Trucos que usan los supermercados para hacerte gastar de más
El diseño de los supermercados no es casualidad. Diversas estrategias de mercadotecnia buscan influir en las decisiones de compra de los consumidores
Las marcas más costosas suelen ocupar los estantes que quedan a la altura de la vista. Crédito: RossHelen | Shutterstock
Ir al supermercado por unos cuantos productos y salir con el carrito lleno es una experiencia común. Lejos de ser una coincidencia, muchas tiendas utilizan estrategias de mercadotecnia y diseño para incentivar las compras impulsivas y aumentar el gasto de los clientes.
Desde el tamaño de los carritos hasta la ubicación de los productos básicos, estos son algunos de los métodos más utilizados por los supermercados para influir en las decisiones de compra.
1. Carritos de compra cada vez más grandes
Uno de los recursos más efectivos es ofrecer carritos de gran tamaño. Según Tasting Table, las cadenas comerciales han duplicado el tamaño estándar de sus carritos durante las últimas dos décadas.
El objetivo es psicológico: cuando el carrito luce casi vacío, muchas personas sienten la necesidad de llenarlo, lo que aumenta la probabilidad de añadir productos que originalmente no pensaban comprar.
Para compras pequeñas, utilizar una canastilla en lugar de un carrito puede ayudar a evitar este efecto.
2. Frutas y verduras al entrar a la tienda
En la mayoría de los supermercados, la sección de frutas y verduras se encuentra justo en la entrada.
Los colores vivos y los aromas frescos generan una primera impresión positiva y hacen que el comprador sienta que está tomando decisiones saludables.
Esa sensación, explican los especialistas, puede llevar posteriormente a ‘premiarse’ con alimentos menos saludables durante el resto del recorrido por la tienda.
3. La leche y los huevos siempre están al fondo
Los productos de uso diario, como leche, mantequilla y huevos, suelen colocarse en la parte más alejada del establecimiento.
Esto obliga a los clientes a recorrer prácticamente toda la tienda y pasar frente a cientos de exhibiciones, aumentando las posibilidades de realizar compras no planeadas.
Los expertos recomiendan acudir con una lista y ceñirse a ella para reducir las compras por impulso.
4. Los productos más caros están a la altura de los ojos
La ubicación de los artículos tampoco es casualidad.
Las marcas más costosas suelen ocupar los estantes que quedan a la altura de la vista, mientras que las opciones más económicas o las marcas propias del supermercado suelen colocarse en los niveles inferiores.
Los fabricantes pagan espacios preferenciales porque saben que muchos compradores toman el primer producto que ven sin comparar precios.
5. Las ofertas por cantidad pueden ser engañosas
Promociones como ‘10 por $10’ o descuentos al comprar varias unidades suelen impulsar a los consumidores a llevar más productos de los que realmente necesitan.
Sin embargo, en muchos casos el precio unitario con descuento también aplica si solo se compra un artículo.
Por ello, los especialistas recomiendan leer cuidadosamente la letra pequeña de las promociones antes de asumir que es obligatorio adquirir varias piezas.
6. La música también influye en tus compras
La música ambiental no solo crea un ambiente agradable.
Los supermercados suelen reproducir melodías lentas y relajantes para que los clientes caminen con más calma, permanezcan más tiempo en los pasillos y observen una mayor cantidad de productos.
Una forma de contrarrestar este efecto es utilizar audífonos con música de ritmo más rápido para mantener un paso constante y terminar las compras con mayor rapidez.
7. La caja es la última oportunidad para venderte algo más
El recorrido termina frente a la caja registradora, donde suelen colocarse chocolates, refrescos, revistas y otros productos de compra impulsiva.
Este espacio aprovecha la llamada ‘fatiga de decisión’, momento en el que las personas ya han tomado numerosas decisiones durante la compra y son más propensas a añadir un artículo extra.
Las familias con niños suelen ser especialmente vulnerables, ya que muchos pequeños aprovechan la espera para pedir dulces o golosinas.
Para evitar estas compras de último momento, algunos expertos aconsejan concentrarse en el teléfono o evitar mirar los exhibidores mientras se espera el turno para pagar.
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