Trump promete hablar de elecciones libres y justas el jueves, pero insistirá en el “fraude” de 2020

Bajo la promesa de desclasificar información de inteligencia, Donald Trump busca reabrir la disputa por los resultados presidenciales de hace seis años

El discurso del jueves es solo el ejemplo más reciente de su obsesión electoral.

El discurso del jueves es solo el ejemplo más reciente de su obsesión electoral. Crédito: Alex Brandon | AP

El presidente Donald Trump tiene planeado usar parte de su discurso en horario estelar el jueves para hablar sobre los nuevos hallazgos relacionados con la seguridad en las elecciones del país, entre otros temas, lo que le da la oportunidad de alto perfil para impugnar los resultados de las elecciones presidenciales que perdió ante Joe Biden en 2020.

En las declaraciones hechas en la Oficina Oval dos días antes del discurso programado, el mandatario republicano aseguró que este se enfocaría en las elecciones y en “un par de cosas más”.

De acuerdo con fuentes oficiales, el discurso todavía no está terminado, pero se espera que el líder de la Casa Blanca aborde varios temas de interés.

Trump sigue inmerso en su conflicto con Irán, con ataques nocturnos en el país mientras busca una vía para reabrir el estrecho de Ormuz. No obstante, pese a que el conflicto bélico parece estar reavivándose, el presidente centrará su discurso en las elecciones. Dos fuentes señalaron que se estima que se enfoque en la seguridad de las máquinas de votación y los supuestos intentos de países extranjeros de influir en los comicios.

“Es una noticia realmente importante, y nuestro país tiene que ponerse las pilas”, expresó Trump en una reunión con el primer ministro de Irak.

“No hay nada más importante, porque sin elecciones libres y justas, no hay país”, agregó el presidente. “También hablaremos de otros temas, pero será un anuncio muy importante”.

El primer ejecutivo nacional anunció el discurso del jueves en redes sociales, pero no especificó el tema. Dio a conocer que empezaría a las 9:00 de la noche (hora del este). En entrevistas posteriores al anuncio, se ha mostrado evasivo sobre qué temas concretos planeaba discutir.

Los discursos presidenciales en horario estelar son poco comunes y suelen reservarse para dar actualizaciones importantes destinadas a llegar a una gran audiencia. Los funcionarios de la Casa Blanca por lo general piden a las cadenas de television quuue interrumpan su programación habitual, no eestaba claro si se habia realizado la mencionada solicitud para el discurso del mandatario esta semana.

La integridad electoral ha sido una de las obsesiones de Trump por años, en los que ha insistido una y otra vez en que las irregularidades empañaron las elecciones de 2020, ganadas por el expresidente Biden. Aparte, se ha dedicado a criticar duramente al Congreso por no dar luz verde a su proyecto de ley de reforma electoral que está estancado en el Senado, llegando incluso a rechazar firmar una medida bipartidista para reducir el precio de la vivienda mientras presiona a los legisladores para que aprueben la legislación electoral.

Tanto los republicanos del Congreso como el personal de la Casa Blanca presionan a Trump para que se enfoque más en la asequibilidad a medida que se acercan las elecciones de noviembre, pero, como ilustra el siguiente discurso, él se muestra inflexible en continuar hablando de los temas que considera relevantes para su campaña electoral, informó CNN.

Incluso antes de que el presidente pronuncie su discurso, algunos demócratas advirtieron que podrían tratar de socavar la confianza en las elecciones. Jon Ossoff, senador de Georgia, acusó a Trump de “revivir teorías conspirativas desacreditadas y lanzar nuevas mentiras descabelladas porque teme perder estas elecciones de mitad de mandato”.

El discurso del jueves es solo el ejemplo más reciente de su obsesión electoral. Desde que regresó a la Casa Blanca en enero del año pasado, el mandatario ha instruido a su gobierno para que use los vastos recursos de las agencias de espionaje estadounidenses para sembrar dudas sobre los comicios estadounidenses o cuestionar la idea de que potencias extranjeras hayan interferido en ellas.

John Ratcliffe, director de la CIA, desclasificó en 2025 un memorando que criticaba el trabajo analítico de las agencias de espionaje al concluir que Rusia influyó en las elecciones presidenciales de 2016 porque quería que Trump ganara. Todavía así, el documento no contradecía directamente ningún informe de inteligencia estadounidense anterior.

Tulsi Gabbard, ahora exdirectora de inteligencia nacional, se enfocó en tratar de apoyar la falsa afirmación de Trump de que le habían robado las elecciones de 2020. La exfuncionaria estuvo presente en el condado de Fulton, Georgia, en enero, cuando agentes del FBI ejecutaron una orden de registro vinculada con las comisiones del mencionado año, una medida extraordinaria para una jefa de espionaje.

Asimismo, la oficina de Gabbard obtuvo máquinas de votación de Puerto Rico y las inspeccionó en busca de vulnerabilidades, pero los fallos que hallaron eran, en general, viejos y conocidos por la comunidad electoral.

El uso de recursos de inteligencia para respaldar las falsas afirmaciones electorales del líder republicano no ha mermado con la salida de Gabbard el mes de junio.

El ejecutivo de la agencia de vivienda que sustituyó a Gabbard de manera interina, Bill Pulte, “podría descubrir algunas cosas sobre las elecciones fraudulentas… Creo que tiene muchas ganas de hacerlo”, expresó Trump a la prensa el mes pasado.

El candidato del presidente para el cargo de director permanente de inteligencia nacional, el fiscal federal y expresidente de la SEC, Jay Cayto, se enfrenta a una audiencia de confirmación este miércoles. Antes de que el mandatario republicano lo designara para el cargo, Cayton se hizo eco de parte de la retórica de Trump cuando dijo sobre las elecciones de California en junio: “En lo que respecta a la integridad, estamos haciendo un trabajo absolutamente terrible, y el pueblo estadounidense tiene razón al cuestionarlo”, dijo Clayton a CNBC.

Durante su segundo mandato, el presidente desmanteló también muchas de las organizaciones gubernamentales creadas en su primer gobierno para alertar al público sobre operaciones de influencia extranjera dirigidas a las elecciones del país. La administración acusó a esos programas federales de censurar a los ciudadanos de EE.UU. y de injerencia interna en los comicios de la nación.

Los asesores de Trump ya habían manifestado su preocupación de que desclasificar información de inteligencia, incluso con la intención de proteger al público estadounidense de la influencia extranjera, pudiera equivaler a una injerencia en la política de Estados Unidos.

Después de que Trump ganara las elecciones en 2024, un documento de planificación usado por su equipo de transición y revisado por el medio CNN señalaba que el Departamento de Justicia (DOJ) y el FBI deberían reconsiderar la manera en que comunican las amenazas a los ciudadanos, “por ejemplo, al anunciar acusaciones contra piratas informáticos extranjeros o al involucrarse en amenazas a la seguridad electoral de manera partidista”.

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