Adiós al colesterol alto: el truco diario con ciruelas que avala la ciencia para limpiar las arterias
Un experto explica cómo dos ciruelas después de comer pueden ayudarte a combatir el colesterol malo y proteger tus arterias de forma natural
Más allá de la digestión: descubre por qué este sencillo fruto es el aliado perfecto para mantener a raya el colesterol malo y cuidar tus células. Crédito: Shutterstock
Más allá de ayudar con los problemas de tránsito intestinal, las ciruelas son aliadas naturales para combatir el colesterol por contener grandes cantidades de pectina, además de sus niveles de vitamina K y de vitamina C.
Se trata de una fruta sencilla que tiene componentes muy interesantes, y que consumiendo dos o tres ciruelas como postre regularmente puede ayudar a reducir la presencia de este tipo de grasa, explica el doctor en alimentos, Manuel Manzano.
Según explica la Federación Española de Nutrición (FEN), se trata de una fruta recomendada a partir de los 45 años de edad, cuando los problemas de arteriosclerosis y de acumulación de grasa de colesterol en los vasos sanguíneos pueden empezar a ser preocupantes.
Para comprender cómo esta fruta puede ser una aliada de la salud cardiovascular, el experto explica tres compuestos que ayudan a disminuir la absorción del colesterol y a que no se genere tanto problema en las arterias.

Cómo la ciruela ayuda a controlar el colesterol
1. La pectina y su escudo intestinal

Al tener altos niveles de pectina, un tipo de fibra soluble que, cuando llega al intestino, evita que la grasa, como el colesterol, pase del intestino al torrente sanguíneo. “Esto no tiene otra magia. La mayoría de los medicamentos, tanto con receta como sin receta, que se utilizan habitualmente para reducir la absorción de colesterol llevan pectina”, algo que se puede solucionar comiendo esta fruta con elevadísimos niveles de pectina.
2. Flexibilidad arterial con vitamina K

Otro componente de la ciruela es la vitamina K, que contribuye a que los vasos sanguíneos, especialmente las arterias, estén más flexibles; “evita el anquilosamiento, por decirlo de alguna manera, de las arterias”, explica Manzano.
La flexibilidad de las arterias las hace, de una manera natural, menos sensibles a que sobre ellas se depositen altos niveles de grasa.
La vitamina K en combinación con la pectina produce un efecto sinérgico: por una parte, evitas que se absorba y, por otra, evitas que la parte que no se ha podido absorber se deposite en grandes cantidades.
3. Protección celular gracias a la vitamina C
Además, la ciruela tiene cantidades muy considerables de vitamina C, un potente antioxidante protector de las células del hígado y de los vasos sanguíneos para que en ellas no se deposite grasa, logrando que la célula esté más resistente a la posible penetración de sustancias.
Aclara que aunque el colesterol es necesario para nuestra alimentación y el cerebro lo necesita, en exceso —especialmente el colesterol LDL (malo)— no deja de ser un tóxico.
Los especialistas coinciden en afirmar que no hay un alimento mágico que cure ningún tipo de enfermedad, si no se acompaña de una dieta saludable, hábitos de vida sana y actividad física regular.
Sigue leyendo:
.El riesgo silencioso del colesterol alto: 2 alimentos que actúan como escudo protector
.¿El secreto mejor guardado de la abuela? 6 razones científicas por las que debes tomar té de hojas de guayaba
.Del ajo a la fibra: los 5 mejores aliados naturales para controlar el colesterol