerciantes del estado, además de un proveedor importante de energía, aluminio, materias primas y componentes industriales.
La gobernadora, quien creció en Buffalo, recordó que los visitantes canadienses también sostienen una parte del movimiento económico en esa región: asisten a ferias, cruzan la frontera para comprar y acuden a los partidos de los Bills, los Sabres y otros equipos deportivos.
“¿Por qué estamos desatando literalmente una guerra contra nuestros mejores amigos del norte?”, cuestionó Hochul, al advertir que las cadenas de producción automotriz y agrícola de ambos países se encuentran profundamente conectadas.
Esa integración representa uno de los principales riesgos de la nueva política. Las piezas utilizadas para fabricar un automóvil pueden cruzar varias veces la frontera antes de que el vehículo esté terminado, por lo que la industria teme que los aranceles acumulen costos durante diferentes etapas de producción.
Hochul cerró su mensaje cuestionando que la promesa presidencial de colocar a “Estados Unidos primero” termine significando, en su opinión, que sus residentes sean los primeros en sufrir mayores costos.
“No se suponía que fuéramos los primeros en precios más altos de gasolina, alimentos y servicios públicos”, afirmó.