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Cartero de USPS suspendido tras denunciar riesgos laborales durante tormenta invernal en Ohio

El caso reaviva el debate sobre seguridad, libertad de expresión y protocolos federales ante climas extremos

USPS

El cartero indicó que USPS tomó represalias en su contra por denunciar en redes las condiciones extremas en las que estaban siendo obligados a trabajar. Crédito: Charlie Riedel | AP

Un cartero del Servicio Postal de Estados Unidos (USPS, por sus siglas en inglés) en Ohio fue suspendido sin goce de sueldo tras publicar en Facebook una denuncia sobre las condiciones “extremas” en las que, según él, fueron obligados a trabajar durante la tormenta invernal Fern, pese a que no había correo ni paquetes para repartir.

El episodio ha generado un debate nacional sobre seguridad laboral, libertad de expresión y los protocolos federales ante fenómenos climáticos severos.

Jason Thompson, cartero asignado a la oficina postal de Fairfield, a unos 26 kilómetros al norte de Cincinnati, relató que llegó a su turno el lunes por la mañana y encontró un panorama caótico. De acuerdo con su publicación, el estacionamiento estaba mal despejado y los camiones de reparto permanecían enterrados bajo entre 2 y 3 pies (60 y 90 cm) de nieve. Fotografías incluidas en su mensaje mostraban vehículos cubiertos de blanco y puertas de la oficina aparentemente cerradas.

“Los carteros manejan desde Ohio, Kentucky, Indiana y áreas cercanas, arriesgando sus vidas solo para llegar al trabajo, y luego se les dice que no hay correo ni paquetes”, escribió Thompson. El trabajador sostuvo que, pese a las peligrosas condiciones en las carreteras, se esperaba que los empleados se presentaran y despejaran manualmente sus propios vehículos.

Según su testimonio, quienes decidieran no permanecer el resto de la jornada debían utilizar días personales de enfermedad o vacaciones, aun cuando no hubiera tareas operativas que realizar. “Esto no es culpa nuestra, no es una situación que debamos manejar así”, agregó, señalando que otros carteros de la región enfrentaron circunstancias similares durante la tormenta.

El condado de Butler, donde se encuentra Fairfield, registró más de 13 pulgadas de nieve (33 cm) durante el fin de semana, de acuerdo con la cadena local WHIO-TV. Thompson explicó que salió de su casa mucho antes de lo habitual y que el trayecto, que normalmente toma unos 20 minutos, se extendió a 45 debido a caminos cubiertos de nieve y hielo.

Falta de protocolos claros y riesgos para la seguridad

En su mensaje, el cartero cuestionó por qué USPS no contrató a una empresa profesional para retirar la nieve de los estacionamientos y liberar los camiones, en lugar de exigir a los propios empleados realizar un trabajo físico extremo en condiciones potencialmente peligrosas. También criticó la ausencia de un protocolo claro para emergencias por nieve de nivel 2 o 3. “No hay un plan que los distritos puedan entregar diciendo ‘esto es lo que se hace en esta situación’. No tenemos nada. Estamos con las manos atadas”, escribió.

Thompson aclaró que sus críticas no iban dirigidas a sus supervisores inmediatos, a quienes elogió por “preocuparse de verdad” y hacer lo posible con los recursos disponibles. Sin embargo, sostuvo que esos jefes carecían de la autoridad y de las instrucciones necesarias, lo que generó un serio riesgo para la seguridad de todos los trabajadores.

Horas después de publicar su denuncia, Thompson afirmó que fue contactado por superiores de USPS y advertido de que debía eliminar el mensaje o enfrentaría “repercusiones”. En una actualización posterior, escribió en mayúsculas que estaba siendo amenazado con perder su empleo si no retiraba la publicación. Aproximadamente una hora después, anunció que había sido colocado en “emergency placement”, una suspensión inmediata sin pago.

El cartero pidió apoyo a medios de comunicación, políticos locales, senadores e incluso al presidente Donald Trump, con el objetivo de visibilizar el problema y forzar cambios estructurales en la forma en que USPS maneja eventos climáticos extremos.

USPS, una organización federal independiente bajo el poder ejecutivo, no comentó directamente sobre la suspensión de Thompson. No obstante, un portavoz declaró a WXIX que existen planes establecidos para condiciones meteorológicas severas y que la agencia proporciona artículos esenciales para que los carteros puedan tomar pausas de calentamiento. “La seguridad de nuestros empleados es una prioridad, particularmente durante períodos de frío extremo”, señaló el vocero, agregando que el servicio postal monitorea continuamente el clima y refuerza las guías de seguridad para garantizar entregas lo más seguras posible.

El caso ha resonado más allá de Ohio. En varios estados, donde las tormentas invernales suelen poner a prueba a trabajadores del transporte, servicios de emergencia y empleados federales, sindicatos y defensores laborales han señalado que la situación expone tensiones recurrentes entre la continuidad de los servicios esenciales y la protección de la vida y la integridad física de los empleados.

Además, plantea interrogantes sobre hasta qué punto los trabajadores públicos pueden expresar preocupaciones de seguridad en redes sociales sin enfrentar sanciones disciplinarias. Para muchos observadores, el episodio de Fairfield no es solo una disputa interna, sino un reflejo de desafíos estructurales que se repiten cada invierno en distintas regiones del país.

Mientras el futuro laboral de Thompson permanece incierto, su caso se ha convertido en un símbolo de una discusión más amplia: cómo deben responder las agencias federales ante fenómenos climáticos cada vez más intensos y frecuentes, y qué mecanismos existen para que los empleados sean escuchados sin temor a represalias.

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