Ganó la lotería y obtuvo $800 mil al año, pero asegura que contar su “secreto” arruinó su vida
Un ganador anónimo revela cómo su premio atrajo peticiones constantes, relaciones rotas y hasta intentos de estafa por parte de personas cercanas
El ganador de la lotería se dio cuenta que dando dinero a los demás, no resolvía sus problemas. Crédito: Shutterstock
Soñar con ganarse la lotería suele venir acompañado de imágenes idílicas: renunciar al trabajo, comprar la casa perfecta y olvidarse para siempre del despertador. Sin embargo, para un usuario de Reddit, ese sueño se transformó en una pesadilla social.
“El peor error que cometí fue decirle a la gente que había ganado la lotería”.
Así comienza la confesión que rápidamente se volvió viral en el foro r/confessions. 7 años después del premio, el autor asegura que recibe casi $800,000 dólares al año gracias a pagos de anualidad e inversiones. Lo que esperaba fueran felicitaciones y celebraciones terminó convirtiéndose en una avalancha diaria de solicitudes de dinero.
$800,000 al año… y hasta 10 llamadas diarias pidiendo ayuda
“Pensé que estarían felices por mí”, escribió. “Lo estuvieron por un minuto, y luego empezaron a pedirme dinero”.
Las solicitudes no vinieron solo de familiares y amigos cercanos. Compañeros de trabajo, conocidos lejanos e incluso la hermana de una colega lo contactaron para pedir ayuda con la renta. El ganador relata que llegó a recibir hasta 10 llamadas al día.
Uno de sus amigos le pidió $20,000 para comprar un anillo de compromiso. Más tarde descubrió que la novia aún salía con otras personas. Aun así, el autor trató de ayudar a varios de ellos, hasta que notó un patrón preocupante: algunos entregaban el dinero a terceros o lo usaban para fines distintos a los prometidos.
“Estaba gastando más en otras personas que en mí mismo”, confesó. “La gente quiere que financie sus mejores vidas y que el acuerdo sea solo bajo sus condiciones”.
Con el tiempo, entendió que su generosidad no fortalecía vínculos, sino que alimentaba nuevas expectativas.

Cuando los profesionales cambian de actitud
La situación llegó a niveles absurdos cuando buscó apoyo psicológico. Según su relato, su propio terapeuta le pidió una propina en efectivo tras una sesión.
“El terapeuta dijo que mi aseguradora no le pagaba lo suficiente, pero él manejaba un Porsche y yo un Prius”, escribió.
“Es irónico tener más dinero del que necesito y no poder regalarlo porque solo trae problemas”, añadió.
La publicación generó cientos de comentarios. Muchos usuarios dijeron que jamás revelarían una ganancia similar. Algunos afirmaron que ya tienen planes financieros secretos para sus hijos o familiares, sin que ellos lo sepan.
Otros compartieron historias propias: promesas rotas tras acuerdos económicos, relaciones dañadas y decepciones inesperadas. Un comentarista contó cómo ayudó a su hermano durante un proceso legal largo, esperando gratitud después del acuerdo. El dinero llegó, pero el agradecimiento nunca apareció.
Una respuesta resumió el trasfondo emocional del caso: el ganador no quería perder a su gente. Solo deseaba que amigos y familiares siguieran siendo los mismos de antes.
Pero el dinero cambió las reglas.
El precio invisible de un golpe de suerte
Este no es un relato sobre derrochar millones ni malas inversiones. Es una historia sobre cómo una buena noticia puede volverse complicada cuando se vuelve pública.
El autor no buscaba desaparecer ni romper lazos. Solo quería compartir un momento importante con personas de confianza. En cambio, descubrió que la generosidad puede convertirse rápidamente en obligación, y que muchas conversaciones empiezan a sonar más como transacciones que como amistad.
Aunque ganar la lotería es un evento extremo, situaciones similares ocurren todos los días en Estados Unidos: herencias, acuerdos legales o ingresos inesperados. Y en cada caso, el reto no es solo administrar el dinero, sino proteger la tranquilidad personal.
Expertos financieros suelen recomendar que quienes reciben una suma importante mantengan discreción, establezcan límites claros y trabajen con asesores independientes. Un plan bien estructurado no evitará que la gente pida ayuda, pero puede impedir decisiones impulsivas y preservar relaciones clave.
Al final, este ganador anónimo aprendió una lección difícil: el verdadero costo de un golpe de suerte no siempre se mide en dólares.
A veces, se paga con la forma en que los demás empiezan a mirarte.
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