Cómo la cúrcuma puede ayudar a reducir el dolor por la artritis

La curcumina puede ayudar en reducir los síntomas de la artritis si se toma en las dosis adecuadas; en estudios con pacientes con osteoartritis de rodilla ha obtenido resultados favorables comparables con diclofenaco

La curcumina tiene poderosos efectos antiinflamatorios que pueden beneficiar a pacientes con dolor en articulaciones.
La curcumina tiene poderosos efectos antiinflamatorios que pueden beneficiar a pacientes con dolor en articulaciones.
Foto: Karl Solano / Pexels

La cúrcuma es una especia que cuyo compuesto activo podría brindar alivio al dolor de la artritis. La cúrcuma es un alimento básico de la medicina tradicional china e india (ayurvédica). Una especia dorada que ha sido consumida como condimento y también con fines medicinales desde hace miles de años, también suele ser llamada el “azafrán de la India”.

Además de condimentar y dar su color a diversos platillos como el curry, es usada como un remedio para distintos fines, como prevenir y tratar la migraña, mejorar el estado de ánimo, favorecer la memoria, prevenir enfermedades cardíacas, como antioxidante y también para mejorar los síntomas de la artritis.

La Arthritis Foundation señala que la artritis es una forma de referirse al dolor articular o enfermedad articular. Una de las enfermedades más comunes de las articulaciones es la osteoartritis. Los síntomas comunes de la artritis incluyen hinchazón, dolor, rigidez y disminución del rango de movimiento; también puede causar cambios permanentes en las articulaciones.

¿Cómo puede ayudar la cúrcuma a aliviar los dolores por artritis?

La investigación sugiere que la curcumina, que es el principal ingrediente activo de la cúrcuma puede tener propiedades beneficiosas para los síntomas de la artritis reumatoide. La curcumina tiene poderosos efectos antiinflamatorios y es un fuerte antioxidante.

Los estudios señalan que la curcumina bloquea las citocinas y enzimas inflamatorias, incluidas la 5-LOX y la ciclooxigenasa-2 (COX-2), el objetivo de algunos medicamentos antiinflamatorios no esteroideos como celecoxib.

Una revisión de 2016 encontró que 1,000 mg al día de curcumina redujeron el dolor y la inflamación de la osteoartritis, así como los medicamentos antiinflamatorios no esteroideos como el diclofenaco y el ibuprofeno.

Un estudio publicado en 2019 sobre la seguridad y eficacia de la curcumina frente al diclofenaco en la osteoartritis de rodilla realizado por investigadores del Instituto Krishna de Ciencias Médicas (India) también señala que la curcumina puede funcionar para pacientes con osteoartritis de rodilla.

Los participantes con síntomas de osteoartritis recibieron diclofenaco (50 mg, dos veces al día) o curcumina (500 mg, tres veces al día). Ambos tratamientos aliviaron los síntomas en un grado similar: el 94% de los que tomaron curcumina y el 97% de los que tomaron diclofenaco reportaron al menos un 50% de mejora. Lo que sugiere que podría ser una opción de tratamiento alternativo para aquellas personas fármaco antiinflamatorio no esteroideo.

¿Cómo tomar la curcumina?

Dado que el porcentaje de la curcumina en la cúrcuma no es tan alto, el consumo de la curcumina para tratar síntomas de artritis requiere hacerse a través de suplementos. La curcumina no se absorbe tan bien en el cuerpo por lo que los suplementos suelen incluir piperina, una sustancia natural en la pimienta negra que potencia la absorción de curcumina.

La Arthritis Foundation sugiere cápsulas de 500 mg dos veces al día y elegir marcas que usen fosfolípidos (Meriva, BCM-95), antioxidantes (CircuWin) o nanopartículas (Theracurmin) para una mejor absorción.

Información importante a tener en cuenta sobre el consumo de curcumina

La fundación advierte que las dosis altas de cúrcuma pueden actuar como anticoagulantes y causar malestar estomacal. La curcumina debe evitarse si se toman anticoagulantes, se será sometido a una cirugía, en el embarazo o cuando se tiene una enfermedad de la vesícula biliar.

El Dr. Robert H. Shmerling, reumatólogo y profesor de medicina en la Escuela de Medicina de Harvard señala que no sabemos qué tan bien funcionaría la curcumina o si sería segura para personas con enfermedad renal o estomacal significativa.

El Dr. Shmerling sugiere que se requieren distintos tipo de enfermedades en articulaciones a más largo plazo y pruebas más exhaustivas de su seguridad. También indica que los suplementos de venta libre no se prueban ni regulan como los medicamentos recetados. Por lo que la información sobre la pureza, la fuerza y posible interacción con otros medicamentos o enfermedades del producto suele ser limitada.

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