Colitis ulcerosa: las mejores y peores comidas para combatir los síntomas

La colitis ulcerosa es una de las enfermedades inflamatorias intestinales más comunes, es una afección crónica que causa inflamación en el colon y recto. La calidad de la dieta es un aspecto fundamental, es importante apostar por alimentos naturales ricos en proteínas, hidratantes, antiinflamatorios y de fácil digestión

Una de las medidas dietéticas más importantes en el control de la colitis ulcerosa, es vigilar el consumo de fibra y alimentos ricos en grasas saturadas y trans, alcohol y cafeína. Suelen ser graves detonantes de los síntomas.
Una de las medidas dietéticas más importantes en el control de la colitis ulcerosa, es vigilar el consumo de fibra y alimentos ricos en grasas saturadas y trans, alcohol y cafeína. Suelen ser graves detonantes de los síntomas.
Foto: valeria boltneva / Pexels

La colitis ulcerosa es una afección crónica que causa inflamación del intestino grueso (colon) y el recto, uno de sus síntomas más dolorosos es que se presentan llagas (úlceras) en el revestimiento interno del intestino grueso. Mucho se ha dicho sobre este tipo de colitis, se cree que es una enfermedad autoinmune, es decir, una en la que el cuerpo se ataca a sí mismo. Si bien la causa no ha sido completamente confirmada, se cree que puede ser causada por una combinación de varios factores, incluido un sistema inmunológico hiperactivo, la genética y el medio ambiente. Lo cierto es que la calidad de la dieta juega un papel fundamental en la prevención. 

Se estima que la colitis ulcerosa afecta a millones de estadounidenses, y los casos van en incremento. Se cuenta con información en la que se confirma que se trata de una enfermedad que afecta a los hombres con una frecuencia ligeramente mayor que a las mujeres, se diagnostica con mayor frecuencia entre los 15 y los 40 años, es decir en la edad adulta temprana.

Es una de las enfermedades inflamatorias intestinales (EII) más comunes y suele confundirse con la enfermedad de Crohn, otro tipo de EII, que puede afectar a cualquier parte del tracto gastrointestinal, mientras que la colitis ulcerosa solo afecta al colon y al recto. Tampoco es lo mismo que el síndrome del intestino irritable (SII), que afecta el funcionamiento del colon y no causa inflamación. Se presenta con síntomas que deterioran la calidad de vida y que suelen ir de leves a graves, entre los principales se encuentran: sentir una necesidad urgente de defecar, fatiga, dolor y calambres abdominales, diarrea, pérdida de apetito, pérdida de peso, sangrado rectal y anemia (recuento bajo de glóbulos rojos).

Si bien se desconoce la causa de la colitis ulcerosa, pero se cree que puede derivarse de una combinación de varios factores, incluido un sistema inmunológico hiperactivo, la genética y el medio ambiente. Sin embargo, el estilo de vida y la calidad de la dieta suelen ser factores que influyen considerablemente. Con base en ello es muy importante saber sobre los mejores y peores alimentos, de hecho una de las principales medidas médicas es realizar ajustes en la dieta con el fin de controlar los síntomas y disminuir los episodios.

Los alimentos más recomendados:

Lo primero que tenemos que mencionar es que como tal no existe una dieta única y específica para los pacientes con colitis ulcerosa. Sin embargo existen alimentos que son un gran aliado sobre todo por su alto contenido en proteínas, vitaminas, minerales, probióticos y antioxidantes. 

  • Productos de arroz: arroz blanco hervido, tostadas, fideos y papillas.
  • Pan y pastas sin gluten.
  • Papas, camote y zanahorias, hervidas y al horno.
  • Leches vegetales: avena, arroz, almendra, nueces y las versiones de vaca sin lactosa.
  • Alimentos fermentados: yogurt, kéfir, kombucha, kimchi, chucrut, entre otros. Brillan por su contenido en probióticos que benefician la salud intestinal y son de gran ayuda contra la inflamación.
  • Pescados blancos: el bacalao (muy fácil de digerir), el rape y la merluza.
  • Proteínas de alto valor biológico: huevo, claras de huevo, pollo y pavo sin piel, hervido o a la plancha.
  • Jamón ibérico (quitando la grasa visible): Es rico en ácido oleico, una grasa que predomina en el aceite de oliva y que tiene efectos antiinflamatorios y cicatrizantes.
  • Frutas hervidas: manzana, pera y membrillo, son ideales. El plátano maduro también es una buena opción de fruta.
  • Grasas saludables: aceite de oliva y aguacate, son las fuentes más recomendadas.
  • Alimentos y preparaciones al vapor. Es importante evitar las frutas y verduras crudas.
  • Infusiones naturales y licuados.

