Nydia Velázquez presenta resolución para que EE.UU. no intervenga militarmente en Cuba sin autorización del Congreso

La demócrata de NY entiende que el Congreso debe reafirmar su autoridad constitucional y detener otra guerra "desastrosa" antes de que sea demasiado tarde

Congresista demócrata de NY, Nydia Velázquez

La demócrata Nydia Velázquez representa al distrito 7 de Nueva York en el Congreso. Crédito: J. Scott Applewhite | AP

NUEVA YORK – La representante demócrata de Nueva York, Nydia Velázquez, introdujo una resolución este martes con el fin de evitar que el gobierno de Estados Unidos se involucre en acciones militares hostiles en Cuba sin autorización del Congreso.

La Resolución de Poderes de Guerra “ordena la retirada de las Fuerzas Armadas de EE.UU. de hostilidades dentro de la República de Cuba, o dirigidas contra ella, que no hayan sido autorizadas por el Congreso”.

En un comunicado, Velázquez señalo que la iniciativa responde a las “recientes acciones agresivas” de la Administración Trump hacia la isla del Caribe que incluyen un bloqueo militar en curso que ha provocado el colapso de la red eléctrica.

La representante de origen boricua también se refirió a las declaraciones del presidente Donald Trump en las que sugirió que podría “tomar” Cuba.

La política exterior beligerante de Donald Trump está generando nuevas guerras y conflictos en todo el mundo. En un momento en que nuestro país ya se encuentra inmerso en una nueva guerra con Irán, el Presidente ha puesto su mira en lograr un cambio de régimen en Cuba”, planteó Velázquez.

La política exterior de esta Administración está totalmente fuera de control y pone en riesgo innumerables vidas, tanto de estadounidenses como de extranjeros. El bloqueo militar impuesto por Trump, sus amenazas y su historial durante este mandato demuestran que el Congreso debe reafirmar su autoridad constitucional y detener otra guerra desastrosa antes de que sea demasiado tarde”, añadió.

El texto de la resolución que introdujo la legisladora federal expone que es el Congreso la entidad con la facultad “exclusiva” de declarar la guerra en virtud del artículo I, sección 8, cláusula 11 de la Constitución de EE.UU.

De acuerdo con el escrito legislativo, aunque el Presidente tiene la responsabilidad constitucional de adoptar medidas para defender a EE.UU., sus territorios y ciudadanos ante cualquier ataque, el Congreso no le ha declarado la guerra a Cuba.

“El Congreso no ha declarado la guerra a Cuba, ni a ninguna persona u organización dentro de Cuba, ni ha promulgado una autorización legal específica para el uso de la fuerza militar dentro de Cuba o en su contra”, afirma la resolución.

“El uso de la fuerza por parte de las Fuerzas Armadas de EE.UU. dentro de Cuba o en su contra —incluyendo el uso de la Guardia Costera de los Estados Unidos y de otros componentes de las Fuerzas Armadas para llevar a cabo un bloqueo o una cuarentena de Cuba— constituye la introducción de las Fuerzas Armadas de EE.UU. en hostilidades, en el sentido de lo dispuesto en la sección 4(a) de la Resolución sobre los Poderes de Guerra”, añade.

La Resolución sobre los Poderes de Guerra es una ley federal de 1973 que limita la capacidad del presidente de EE.UU. para el despliegue de fuerzas militares en conflictos extranjeros sin que medie la autorización del Congreso.

El estatuto, que reafirma la autoridad constitucional del Congreso para declarar la guerra, establece en su artículo 50 U.S.C. § 1543(a) que el Presidente debe presentar un informe por escrito al Congreso en un plazo de 48 horas tras el despliegue de las Fuerzas Armadas en hostilidades. La ley busca garantizar la supervisión del Congreso en estos procesos.

La resolución de la legisladora federal también menciona la sección 1013 de la Ley de Autorización del Departamento de Estado para los Años Fiscales 1984 y la Ley de Asistencia de Seguridad Internacional y Control de Exportación de Armas de 1976 (Ley Pública 94–329), para ordenar al Presidente que retire a las Fuerzas Armadas de EE.UU. de las hostilidades dentro de, o contra, Cuba, a menos que ello sea explícitamente autorizado mediante una declaración de guerra o una autorización específica para el uso de la fuerza militar.

La situación política en Cuba y la potencial intervención estadounidense continúa provocando posiciones encontradas.

Por ejemplo, sectores vinculados al exilio cubano entienden que EE.UU. debe intervenir para acabar con lo que consideran una dictadura en la isla.

Políticos de origen cubano como la representante de Florida, María Elvira Salazar, se han hecho eco de este reclamo en el Congreso.

En una publicación destacada en su cuenta en la red social X, Salazar compartió un enlace a un artículo de opinión que fue publicado en Miami Herald en el que afirmó que “Para Cuba, no puede haber paz sin justicia”.

El sonido de las ollas y sartenes que resuena por toda Cuba es el sonido de una dictadura que se resquebraja. El régimen está aislado, sin salvavidas y colapsando en tiempo real. Este es un momento histórico, pero lo que suceda a continuación es lo que importa”, expuso.

Los demócratas, por su parte, ven lo anterior como interferencia peligrosa y no justificada que puede dejar secuelas graves. Asocian el proceder de la Administración Trump con un reenfoque de la llamada “Doctrina Monroe”.

Tras la captura por parte de EE.UU. del presidente de Venezuela Nicolás Maduro en enero y su traslado a NY para procesamiento criminal, EE.UU. ha bloqueado los suministros de petróleo del país suramericano a Cuba. El gobierno de EE.UU. también ha amenazado con imponer aranceles a los países que provean combustible a la isla.

Esta situación tiene efectos negativos en cadena en áreas como energía, transporte, turismo, en un país que lleva décadas batallando contra el embargo económico impuesto por EE.UU.

De acuerdo con el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, para la semana pasada, la isla llevaba tres meses sin recibir combustible.

Esta semana, suministros llegaron a Cuba a través del llamado “Convoy Nuestra América”.

Esta iniciativa internacional reúne a sectores opuestos a la política de Trump en la isla.

La coalición se dedica a brindar ayuda humanitaria crítica al pueblo cubano.

“’Nuestros principios rectores siguen siendo los mismos: estar presentes, brindar apoyo y actuar sobre la base de la cooperación, el respeto del derecho internacional y los valores de la ONU (Naciones Unidas)’, señaló el funcionario de mayor rango de la organización en Cuba el 5 de febrero. Inspirado en estos principios, el Convoy Nuestra América busca llevar alivio urgente al pueblo cubano”, añadieron desde su página web.

De acuerdo con DW, los primeros envíos a Cuba con 50 toneladas de ayuda llegaron desde Europa y EE.UU. la semana pasada, como parte de la misión aérea y marítima.

Sobre las recientes acciones de EE.UU., el grupo denunció que “la Administración Trump está asfixiando a la isla, cortando el suministro de combustible, los vuelos e insumos esenciales para la supervivencia”.

“Las consecuencias del asedio estadounidense son letales, para recién nacidos y padres, para los ancianos y los enfermos”, lee un mensaje en la página de internet nuestraamericaconvoy.org.

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