Te dijeron que no en un negocio: siete pasos para decidir qué hacer después
Perder un cliente o recibir un no puede dejar información útil. Revisa siete pasos para entender la negativa, pedir comentarios y mejorar tu propuesta
Que una empresa no elija tu idea o que un cliente contrate a otra persona no significa que todas tus capacidades hayan sido descartadas. Crédito: Anastasija Vujic | Shutterstock
Perder un cliente, no conseguir un ascenso o ver rechazada una propuesta puede ser frustrante. Una vez que pase la primera reacción, vale la pena averiguar qué ocurrió: la respuesta puede ayudarte a corregir un problema o a decidir si debes buscar otra oportunidad.
1. Comprueba en qué se basó la negativa
No todos los rechazos se deben a una falla de tu trabajo. Un posible cliente, por ejemplo, podría creer erróneamente que tu empresa no ofrece lo que necesita.
John Brandon planteó en el portal Inc. que conviene comprobar si la decisión se tomó con información correcta. Si hubo un malentendido, puedes aclarar qué servicios ofreces y comunicarlo mejor en futuras propuestas.
2. Reconoce los errores que sí existieron
Si la negativa tiene fundamento, ignorarla te priva de una oportunidad para mejorar. Revisa qué estuvo bajo tu control: tal vez la propuesta no respondió a una necesidad del cliente o faltó preparación para presentarla. Reconocerlo permite trabajar en una solución concreta.
Eso no exige convertir un error en una valoración de toda tu capacidad profesional. El objetivo es identificar una acción que puedas cambiar.
3. Pregunta por los motivos
En lugar de llenar los vacíos con suposiciones, puedes pedir comentarios a quien tomó la decisión.
Una pregunta breve y respetuosa, como qué aspecto de la propuesta no cumplió sus expectativas, podría darte información útil.
La otra persona quizá no pueda responder, pero preguntar te permite intentar entender la negativa antes de modificar tu estrategia.
4. Decide qué harías distinto
Con la información disponible, revisa tu proceso. ¿Necesitas explicar mejor tus servicios, ajustar una propuesta o dirigirte a otro tipo de cliente?
Fortune recomienda tomar distancia después de un rechazo para evaluar cómo afrontar el siguiente reto. Cambiar algo solo tiene sentido si identificaste un motivo para hacerlo.
5. Habla con personas de confianza
Un mentor profesional o un colaborador puede detectar aspectos que no viste mientras preparabas la propuesta.
Cuéntale qué ofreciste y qué respuesta recibiste. Pídele una opinión sobre los puntos que podrías mejorar, no solo palabras de ánimo.
6. Separa la decisión de tu valor personal
Que una empresa no elija tu idea o que un cliente contrate a otra persona no significa que todas tus capacidades hayan sido descartadas.
Permítete sentir la decepción y después vuelve a los hechos: qué te dijeron, qué puedes comprobar y qué queda por aprender.
La retroalimentación negativa puede ser útil sin convertirse en una etiqueta personal.
7. Observa si aparece un patrón
Una sola negativa quizá revele poco. Si varias personas señalan el mismo obstáculo, tendrás una pista más clara sobre lo que necesitan o esperan los clientes.
Llevar un registro de las objeciones y de los cambios que haces puede ayudarte a preparar mejores propuestas.
Recibir más rechazos no es una meta en sí misma. Lo provechoso es usar la información que dejan para tomar una decisión mejor fundamentada la próxima vez.
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