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Alianza económica entre Puerto Rico y Connecticut por los pequeños comerciantes con ayuda de la UConn

Charles Venator, director de la Iniciativa de Estudios Puertorriqueños, dijo que el fin es fortalecer diferentes niveles de la economía en las jurisdicciones

Profesor puertorriqueño de UConn

Charles Venator-Santiago (derecha) es el director de la Iniciativa de Estudios Puertorriqueños de la Universidad de Connecticut. Crédito: UConn | Cortesía

NUEVA YORK – La Comisión de Comercio entre Connecticut y Puerto Rico creada en virtud de una ley firmada por el gobernador del estado Ned Lamont el año pasado busca ayudar a pequeños comerciantes en ambas jurisdicciones a acceder a nuevos mercados.

Charles R. Venator-Santiago, director de la Iniciativa de Estudios Puertorriqueños (Puerto Rican Studies Initiative) de la Universidad de Connecticut (UConn), explicó que, a largo plazo, el fin es fortalecer diferentes niveles de la economía en ambas demarcaciones.

Lo que estamos proponiendo es que se fortalezca una economía local en Puerto Rico y en EE. UU. Por ejemplo, uno de los estudios que encontramos es que los puertorriqueños en Connecticut generan unos $11,000 millones de dólares en contribuciones al estado. Eso es 4% de la economía. A nivel nacional, estamos hablando de al menos $360,000 millones anuales las contribuciones de puertorriqueños…Lo que queremos es fortalecer a los pequeños comerciantes en Puerto Rico para que puedan tener acceso más directo, más rápido al mercado de Connecticut y viceversa. La idea sería fortalecer diferentes niveles de la economía de Puerto Rico para que tengan un mercado más accesible”, argumentó.

El profesor asociado del Departamento de Ciencia Política planteó que con los esfuerzos se busca que los emprendedores en el territorio exporten más a Connecticut y viceversa.

Y, si hay ayudas, facilitarles el proceso (para obtenerlas) y viceversa. Vamos a decir que hay alguien en Puerto Rico que quiere trabajar en Connecticut con un salario más alto, que se le facilite el proceso de licencia, por ejemplo, o el proceso de movimiento, porque una cosa de los puertorriqueños es que ellos mandan remesas. Tienes a una persona que viene a Connecticut y le va a mandar fondos a las familias en Puerto Rico. Queremos fortalecer una especie de relación que permita facilitar diferentes tipos de comercio, no solo a nivel de individuos, sino de estado y gobierno”, apostó el académico.

El 6 de junio, Lamont anunció la promulgación de la Ley Pública Núm. 25-1 que aprobó la Asamblea General de Connecticut para el establecimiento de la Comisión de Comercio entre Connecticut y Puerto Rico.

Al momento de la firma, el gobernador resaltó el “potencial inexplorado para generar beneficios mutuos a través de las alianzas económicas y empresariales entre Connecticut y Puerto Rico”.

La comisión, compuesta por 23 miembros, inició reuniones en otoño pasado con la meta de promover y ejecutar cambios en normativas, así como legislativos para impulsar el comercio bilateral y la inversión entre Connecticut y Puerto Rico.

La ley dispone que el grupo debe presentar un informe anual al gobernador y a la Legislatura.

El vicepresidente de la Cámara de Representantes, Chris Rosario, quien es de origen boricua, presentó la legislación.

Dado que cerca de 300,000 puertorriqueños han hecho de Connecticut su hogar, esta alianza surge de manera natural y promete generar nuevas oportunidades de colaboración y prosperidad compartida”, declaró el legislador sobre la iniciativa.

El texto de la ley establece que el organismo fomentará el comercio bilateral y la inversión entre el estado y Puerto Rico; iniciará acciones conjuntas sobre cuestiones de política de interés mutuo; promoverá intercambios empresariales y académicos; alentará el apoyo económico mutuo; promoverá la inversión mutua en la infraestructura; y abordará otras cuestiones que determine la comisión.

Simposio “Puertorriqueños en Connecticut”

De la mano con sus labores voluntarias en la Comisión, Venator-Santiago encabezó la organización del simposio “Puertorriqueños en Connecticut” en marzo pasado.

