El mal hábito que daña tu hígado y los médicos no lo dicen
Aunque no ocupa el centro de las consultas médicas, hay un mal hábito que tiene una relación profunda con el hígado y muy pocos se lo imaginan
Durante la noche, el cuerpo activa distintos procesos de reparación y regulación metabólica, lo cual indica que el hígado sigue trabajando. Crédito: Sasirin Pamai | Shutterstock
La mayoría de recomendaciones por enfermedades hepáticas van enfocadas hacia tres factores: reducir las bebidas alcohólicas, mejorar la alimentación y bajar de peso o evitar el sobrepeso. Sin embargo, existe un mal hábito nocturno que la mayoría de médicos pasan por alto y que daña el hígado: dormir mal.
Esto sucede, según el sitio web Sleep Dr., porque la falta de sueño sostenida altera múltiples funciones del organismo y favorece la aparición de hígado graso no alcohólico, inflamación hepática y otros trastornos metabólicos.
Aunque pocas veces ocupa el centro de las consultas médicas, el descanso nocturno tiene una relación mucho más profunda con el hígado de lo que muchos imaginan.
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Cómo afecta el mal sueño al hígado
Durante la noche, el cuerpo activa distintos procesos de reparación y regulación metabólica. El hígado, uno de los órganos más importantes para la desintoxicación, también trabaja intensamente mientras la persona duerme. Cuando el descanso es insuficiente o de mala calidad, ese funcionamiento comienza a alterarse.
Los expertos explican que dormir poco aumenta la producción de sustancias proinflamatorias en el organismo, lo que favorece la acumulación de grasa en el hígado y dificulta la correcta regulación del metabolismo.
Con el tiempo, esa inflamación puede contribuir a que las células hepáticas sanas sean reemplazadas por tejido cicatricial, elevando el riesgo de fibrosis o cirrosis, señalan estudios.

La apnea del sueño también puede ser peligrosa
Otro problema estrechamente relacionado es la apnea obstructiva del sueño. Esta condición provoca pausas repetidas en la respiración durante la noche y reduce el nivel de oxígeno que recibe el organismo mientras duerme.
Investigaciones citadas por expertos en medicina del sueño indican que la apnea puede aumentar significativamente el riesgo de enfermedad hepática debido al estrés oxidativo, la inflamación y la resistencia a la insulina que genera.
Muchas personas padecen apnea sin saberlo, especialmente quienes roncan de forma frecuente, tienen somnolencia durante el día o presentan sobrepeso.
Y algo vital que debes saber: a diferencia del alcohol o una mala alimentación, dormir poco no genera señales inmediatas en el hígado, por lo que muchas personas no consideran que exista una relación directa.
Asimismo, especialistas recuerdan que el descanso insuficiente afecta prácticamente todos los sistemas del cuerpo, incluidos el metabolismo, la presión arterial y la capacidad del organismo para controlar la inflamación.
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