5 razones por las que tu dieta baja en carbohidratos no está funcionando

Reducir calorías es importante, pero para perder peso hay otros factores que cuentan

Una dieta baja en carbohidratos no es la panacea.
Una dieta baja en carbohidratos no es la panacea.
Foto: Unsplash

En el mundo de las dietas, es la reina del momento: la dieta baja en carbohidratos, que ofrece resultados rápidos con un esfuerzo menor. Pero no todo es color de rosa en un régimen “no-carbs”. Es común que, en ciertas circunstancias, simplemente no veas resultados.

Estas son algunas razones por las que tu dieta baja en carbohidratos no está funcionando:

Estás comiendo poco

Suena lógico: “Si como menos, consumo menos calorías y entonces adelgazo”, pero la ecuación no es tan sencilla. Al comer menos, tu cuerpo puede entrar en un estado que los nutricionistas llaman “modo de inanición” en el que el metabolismo se ralentiza para acumular reservas porque no sabe cuándo será la próxima vez que reciba alimento. Así que comer menos puede ser contraproducente.

Te dejas llevar por las etiquetas “bajo en carbohidratos”

Muchos alimentos que venden en el supermercado están etiquetados como “bajos en carbohidratos” o “bajos en azúcares”, pero la realidad de estos productos es que están altamente procesados y tiene un alto contenido de grasas y otros aditivos químicos para mejorar su sabor. Lo óptimo es que tu dieta se base todo lo que sea posible en alimentos naturales y siempre, siempre, desconfía de las etiquetas.

Estás en estrés frecuente

Un estado de estrés crónico impide la metabolización rápida de las grasas y aumenta la producción de cortisol, la llamada “hormona del estrés” que se caracteriza por incrementar el apetito. Así que no importa si estás comiendo pocos carbohidratos; el estrés será uno de tus principales enemigos.

Tomas medicamentos

Ciertos medicamentos pueden provocar un aumento de peso, como los antidepresivos, pues inhiben sustancias como la serotonina que ayudan al organismo a metabolizar los alimentos. Algunos otros químicos favorecen la retención de líquidos, algo que se refleja en la báscula. Si sospechas que tus medicamentos pueden ser un factor para que tu dieta no funcione, habla con tu médico.

Duermes poco

Al robarle horas al sueño tu cuerpo produce más grelina, la llamada “hormona del hambre”, y menos leptina, conocida como la  “hormona de la saciedad”. Esto significa que cuando estás despierto, tiendes a consumir más calorías de lo habitual, aunque no se trate de carbohidratos. Algunos estudios señalan que, al no dormir bien, consumimos un promedio de 300 calorías más en el día.