Suspenden el Rayo Vallecano-Athletic Club por el lanzamiento de aviones de papel al campo
Fanáticos de Rayo Vallecano han protestado en su estadio para exigir la renuncia del presidente del club madrileño
Fanáticos lanzaron aviones de papel al campo del Rayo Vallecano. Crédito: EFE
El partido entre el Rayo Vallecano y el Athletic Club de Bilbao, correspondiente a la octava fecha de LaLiga EA Sports (Primera División española), fue suspendido este sábado debido al lanzamiento de avioncitos de papel y objetos como pelotas pequeñas de plástico al terreno de juego por parte de la afición madrileña.
El partido fue suspendido tras interrumpirse dos veces, mandando incluso a los jugadores al túnel de vestuarios en la segunda ocasión, tras un primer parón que duró siete minutos en el primer tiempo, hasta que pudieron retirarse todos los avioncitos de papel.
Antes de que se suspendiera el partido, dos de los capitanes del Rayo, Isi Palazón y Oscar Valentín, salieron al terreno de juego para hablar con los aficionados que conforman ‘Bukaneros’ (grupo ultra del conjunto rayista) y que se sientan en el único fondo con butacas del estadio de Vallecas.
LaLiga anunció la suspensión del partido de Rayo Vallecano
Poco después de la comunicación, LaLiga emitió un comunicado para informar de que “la nueva fecha y hora del encuentro se anunciarán próximamente” tras la suspensión del encuentro “por decisión del árbitro tras los reiterados lanzamientos de objetos al terreno de juego”.
También condenó “de forma rotunda este tipo de comportamientos, que ponen en riesgo la seguridad y hacen imposible el normal desarrollo de la competición”.
El lanzamiento de objetos por parte de la afición del Rayo se hizo en señal de protesta por la gestión del presidente del club franjirrojo, Raúl Martín Presa, al que llevan pidiendo los últimos meses su marcha.
El de este sábado era el primer encuentro de Liga del conjunto rayista en su estadio, después de disputar tres partidos como anfitrión en Butarque, en Leganés (afueras de Madrid), debido a las condiciones de inseguridad que ofrecían las instalaciones y que llevaron a la suspensión temporal por parte del Gobierno regional de la Comunidad de Madrid, propietario del campo.
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