Meditación ¿mito o realidad?

Erróneamente se piensa que meditar es poner la mente en blanco y suprimir cualquier pensamiento. Nada más alejado de la realidad

Dedica unos minutos a la meditación.

Dedica unos minutos a la meditación. Crédito: Shutterstock

En mi camino por la expansión de consciencia, me he topado varias veces con innumerables mitos relacionados con la práctica de la meditación.

Erróneamente se piensa que meditar es poner la mente en blanco y suprimir cualquier pensamiento. Nada más alejado de la realidad.

Meditar es ir a los lugares más recónditos de nuestra alma para encontrar respuestas a las preguntas profundas que de forma cotidiana no nos hacemos pero que están allí haciéndonos ruido.

Otro mito muy arraigado y relacionado con la meditación es que esta va en contra de tus creencias religiosas, si las tienes.

Esto tampoco es cierto. Meditar no activa ni despierta nada que vaya en contra de ninguna religión porque se trata de una actividad espiritual de reencuentro con nosotros mismos y si eres creyente de cualquier religión, comprenderás que no estás incumpliendo ningún precepto al embarcarte en una jornada de introspección.

Un tercer elemento no es ni siquiera un mito sino más bien una excusa. Se trata de decir que no tienes tiempo para meditar. Si de verdad no tienes 10 minutos de tu día para dedicártelo a ti, ¡entonces estás realmente desenfocado o eres muy malo inventando excusas! Diez minutos bastan para meditar a diario con excelentes resultados.

En realidad, lo importante no es el tiempo que le dediques sino la devoción al hacerlo.

En cuarto lugar, tenemos la creencia arraigada de que meditar es difícil. Debo decirte que meditar es un hábito y como tal, se puede aprender, cultivarse y perfeccionarse si así lo quieres.

Finalmente, hay personas que creen que meditar implica controlar los pensamientos. Nada más difícil e incluso utópico que esto. Meditar lo que busca es observar los pensamientos y las emociones, hacerte consciente de ellos y dejarlos ir pero nunca controlarlos.

Imagínate el carrusel de maletas del aeropuerto en donde ves pasar las maletas sin tomar ninguna. En otras palabras, observa cómo las maletas van y vienen, sin tener que controlar o hacerte cargo de alguna. Ocurre lo mismo con los pensamientos y emociones que aparezcan en el momento en el que estás meditando.

Es por eso que ya nos acercamos a una tercera edición de nuestro diplomado en meditación en el Cala Center, porque estamos convencidos de que el mundo será un mejor lugar si cada día más y más personas se suman a la tendencia de la meditación.

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