El evento, bajo la Iniciativa de Estudios Puertorriqueños, se realizó por segundo año consecutivo en el Capitolio estatal y en el Edificio de Oficinas Legislativas.

La discusión este año se enfocó en los retos y las posibilidades económicas de Puerto Rico.

El primer día, diversos expertos, algunos procedentes de la isla, abordaron el tema “Construyendo una agenda económica colectiva” para analizar el potencial alcance de la Comisión. También se profundizó en la necesidad de que el archipiélago logre mayor soberanía alimentaria y energética.

Durante el segundo día, los participantes se centraron en el impacto en la comunidad puertorriqueña de los recortes en programas sociales como resultado de la llamada “Big Beautiful Bill” (Gran y Hermosa Ley de Presupuesto) aprobada por los republicanos en el Congreso en el verano pasado.

Venator-Santiago, quien también dirige El Instituto (Institute for Latino/a, Caribbean and Latin American Studies) de la referida universidad, indicó que su idea es proveer alternativas para desarrollar una economía en Puerto Rico que dependa menos de fondos o subsidios federales y que pueda reemplazarse con comercio local.

“Queríamos explicarle a los legisladores y a los participantes cuáles son los retos y las posibilidades para desarrollar una economía local autónoma en Puerto Rico, para fortalecerla. Por ejemplo, Edwin Meléndez (economista) explicó que en Puerto Rico el costo de vida está dirigido por el costo de energía, comida y vivienda. Si abordas esos tres puntos, puedes reducir el costo de vida en Puerto Rico…José Caraballo Cueto (economista)…nos explicó las limitaciones, y él argumentaba que hay que fortalecer los pequeños comerciantes en Puerto Rico, no solamente en San Juan, a nivel isla, que a veces se abandona el resto de la isla con un enfoque en San Juan. Un montón de información para determinar las posibilidades y los retos”, resumió sobre la cumbre.

Altos costos de electricidad en Connecticut y en Puerto Rico

En ese contexto, el profesor resaltó la necesidad de mejorar el sistema energético en la isla y reducir los altos costos de la factura, asunto del que no son ajenos los residentes de Connecticut.

Como parte de los trabajos de la Comisión, posibles vías para lograr autonomía energética en ambas jurisdicciones ha sido un tema recurrente de discusión.

“El tema de energía sale porque nosotros encontramos una forma de reducir el costo de electricidad en Connecticut por 45% sin hacer cambios radicales. En el estado de Connecticut, hay compañías privadas que compran energía externa, porque Connecticut no produce energía, tiene que importar su energía y la convierte en electricidad en Connecticut. Esos grupos o compañías que compran energía privada, antes de la crisis energética, la estaban comprando a $210 dólares (MW). Las compañías sin fines de lucro en Connecticut compraban la misma energía a $80 el MW, a una tercera parte del costo y la revendían a las compañías locales y producían energía a una tercera parte del sistema privado que existe en Connecticut. Nosotros planteamos que, quizás, lo que hay que hacer es expandir el poder de las compañías sin fines de lucro que compran energía para que la compren para el estado”, abundó.

Aplicado a Puerto Rico, el investigador mencionó la posibilidad de descentralizar la distribución de la energía, proceso que al momento controla la empresa privada LUMA Energy,

“Ahora mismo hay una red en Puerto Rico que se cae una parte y el resto se afecta”, reflexionó.

La Junta no promueve el desarrollo económico en Puerto Rico

Las imposiciones de la Junta de Control Fiscal (FOMBPR), aprobada en el Congreso de EE.UU. en el 2016, también ocuparon parte del debate en UConn.

“Caraballo Cueto plantea que se alega que la crisis de la economía de Puerto Rico en gran medida se le atribuye a la corrupción en Puerto Rico. El plantea que no, que la corrupción no explica la crisis económica, que es más bien la deuda impagable. En ese sentido, plantea que la Junta no ha resuelto el problema de la deuda. No está claro que la Junta esté resolviendo problemas en Puerto Rico y no tiene una agenda para terminar tampoco. En ese sentido, una de las discusiones que se dio en el foro fue que la Junta no tiene un rol definido y lo que está es paralizando el desarrollo económico. Lo que pasa es que hasta que Puerto Rico no se convierta en un estado o sea independiente estamos sujetos al Congreso”, expuso el educador.

