Es más barato comprar carne del supermercado o de la carnicería
Carnicería o supermercado: el precio de la carne varía según el corte, la cantidad y la tienda. Elegir bien puede representar un ahorro real
El supermercado suele ofrecer mejores precios en cortes populares, mientras que la carnicería puede resultar más conveniente en cortes especiales Crédito: BearFotos | Shutterstock
Con el aumento sostenido de los precios de los comestibles y el encarecimiento de la carne de res en particular, muchos consumidores se preguntan si volver a la carnicería tradicional puede representar un ahorro real frente a los pasillos refrigerados del supermercado.
En términos generales, las carnicerías suelen ser ligeramente más caras que los supermercados, aunque esta diferencia no es absoluta y depende de varios factores.
El tipo de establecimiento, la zona donde se compre y, sobre todo, el corte elegido pueden modificar por completo la ecuación.
Por ejemplo, si se adquiere carne en una de las cadenas de supermercados consideradas más costosas del país, es muy probable que una carnicería local ofrezca precios más accesibles.
En cambio, productos populares y de alta rotación, como la pechuga de pollo sin hueso y sin piel, suelen encontrarse a menor precio en supermercados de gran volumen.
Donde las carnicerías tienden a destacar económicamente es en los cortes menos demandados o considerados ‘especiales’.
Piezas como lengua de res, hígado de cerdo o cortes grasos específicos pueden resultar más baratos en una carnicería que en una tienda de autoservicio, donde estos productos suelen tener menor rotación o incluso no estar disponibles.
Además, las carnicerías acostumbran ofrecer preparaciones listas para cocinar, como albóndigas o salchichas sazonadas, con precios competitivos frente a productos empaquetados industrialmente.
Otro punto clave que puede traducirse en ahorro es la posibilidad de comprar exactamente la cantidad necesaria.
En el supermercado, muchos productos vienen preempacados en porciones fijas que no siempre coinciden con lo que una receta requiere, lo que puede derivar en desperdicio y, por lo tanto, en pérdida de dinero.
En una carnicería, el cliente puede solicitar gramos específicos, evitando que la proteína termine olvidada en el refrigerador.
Además del precio directo, existe un beneficio menos evidente pero relevante: la relación con el carnicero.
Conversar con el personal especializado permite obtener recomendaciones sobre qué cortes rinden más por su costo, en qué días se colocan descuentos o qué piezas ofrecen mejor calidad-precio según la temporada.
Este intercambio de información puede convertirse en una ventaja financiera constante para quienes compran carne con frecuencia.
No obstante, el ahorro no está garantizado en todos los casos. Las carnicerías pequeñas suelen trabajar con productos más frescos y de mayor calidad, lo que puede reflejarse en precios ligeramente superiores al promedio.
Sin embargo, para quienes buscan cortes específicos, cantidades exactas o asesoría directa, la diferencia de costo puede compensarse con menor desperdicio y mejores elecciones de compra.
En conclusión, no existe una respuesta única. El supermercado suele ofrecer mejores precios en cortes populares y de alta demanda, mientras que la carnicería puede resultar más conveniente en cortes especiales, compras precisas y productos preparados.
La clave está en comparar, preguntar y elegir según la necesidad concreta de cada compra.
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