¿Por qué la ciencia respalda al ajo como escudo antimicrobiano y enemigo de la hinchazón abdominal?
Descubre los beneficios del ajo según la ciencia. Aprende cómo consumirlo crudo o fermentado para combatir la inflamación y mejorar tu salud inmune
El ajo es un aliado culinario con propiedades antiinflamatorias capaz de reducir los días de resfriado hasta en un 60%. Crédito: Shutterstock
El ajo lideró la lista de alimentos y principales comidas que servían para prevenir el cáncer, recopilada por el Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos en 1990. La evidencia científica ha dejado claro el valor culinario del ajo y sus propiedades medicinales como poderoso antimicrobiano, desparasitante y antiinflamatorio.
El doctor Sebastián La Rosa destaca que el ajo se usa en China desde hace más de 5,000 años y se ha utilizado como remedio natural durante la mayoría de la historia para muchas enfermedades leves.
“Sus beneficios antiinflamatorios y estimulantes del sistema inmune se deben principalmente a una sustancia llamada alicina. La alicina es un mecanismo de defensa que desarrolló el ajo para evitar ser comido, pero que, asombrosamente, es beneficioso para nuestro organismo (y es uno de los compuestos que le dan ese olor tan característico)”, explica.

Los 3 grandes superpoderes del ajo según la ciencia

El ajo se ha usado como remedio casero desde la antigüedad. Aunque sus beneficios son múltiples, hay tres que están directamente relacionados con el combate natural a la hinchazón abdominal causada por los parásitos:
1. Un potente efecto antiinflamatorio
La evidencia científica confirma que el ajo y sus compuestos reducen la producción de unas sustancias llamadas citoquinas proinflamatorias, que se liberan para generar inflamación en el organismo.
La Rosa comenta en una charla en su canal de YouTube que los estudios incluyen pruebas con pacientes femeninas con artritis reumatoide quienes, al tomar comprimidos de ajo de un gramo, disminuyeron muchos marcadores de inflamación, reduciendo sus síntomas y el nivel de dolor.
2. Tu antibiótico natural de cabecera
El compuesto activo del ajo es la alicina, un poderoso componente con la capacidad de destruir bacterias como la Escherichia coli, hongos como la Candida, parásitos como la Giardia e incluso algunos virus. La Rosa cita un estudio que demuestra cómo el ajo puede destruir a la bacteria que causa el ántrax. La recomendación del experto es aumentar su consumo durante el invierno para eliminar patógenos y prevenir enfermedades.
3. Escudo para fortalecer el sistema inmunitario
Explica que el ajo estimula células de nuestro sistema inmune como los macrófagos o los linfocitos Natural Killer (NK). Esto mejora el funcionamiento de nuestras defensas, nos ayuda a prevenir infecciones y mejora nuestra flora bacteriana.
Un estudio mostró cómo el uso de extracto de ajo disminuye en un 60% los días que pasas enfermo con una gripe o un resfriado una vez que ya te lo contagiaste. “Esto significa pasar menos de la mitad del tiempo con síntomas, mejorando tu productividad y calidad de vida. Puedes combinarlo con otras herramientas como la vitamina D o el método Wim Hof”.
Más allá de las defensas: Corazón, glucosa y longevidad
Durante años, el consumo de ajo se ha asociado a la salud cardiovascular, ya que reduce la presión arterial, previene la aterosclerosis y disminuye los niveles de colesterol y triglicéridos en sangre entre un 10% y 15%.
Otro estudio demostró que cuando investigadores suministraron una dosis de un extracto de ajo de hasta 1,500 mg a pacientes, comprobaron que “era tan efectiva para bajar la presión arterial como la toma de atenolol”. Mientras que en personas con hipertensión, el ajo redujo la presión en más del 80% de los pacientes, dilatando y relajando las arterias sin demostrar efectos adversos.
También ayuda a controlar la glucemia, según un estudio que comprobó cómo personas con diabetes tipo 2 que tomaban metformina reducían más su glucemia si agregaban extracto de ajo.
Por si fuera poco, tanto el ajo como sus compuestos poseen efectos anticancerígenos: tienen la capacidad de inhibir la proliferación de células tumorales y hacer que se destruyan a sí mismas (un proceso llamado apoptosis).
Guía práctica: ¿Cómo consumirlo para aprovecharlo al máximo?

No todo el ajo se aprovecha de la misma manera. La Rosa advierte que las sustancias que ayudan a reducir la glucemia y favorecen en caso de diabetes, resistencia a la insulina o sobrepeso, se pierden cuando cocinamos el ajo, por lo que crudo es mejor que cocido.
Aquí están las claves para consumirlo correctamente:
- El ajo negro es superior: se trata de una forma fermentada del ajo (dejándolo varios días a una temperatura de unos 60 a 90 °C) que posee una mayor biodisponibilidad. Esto significa que tu cuerpo absorbe sus sustancias beneficiosas de manera mucho más eficiente que con el ajo fresco.
- Machacado, no entero: el ajo se debe consumir fresco, recién machacado, triturado, rallado o aplastado. De esta manera, la alicina se libera e interactúa correctamente con nuestro organismo.
Contraindicaciones: ¿Quiénes deberían moderar su consumo?
El doctor La Rosa admite que, aunque es un alimento muy seguro, existen algunas contraindicaciones a tener en cuenta:
- Personas con acidez o reflujo: Deben comerlo con moderación, ya que podría agravar los síntomas. Primero hay que resolver la acidez de raíz.
- Pacientes medicados: Si estás consumiendo anticoagulantes, es fundamental que lo consultes con tu médico antes de tomar extractos de ajo.
- Efectos estéticos: El ya conocido aliento a ajo.
Al final del día, La Rosa coincide con otros expertos en que ni el ajo ni ningún otro alimento van a ser la cura mágica para tus problemas de salud de la noche a la mañana. Sin embargo, el ajo es un aliado imprescindible porque tiene una relación súper asimétrica entre sus muchos beneficios y sus pocas contraindicaciones.
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