“Legacy Women” apuesta a la herencia musical afrocaribeña con festival en Governor’s Island este domingo
Encabezan “Beloved by the River” para resaltar las prácticas culturales afrocaribeñas con el fin de fortalecer a familias y comunidades
El grupo de música afrocaribeño "Legacy Women" se compone exclusivamente de mujeres. Crédito: Legacy Women | Cortesía
NUEVA YORK – Oshun es para la religión yoruba la diosa del río. La deidad representa el agua, la fertilidad, el amor…
Bajo el mito yoruba, asociado al pueblo originario del suroeste de Nigeria, a la “orisha” también se le identifica como una figura protectora que sostiene y nutre.
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Para Legacy Women o “Las Herederas” esa figura femenina ancestral es parte de la inspiración para una jornada dominical de sanación y empoderamiento a nivel comunitario desde Governor’s Island en Manhattan.
“El elemento de la isla, que es un parque abierto, el elemento de la naturaleza y elemento del agua, que en la cultura afro y en muchas tradiciones caribeñas ancestrales representa el elemento de Oshun, que es una deidad yoruba que expresa el poder femenino, el del amor, de la familia, del gozo y la belleza”, resalta Manuela Arcienagas, directora y fundadora del grupo de percusión afrocaribeño femenino.
Armadas con el tambor se han propuesto rescatar y destacar las historias compartidas entre las comunidades afrocaribeñas a través de géneros como la bomba.
“El tambor también invoca el poder y la bendición de nuestros ancestros. Nos recuerda siempre que hemos sobrevivido etapas así, difíciles, y vamos a seguir sobreviviendo y buscando cómo podemos progresar, florecer aún a través de estos ataques”, afirma la tamborera.
El instrumento musical también tiene el poder de unir a los pueblos afrodescendientes del Caribe a través del sonido, el baile y la expresión, independientemente, de diferencias como la del idioma, apunta Arcienegas.
“El tambor es un lenguaje corporal en sonido y en energía que atrae a la gente de nuestros pueblos. Nueva York tiene esta oportunidad bella en la que nosotros tenemos acceso a la cultura de los otros y, aunque tal vez no hablemos el creole, yo escucho ese tambor y me resuena, porque me acuerda mucho a mi cultura mía. La realidad es que viene todo del mismo origen, del legado africano musical y cultural. Es el tambor que nos une”, reitera.
“Así es que nos integramos y hemos podido desarrollar grupos musicales, culturales, educacionales en los que los artistas afro se apoyan, se respaldan en todos los esfuerzos comunitarios de justicia social como también de sanación cultural. Es un método para organizar la comunidad”, plantea.
El domingo 31 de mayo, a partir de la 1 p.m., en ese parque, un antiguo espacio militar, la agrupación se presentará junto a otros exponentes artísticos de tradiciones afrocaribeñas vinculados con la diáspora puertorriqueña, dominicana y haitiana.
“Beloved by the River” (Ser querido al lado del río)
En entrevista con El Diario, Arcienagas, de origen dominicano, indicó que, a través de “Beloved by the River” (Ser querido al lado del río), como se nombró el evento, se resaltarán las prácticas culturales afrodiaspóricas con el fin fortalecer a las familias y comunidades a través de la narración, la música y el movimiento.
“En este momento, muchas de las familias caribeñas y latinas están sintiendo unos efectos muy dañinos con las políticas nacionales contra migrantes, racistas contra la negritud y la cultura negra; económicas, porque ha habido mucha presión en la familia con el precio de la gasolina subiendo, con precariedad en acceso a vivienda. Nosotras empezamos a ver que estaba creciendo la depresión en nuestra comunidad, eventos de separación de familias, inseguridad económica que está causando más violencia doméstica y otros tipos de dificultades en el núcleo familiar”, expone la activista.
“Queremos crear un espacio en el que la gente se sienta querida, amada, bella, fortalecida por el río, por los elementos naturales, por la cultura y por nuestros propios valores afrocaribeños que le dan el valor y poder a la mujer y a la familia”, añade.
Para Legacy Women y sus aliados se trata de una apuesta cultural para afianzar lazos que aporten a un mejoramiento social a nivel más general a través del cuidado mutuo.
“La sanación a nivel comunitario comienza con la comunicación y tener una comunidad donde te sientes que perteneces. Este concepto de pertenencia. Nosotros nos pertenecemos, nos pertenecemos unos a otros y nosotros mismos somos la primera línea de respuesta para las necesidades a nivel comunitario; es de persona a persona, de familia en familia, y ampliando esa conexión a la familia cultural afrocaribeña, particularmente, la dominicana, puertorriqueña y haitiana, que van a estar todas representadas en ese evento”, reflexiona.
El “legado” de “Legacy Women”
Legacy Women es un grupo musical tradicional integrado solo por mujeres. Está compuesto por percusionistas, cantantes y bailarinas de la ciudad de Nueva York dedicadas a la música afrocaribeña, que incluye palos, congos, salves, bomba y otros géneros en la misma línea.
Mensualmente, Legacy Women organiza sesiones gratuitas de improvisación con tambores en diversas localidades de NY y Nueva Jersey, con el fin de crear espacios donde mujeres, niñas y otros grupos puedan construir comunidad e involucrarse en la cultura y la historia afrocaribeña a través de la música.