Los alimentos que es mejor evitar:

  • Alcohol.
  • Cafeína.
  • Bebidas carbonatadas y endulzadas.
  • Productos lácteos: sobre todo las versiones enteras y con mayor precaución en las personas que son intolerantes a la lactosa.
  • Legumbres: frijoles, guisantes, lentejas y garbanzos.
  • Frutas deshidratadas.
  • Alimentos que contienen azufre o sulfato: ciertos tipos de carnes, vegetales como la cebolla, ajo, puerro, coles y espárragos.
  • Alimentos ricos en fibra, tener especial cuidado con los cereales integrales.
  • Carnes procesadas, como el tocino, salchichas y jamón.
  • Frutos secos y mantequillas de nueces.
  • Palomitas de maíz.
  • Productos que contienen sorbitol (chicles y caramelos sin azúcar).
  • Frutas y verduras crudas.
  • Azúcar refinada y derivados.
  • Semillas.
  • Comida picante, procesada y rápida.

Algunos consejos adicionales:

Nutricionistas y médicos coinciden en que existen algunas pautas básicas a seguir en una dieta para la colitis ulcerosa. Estos son los puntos esenciales:

– Dieta Hiperproteica: Las personas que sufren de episodios de colitis, en muchos casos presentan pérdidas de sangre en las heces y fiebre. Es por ello especialmente importante aumentar la dosis de alimentos ricos en proteínas (carne, pescado, huevos y otros). Por esta razón se recomienda incluir como mínimo en las 3 comidas principales alimentos proteicos ligeros y de alto valor biológico, como pescado blanco, carnes magras o claras de huevo.

– Dieta Hipercalórica: Las necesidades energéticas diarias en la fase activa de la enfermedad son más elevadas que en situación de remisión, esto es normalmente a  causa del estrés psicológico o quirúrgico o de las posibles infecciones. Los expertos coinciden en hacer mínimo 3 comidas principales, más las colaciones de media mañana y media tarde, en algunos casos inclusive por la noche. La suma de las 5-6 comidas diarias ayudará a aportar las calorías diarias necesarias.

– Dieta Hipolipídica: Grasas como el aceite de oliva y los alimentos grasos tienen un efecto lubricante sobre el intestino y facilitan las deposiciones. Ante un brote agudo en que las deposiciones son muy abundantes, se debe reducir la aportación de todo tipo de grasas para evitar un exceso de deposiciones. Por este motivo, hay que reducir la dosis de aceite de oliva a 1-2 cucharadas soperas al día. Además es indispensable evitar alimentos ricos en grasas saturadas y trans que generen inflamación, como son algunas carnes rojas y procesadas.

– Dieta baja en fibra: Es bien sabido que durante los episodios de colitis, la diarrea puede ser abundante y por consiguiente, es indispensable ser cautelosos con el consumo de fibra. Especialmente aquellas fuentes de fibra insoluble, como los cereales integrales, que tienen un efecto laxante. Es mejor apostar por ingerir pequeñas cantidades de fibra soluble, que retarda el ritmo de las deposiciones, como sucede con la zanahoria, la manzana cocida y el membrillo

– Dieta hidratante: Como consecuencia de la diarrea y posible fiebre, es normal que el cuerpo pierda mucha agua. Por lo tanto es vital  reponerla con alimentos hidratantes como agua, atoles, infusiones herbales, sopas y caldos.

– Dieta Antiinflamatoria: La colitis ulcerosa se caracterizan por la inflamación del tubo digestivo y sobre todo del colon, por lo tanto es muy importante integrar alimentos que brillen por su potencial antiinflamatorio. Algunas buenas alterativas (que no son tan altos en fibra) son los pescados, aceite de oliva, aceitunas, aguacates y arándanos. Además, complementariamente es importante evitar el consumo  de grasas saturadas y trans: carnes grasas, bollería, embutidos, lácteos enteros o mantequilla y que contienen ácido araquidónico, que se caracterizan por su efecto proinflamatorio en el cuerpo.

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