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Todo sobre el asteroide 2023 DW: ¿realmente estaremos en peligro en el Día de San Valentín?

NASA sigue de cerca a este asteroide y en redes, circula que podría chocar con nuestro planeta el próximo 14 de febrero. ¿Qué tan real es esto?

Asteoride

La NASA sigue muy de cerca a este asteroide, asegurando que no hay nada de qué preocuparse. Crédito: Shutterstock

Tras la reciente controversia por el paso del cometa 3I/ATLAS, que en redes sociales llegó a ser señalado como una supuesta nave extraterrestre con intenciones hostiles, la atención pública volvió a concentrarse en el espacio. Esta vez, el foco está puesto en el asteroide 2023 DW, un objeto cercano a la Tierra que la NASA mantiene bajo vigilancia por una mínima probabilidad de impacto el 14 de febrero de 2046, una fecha simbólica que ha despertado inquietud y curiosidad a partes iguales.

En un contexto global marcado por tensiones geopolíticas, crisis climáticas y desinformación digital, cualquier mención a amenazas “existenciales” genera eco inmediato. Sin embargo, la agencia espacial estadounidense ha sido clara: no existe motivo real de alarma.

De acuerdo con la Oficina de Coordinación de Defensa Planetaria de la NASA, el asteroide pasará a unos 1.1 millones de millas del planeta, es decir, cerca de 1.8 millones de kilómetros, una distancia considerada segura desde el punto de vista astronómico.

Qué es el asteroide 2023 DW y por qué está en observación

El asteroide 2023 DW fue detectado recientemente como parte de los programas de rastreo de objetos cercanos a la Tierra, conocidos como NEO por sus siglas en inglés. Según los informes técnicos de la NASA, mide alrededor de 162 pies de ancho, unos 49 metros, un tamaño comparable al de un campo de fútbol americano. Además, tarda aproximadamente 271 días en completar una órbita alrededor del Sol.

Estas características lo colocan dentro de la lista de seguimiento, pero lejos de un escenario catastrófico. Los científicos subrayan que incluso en el caso improbable de un impacto, no se trataría de un evento capaz de poner en peligro la existencia humana, sino de un fenómeno localizado con daños limitados.

La fecha que encendió las redes sociales

Hace unos días, 2023 DW se convirtió en tendencia en plataformas digitales luego de que circularan publicaciones alarmistas que hablaban de una posible colisión contra la Tierra el próximo 14 de febrero, coincidiendo con el Día de San Valentín. Aunque esa fecha es correcta, el año en cuestión es 2046, es decir, dentro de 2 décadas.

Los hallazgos actuales indican que el asteroide pasará cerca de nuestro planeta en esa jornada, en lo que los astrónomos describen como un evento interesante de observar, pero no peligroso. La NASA explicó que, al descubrir nuevos objetos, se requieren semanas o incluso meses de observación adicional para reducir incertidumbres y calcular con mayor precisión sus trayectorias futuras.

Escala de Turín y probabilidad de impacto

Actualmente, 2023 DW encabeza la lista de monitoreo de impactos de la NASA con una calificación de 1 sobre 10 en la escala de Turín. Esta escala se utiliza para comunicar el nivel de riesgo que representa un objeto cercano a la Tierra y, en este caso, una puntuación de 1 significa que no hay motivo de alarma y que la probabilidad de colisión es extremadamente baja.

La probabilidad estimada de impacto es de 1 entre 560. Aunque esta cifra puede sonar inquietante fuera de contexto, los expertos señalan que se trata de un riesgo estadísticamente muy bajo y que, con nuevas observaciones, ese número podría reducirse aún más o desaparecer por completo.

Para ponerlo en perspectiva, la NASA recuerda el caso del asteroide 2024 YR4, apodado en algunos medios como el “Asesino de Ciudades”. El año pasado, ese objeto generó titulares por una posible amenaza a la Tierra, pero tras nuevas mediciones se determinó que su trayectoria se había modificado y que, en todo caso, parece más probable que choque en algún momento con la Luna.

Cómo funciona la defensa planetaria

En caso de que 2023 DW u otro asteroide con trayectorias similares representara una amenaza real, los analistas de órbita continuarían actualizando los cálculos conforme llegara nueva información. La Oficina de Defensa Planetaria de la NASA es la encargada de coordinar estos esfuerzos y de alertar tanto a gobiernos como a la ciudadanía si se detecta un peligro concreto.

Un objeto cercano a la Tierra se define como cualquier cuerpo espacial que pueda aproximarse a menos de 30 millones de millas del planeta. El Programa de Observación de NEOs tiene como objetivo identificar el 90% de los objetos mayores a 140 metros, aunque hasta ahora solo se ha detectado poco más del 40%. Entre esos cuerpos ya catalogados se encuentra este nuevo asteroide.

Uno de los mayores avances en este campo fue la misión DART, que en 2022 logró desviar con éxito la órbita de un pequeño asteroide al impactar deliberadamente contra él. La prueba demostró que la humanidad cuenta, al menos en teoría, con una herramienta tecnológica para modificar la trayectoria de objetos peligrosos si se detectan con suficiente antelación.

Sin peligro inmediato, pero bajo vigilancia constante

En torno al caso específico de 2023 DW, la NASA enfatiza que no existe ningún peligro inminente para la Tierra. La distancia prevista de paso, la baja probabilidad de impacto y la calificación mínima en la escala de Turín respaldan esa conclusión.

No obstante, el episodio ilustra cómo la combinación de desinformación, titulares sensacionalistas y ansiedad colectiva puede amplificar temores que no están respaldados por la evidencia científica. Para los expertos, la clave está en seguir invirtiendo en sistemas de detección temprana, cooperación internacional y comunicación clara con el público.

Por ahora, el mensaje oficial es tranquilizador: el asteroide 2023 DW seguirá siendo observado de cerca, pero todo indica que su paso en 2046 será solo otro recordatorio de que vivimos en un vecindario cósmico dinámico, no una amenaza para la supervivencia de la humanidad.

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