Hombre adicto a la Pepsi bebió 30 latas al día durante 20 años

Un hombre de 41 años bebió 30 latas de Pepsi al día durante 20 años. Con terapia de hipnosis, el sujeto pudo superar su adicción al refresco que le costaba $8,600 al año y había afectado su salud

Un hombre de 41 años bebió más de nueve litros de Pepsi al día por dos décadas.
Un hombre de 41 años bebió más de nueve litros de Pepsi al día por dos décadas.
Foto: Ivanova Tetyana / Shutterstock

Andie Currie, de 41 años solía beber 30 latas de Pepsi al día durante 20 años. Ingería un litro de Pepsi todas las mañanas y otros nueve litros al día. El hombre señala que pudo curar su adicción después de ser hipnotizado.

Currie, un trabajador de una tienda de comestibles en Bangor, una ciudad al norte de Gales (Reino Unido), empezó a su alto consumo de Pepsi cuando bebía 20 años. Durante dos décadas ha consumido 219 mil latas.

El hombre no podía controlar su antojo a la Pepsi. “Siempre me ha encantado el sabor de una Pepsi fría. Nada podía vencerlo y simplemente me enganché”, comparte The New York Post, que toma la entrevista de South West News Service.

Apenas despertaba, Currie sentía la necesidad de ir al refrigerador por el refresco para continuar su día. Incluso recordó asistir a bodas y otras fiestas en donde los invitados bebían champán y él optaba por brondar una lata fría de Pepsi.

Su adicción a la Pepsi le costaba a Currie alrededor de $8,600 al año, el daño no solo era para sus bolsillos, también estaba perjudicando seriamente su salud.

Currie aumentó a 266 libras y sus médicos le advirtieron que era prediabético, también había aumentado el riesgo de padecer enfermedad cardíaca y cáncer. 

El consumo de bebidas azucaradas se ha asociado con múltiples efectos negativos en la salud, como un mayor riesgo de diabetes tipo 2, enfermedades cardíacas y otras enfermedades crónicas como el cáncer.

Luego de hacer un cambio en su dieta y realizar ejercicio, el hombre logró bajar 28 libras, pero no dejó de beber Pepsi.

El terapeuta e hipnotizador David Kilmurry, identificó que la adicción de Currie a la Pepsi en realidad se trataba un trastorno de ingesta de alimentos restrictivo por evitación (ARFID).

Tras someterse a una sesión de 40 minutos de hipnoterapia en línea con Kilmurry, Currie pudo dejar atrás la Pepsi y elegir agua en su lugar por primera vez en 20 años. En cuatro semanas logró bajar 14 libras y estar más saludable. Su esposa Sarah le nota una mejor apariencia en la piel y con mayor energía.

Kilmurry señaló que el caso de Currie es la peor adicción al azúcar de la que había oído hablar.

El alto consumo de azúcar nos puede impulsar a obtenerla de nuevo, gracias al placer que produce, por ello es común escuchar el término “adicto al azúcar”. Aunque el azúcar no está clasificado por los expertos en salud como una sustancia adictiva de la misma manera que las drogas y el alcohol, aun se investiga al respecto.

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