Se identifican como las “descendientes” o “herederas” del grupo “YAYA”, que comenzó en 2002 en NYC con el maestro de bomba Alberto “Tito” Cepeda, Alex LaSalle, Jorgie Vázquez y organizadores en Rincon Criollo – La Casita de Chema, en El Bronx.
Arciniegas también fue cofundadora de YAYA.
“La mujer estaba carente de espacios de conexión de actividades que la nutrieran, de un deseo de presión artística y personal y la música de nosotros se presta mucho para la expresión personal, se presta para poder expresar sentimientos y hasta duelo y para jalar la energía de sanación. Empecé de nuevo en el 2012 y ya llevamos aquí incorporando a mujeres para que aprendan, para que escriban sus canciones, expresen lo que están sintiendo en sus vidas, lo que le hacen falta, lo que desean para ellas mismas y para sus familias y sus comunidades. Siempre necesitábamos una plataforma para correr la voz que la visión que nosotros tenemos del cambio a nivel personal y comunitario”
La portavoz cree firmemente en que, para empoderar a las familias y las comunidades, hay que empoderar a las mujeres.
“Aún necesitamos espacios públicos para que lo que la mujer está sintiendo no se quede en silencio en su casa, sino que se manifieste a nivel social y público para que se escuche y tengamos esa fuerza para identificar lo que vamos a construir”, considera.
A pesar de los avances en esa dirección, los retos de representación e igualdad femenina en grupos de música afrocaribeña persisten.
“Este sistema de discriminación por género y racial pone a la mujer más atrás en la fila en términos de acceso a recursos, a espacios para liderar. No es que no han querido y no lo han hecho; es que lo hacen y no se reconoce o lo hacen gratis y no se le paga basado en la opresión y, cuando nosotras salimos al frente y declaramos que vamos a construir un trabajo nosotras mismas, teniendo o no teniendo recursos, nos tenemos a nosotras, a nuestras habilidades y nuestro deseo”, cuestiona.
La intérprete recuerda los comentarios y las preguntas sexistas por parte de algunas personas que presenciaban a YAYA en el escenario.
“Para la mayor parte de la gente era una novedad. ‘Wow, ¿las mujeres tocan también?’; ‘¿no les duele su cuerpo?’; ¿seguro que no les hace daño?’. Esta discriminación sobre el poder y la fuerza que tenemos. También había gente que decía: ‘¡Qué bonita la energía y la expresión!’, ‘nos gusta’”, contrasta.
Pero, “crédito a quien crédito merece”. Arcienegas reconoció la ayuda que le brindaron músicos como ‘Tito’ Cepeda, de la reconocida Familia Cepeda, y LaSalle, fundador del grupo Alma Moyo.
“Nos apadrinaron y nos daban clases gratis o nos guiaban y nos apoyaban. Sí hemos tenido el apoyo de hombres de la cultura que son bien reconocidos, pero ellos respetaron siempre que era el liderazgo y la visión de nosotras y nos defendían”, resalta.
En varias ocasiones, Cepeda tuvo que sacar la cara por las integrantes de YAYA en pleno evento, cuenta la percusionista.
“Mi maestro ‘Tito’ Cepeda iba a los shows de nosotros y se sentaba al frente, porque había hombres que se sentaban y nos miraban muy mal y nos despreciaban; él nos defendía y les decía: ‘Yo soy el mejor tamborero en NY y estas son mis estudiantes y esta es mi tarjeta. Si tienes un problema, llámame a mí’. Eso nos daba mucho respaldo y coraje y valentía para seguir adelante. A nivel general, aún sigue la inequidad, porque la mayoría de las organizaciones que hacen trabajo comunitario sus líderes son mujeres. Se ve que mucho menos dinero, en términos de subvenciones, va a organizaciones que son lideradas por mujeres y, particularmente, mujeres negra, afro, así que todavía hay desigualdad, pero aún seguimos haciendo la labor y el trabajo porque nosotras mismas nos damos nuestro valor”, afirma.
El “boom” de la bomba y la plena en NY
Arciniegas atribuye el auge o la popularidad de géneros como la bomba y la plena entre la diáspora a la insistencia de grupos como el que representa, el auspicio de eventos como el BomPlenazo en el sur de El Bronx y la organización comunitaria en los históricos jardines comunitarios como el de Chema (Jose “Chema” Soto).
“A través de la labor de grupos culturales que han hecho mucho trabajo gratis sin remuneración para insistir en que esta cultura no puede morir, luego de unos 30 años de este tipo de trabajo, ha llegado un momento en que tiene más visibilidad más ‘mainstream’. Yo creo que primero empieza con el sacrificio de esos practicantes culturales, donde siempre ha habido mujeres. Después continúa con esfuerzos llenos de mucha valentía de ciertas mujeres que dijeron que se atreverían…”, destaca.
“Era una labor diaria, insistente, de seguir saliendo a la calle, de seguir trayendo a la gente. Ahí se abre un panorama donde surgen más educación en escuelas, más interés, y, poco a poco, la gente está más pendiente a desarrollar liderazgo”, continúa.
Aunque reconoció que artistas como el reguetonero Bad Bunny han dado visibilidad a géneros como la bomba y la plena a nivel mundial, asegura que el apogeo no sería posible sin los cimientos de grupos pioneros en lugares como NY.
“Esto no se debe a que vino una celebridad grande y, de repente, explotó un género. Esto se debe a las décadas de labor diaria de trabajadores culturales, a la fuerza de nuestros ancestros que insistieron para que se siguiera practicando”, reitera.
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