Hasta que no haya un empuje grande de la población o un cambio político, la Junta no va para ningún lado”, afirmó Venator-Santiago.

300,000 boricuas en Connecticut

El trabajo enfocado en política pública que realiza el puertorriqueño en El Instituto es esencial en un estado con el sexto número más alto de puertorriqueños en EE.UU.

Datos divulgados por la Oficina del Censo en el 2023 apuntan a que, en Connecticut, el 46.3 % de la población hispana es de origen puertorriqueño. Ese por ciento equivale a, aproximadamente, 300,000 personas o 288,344 personas. El porcentaje es el más alto entre los siete estados donde los puertorriqueños constituyen la mayor proporción de la población hispana.

“Connecticut es el estado con el sexto número más alto de puertorriqueños en EE.UU. y con la proporción más alta de puertorriqueños per cápita”, confirmó el estudioso.

Sin embargo, el poder de la población no se refleja como debería en términos de participación electoral, contrastó Venator-Santiago.

“El caucus de puertorriqueños y negros tiene 43 votos de una legislatura de 159 participantes. O sea que tienen un poder a nivel institucional bien grande los puertorriqueños en Connecticut. Hay entre 12 y 13 legisladores puertorriqueños en la legislatura de Connecticut y tienen mucho poder…”, enumeró.

“A nivel político, los puertorriqueños tienen más poder que mucha gente…A nivel de participación electoral los puertorriqueños tienen proporciones bien bajas de participación electoral. O sea, no salen a votar”, añadió.

Parte de las razones para la baja movilización electoral de la comunidad es la falta de pertenencia y el desconocimiento sobre los procedimientos.

“Un grupo de personas me dice que son de Puerto Rico y están aquí trabajando temporeramente y no están arraigados; no tienen los pies plantados en Connecticut. Muchos puertorriqueños están rentando y se están mudando a cada rato, o sea que no se inscriben adecuadamente… O sea que no pueden participar electoralmente y no conocen bien el sistema en Connecticut”, contó.

Un punto a considerar es que muchos boricuas utilizan el estado como trampolín para mudarse a otros, lo que dificulta que se inserten en los procesos cívicos y políticos.

“Hay mucha gente que llega a Nueva York, suben a Connecticut y pasan a Massachussets y a Rhode Island. Es ese movimiento porque no tienen una residencia fija. El costo de vida en Connecticut es altísimo, o sea que comprarse una casa en Connecticut es prohibitivo y, cuando estás rentando, participar políticamente no tiene el mismo peso. La gente vota cuando tienen sus casas”, explicó.

Una tercera razón para la abstención electoral de los boricuas es la percepción de que el Gobierno no responde a sus necesidades.

“Hay también puertorriqueños que dicen que los políticos vienen y les hablan, pero no me resuelven problemas y no quieren saber nada del Gobierno. Entonces hay una juventud que no quieren saber del Gobierno y quieren hablar de resistencia sin participar políticamente…”, alertó el estudioso.

“Mi experiencia ha sido que, si tú le pones presión y te organizas, el Gobierno responde en Connecticut. El éxito de los grupos negros o afroamericanos en EE.UU. es que ellos entienden que el Gobierno tiene que responder a las necesidades de ellos y le ponen fuerza y se organizan. Los latinos y los puertorriqueños no tienen esa mentalidad”, comparó.

De cara a las elecciones de medio término en EE.UU. en las que se escogerá a la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado, Venator-Santiago reveló que organizan varias actividades para promover el voto y educar a la comunidad.

“Generalmente, se hace una convención en marzo de los partidos políticos y ahí se eligen o se seleccionan los líderes que van a ser endosados en las primarias en agosto…Los puertorriqueños no participan en esos procesos. O sea que, cuando llegan a primarias, a veces no hay candidatos puertorriqueños y, si no estás inscrito en un partido político- los puertorriqueños generalmente no se inscriben en ninguno de los partidos-, no participas en las primarias. Cuando llegan las elecciones, los candidatos que están disponibles, pues no reflejan tus intereses, y eso es parte de un sistema de partidos que controla básicamente todo. Es difícil y toma tiempo participar en el proceso electoral. Nosotros estamos tratando de empujar que se flexibilice ese proceso. Lo que pasa es que los partidos no quieren”, puntualizó.

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