Inquilinos le huyen a la Torre Trump de la 5ta Avenida de Nueva York

Hay rechazo al nombre y al acceso limitado por el Servicio Secreto y las protestas
Inquilinos le huyen a la Torre Trump de la 5ta Avenida de Nueva York
Las protestas son constantes allí desde las elecciones de 2016
Foto: Spencer Platt/Getty Images

Incluso para los seguidores de Donald Trump, vivir en la más emblemática de sus torres se ha convertido en una pesadilla.

“Trump Tower”, que una vez fue una joya de prestigio en la 5ta Avenida diagonal a Central Park, ahora es una de las propiedades de lujo menos deseables en Nueva York.

Desde las sorprendentes elecciones de noviembre de 2016, el edificio automáticamente se convirtió en una fortaleza del Servicio Secreto, como corresponde a la residencia de cualquier mandatario desde que es electo y hasta después de su presidencia.

Muchos más, en este caso, por la abrumadora cantidad de protestas. Ayer mismo, una protagonizada por el propio alcalde Nueva York en nombre del cambio climático.

El edificio de 36 años de edad lleva ya 30 meses rodeado de barreras de hormigón y con sus dos entradas principales parcialmente bloqueadas. Incluso los taxis ya no se pueden detener al frente.

Y así seguirá incluso cuando termine su gestión, si Trump decide volver a vivir allí.

Para cualquiera que tenga una unidad en esa torre, los últimos dos años y medio han sido brutales. Según muestran los registros de propiedad, la mayoría de las ventas de condominios han provocado pérdidas después de ajustar la inflación, destacó Bloomberg News.

Varios se vendieron a más de 20% de pérdida. En contraste, en todo Manhattan, sólo el 0.23% de las viviendas han sido vendidas con pérdidas en los últimos dos años, según el proveedor de datos de bienes raíces PropertyShark, aunque el cálculo de esa firma no se ajusta a la inflación.

Están muy lejos los días cuando la torre atrajo a gente como Michael Jackson, Johnny Carson y Steven Spielberg. Ahora es mejor conocida por una reunión de la campaña de Trump con un abogado ruso documentada en el polémico informe de Robert Mueller.

Mientras que algunos rincones del imperio comercial de Trump han prosperado, como su hotel de Washington DC, otros han sufrido por su polémica personalidad.

En octubre de 2018 los residentes de un complejo de viviendas en el Upper West Side lograron remover el nombre “Trump Palace” de su edificio, que ahora se llama 200 Riverside Boulevard.

Está programado que Trump brinde una instantánea actualizada de su patrimonio neto esta semana, con su información financiera anual que vence mañana miércoles. Los documentos no entrarán en detalles sobre los ingresos de la Organización Trump, pero está claro que esta torre está sufriendo, según registros de valores y propiedades, listados de bienes raíces y entrevistas con expertos de la industria.

También la parte comercial del edificio ha estado luchando durante meses para encontrar inquilinos a más de 42 mil pies cuadrados de espacio de oficina vacantes, a pesar de que las rentas están muy por debajo del promedio del área, según muestran los listados y datos de corredores de bienes raíces.

“El nombre en el edificio se convirtió en un problema”, dijo Michael Sklar, quien vendió su apartamento allí en octubre por $1.83 millones de dólares, luego de gastar $400 mil para remodelarlo. Su familia lo compró por $1.4 millones en 2004, lo que se traduce hoy en $1.84 millones después de ajustar la inflación. Es decir, vendió a pérdida.

La decadencia se remonta a incluso antes de las presidenciales: la ocupación de la Torre Trump se ha reducido en los últimos siete años de 99 a 83%, lo que le da una tasa de vacantes aproximadamente el doble del promedio en Manhattan.

El ingreso neto aumentó ligeramente el año pasado, impulsado por la permanencia de su comité de campaña 2020 que, sin sorpresas, funciona desde allí y ha gastado más de $890 mil dólares en los últimos dos años en alquiler, según los registros de la Comisión Federal de Elecciones (FEC).

El ingreso neto del edificio sigue siendo aproximadamente 26% más bajo de lo que esperaban los banqueros cuando evaluaron la capacidad de Trump para un préstamo de $100 millones de dólares en 2012.

Aún así, produce regularmente una ganancia anual para su homónimo. El año pasado el edificio generó $10 millones dólares en flujo de efectivo neto, después de tomar en cuenta el pago anual de intereses del préstamo de $4.3 millones dólares, según las revelaciones de la Organización Trump.

La Organización Trump no respondió a las solicitudes de comentarios.