Empresario, Graham Walker, entrega $240 millones en bonos a sus empleados tras vender su fábrica en $1,700 millones
Los empleados recibirán un promedio de $443,000 cada uno, generando un impacto inmediato en su economía local
Graham Walker puso como condición para vender su empresa que un 15% del monto fuera destinado a los trabajadores como 'bono de permanencia'. Crédito: Cortesía
Graham Walker, ex-CEO de Fibrebond, sorprendió a sus 540 empleados en Minden, Louisiana, al informarles que les repartirá un jugoso bono de $240 millones como parte de la venta de su empresa que concretó a principios de este año por $1,700 millones de dólares
Con el acuerdo, cada empleado recibirá de manera individual alrededor de $443,000 dólares, a pesar de que ninguno de ellos poseía acciones. Sin embargo los trabajadores beneficiados señalaron que por impuestos, tuvieron que ceder alrededor de $100,000 dólares al fisco cada uno.
“Espero tener 80 años y recibir un email sobre cómo impactó a alguien“, dijo humildemente Walker tras formalizar la operación para sus trabajadores.
Una compensación histórica
Walker había declarado a The Wall Street Journal que no aceptaría vender su empresa si Eaton, el entonces comprador, no destinaba el 15% de las ganancias a sus empleados y que esta condición no era negociable.
Walker consideró que luego de dejar la empresa después de décadas de liderarla, provocaría que muchos de sus empleados la dejaran también, por lo que buscó la forma de incentivarlos.
Por ello, el bono se entregará como una ‘retention award’, que requiere a los trabajadores que permanezcan en la empresa para recibir el monto completo y los empleados con mayor antigüedad recibirán cantidades más altas.
En junio, los empleados comenzaron a recibir sobres sellados donde les informaban de los detalles de sus premios individuales. Algunos dijeron sentirse abrumados y atónitos por la generosidad de su jefe e incluso algunos pensaron que se trataba de una broma.
De acuerdo con The Journal, Lesia Key, quien empezó a trabajar en 1995 en Fibrebond ganando $5.35 la hora. se derrumbó al abrir la carta. Actualmente tiene 51 años y es supervisora de las instalaciones del campus de 254 acres, con un equipo a cargo de 18 personas.
“Antes, vivíamos de sueldo en sueldo”, dijo Key, según se citó. “Ahora puedo vivir”, agradeció, ya que dijo que usaría su bono para para pagar su hipoteca y abrir una tienda de ropa en un pueblo cercano.
Otro empleado usó su dinero para llevar a toda su familia de vacaciones a Cancún, México. Unos más refirieron que usaron el dinero para liquidar sus tarjetas de crédito, compraron autos al contado, financiaron la matrícula universitaria para sus hijos o crearon sus ahorros para la jubilación.
Incluso, Hong “TT” Blackwell, una subgerenta de 67 años, dijo que tras recibir el dinero se jubiló de inmediato y solo usó una parte de su bono para comprarle a su esposo una Toyota Tacoma y apartó el resto.“Ahora no tengo que preocuparme”, dijo. “Mi jubilación es tranquila y placentera”.
Además, este reparto de dinero al por mayor provocó una bonanza en el pequeño poblado de Minden, de apenas 12,000 habitantes.
La historia de Fibrebond
La empresa fue fundada en 1982 por Claud Walker, padre de Graham, fabricando refugios para equipos eléctricos y de telecomunicaciones. Sobrevivió a un incendio que destruyó su planta en 1998, aunque los Walker mantuvieron nómina sin producción y la crisis de la explosión de la burbuja punto-com donde tuvieron que reducir su plantilla de 900 a 320 empleados.
Posteriormente, los Walker realizaron una inversión de $150 millones para fabricar gabinetes modulares de energía para centros de datos y aumentaron sus ventas en 400% en cinco años cuando explotó la demanda por computación en la nube durante la pandemia.
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