Verduras congeladas vs. frescas: ¿cuál pierde más vitaminas en realidad?
¿Las verduras congeladas pierden sus vitaminas? Un experto desmonta el mito nutricional y comparamos su calidad real frente a las opciones frescas del súper.
¿Verduras verdes frescas o congeladas? Descubre cuál de las dos opciones gana realmente la batalla nutricional en tu plato. Crédito: Shutterstock
Aunque hay una creencia popular de que los vegetales pierden nutrientes al ser congelados, un experto explica que algunas vitaminas pueden disminuir durante el procesado previo a la congelación, pero las verduras congeladas conservan buena parte de su valor nutricional.
El doctor Alberto Sanagustín, experto en alimentos, señala que, al comparar las verduras congeladas con verduras que son frescas, pero llevan varios días almacenadas, “el contenido de vitaminas puede ser muy parecido o incluso, en algunos casos, superior en las congeladas”.
El secreto detrás de las verduras congeladas y su procesamiento

El proceso de congelado no suele ser tan directo del campo al congelador, sino que antes suelen someterse a un escaldado o blanqueado. Esto se traduce en que pasa primero por un proceso de calentamiento breve que ayuda a inactivar enzimas que, de otra forma, seguirían deteriorando el alimento durante su almacenamiento.
En este proceso se podría perder parte de las vitaminas más sensibles al calor y al agua, como por ejemplo la vitamina C y algunas del grupo B, mientras que la congelación por sí sola conserva bastante los nutrientes porque reduce mucho las reacciones que deterioran el alimento.
En estas verduras hay que tener en cuenta dos cosas:
- La posible pérdida inicial durante el procesado.
- La buena conservación posterior durante el almacenamiento congelado.
Además, recuerda que no todas las verduras ni todas las vitaminas se comportan igual.
La realidad de la verdura fresca frente al mito
Esta es la otra mitad de la comparación. Cuando decimos verdura fresca, podemos imaginarnos una lechuga, unas espinacas o un brócoli que acabamos de sacar de la huerta. Pero el problema es que normalmente no es eso lo que estamos comprando.
Desde la cosecha puede pasar mucho tiempo en transporte, distribución, en el supermercado y después varios días más en nuestra nevera. ¿Qué ocurre con esto? Que la verdura fresca tampoco se queda parada en el tiempo: continúa experimentando cambios y algunos de sus nutrientes, sobre todo ciertas vitaminas, van disminuyendo.
El punto clave no es la verdura recién cosechada frente a la congelada, sino la verdura que lleva días desde la recolección —más varios días en nuestra nevera— frente a la que fue procesada y conservada mediante cngelación inmediatamente después de ser recolectada. Entonces, la supuesta superioridad de la fresca deja de estar tan clara.
¿Qué elegir al hacer la compra?
Aclarado el punto nutricional, el experto resalta que tanto la opción fresca como la congelada pueden ser excelentes alternativas, por lo que al afinar los criterios de compra se pueden considerar: el precio, la disponibilidad, el sabor, la comodidad y, sobre todo, según cuál de ellas te facilite comer verduras con más regularidad, porque eso es lo verdaderamente importante.
Otro aspecto que se debe tener en cuenta es que la forma en que después cocinamos los vegetales también puede modificar el contenido de algunos nutrientes.
“Entre una verdura fresca y una congelada, la decisión más importante no es cuál conserva alguna vitamina más, sino cuál de las dos te vas a comer de verdad”.
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