Implementan la “tarjeta negra” en el fútbol, no castiga a los jugadores
La Federación de Rumania introduce en sus categorías inferiores una tarjeta contra el comportamiento abusivo de padres y espectadores
Los árbitros tendrán una nueva herramienta. Crédito: Dave Shopland | AP
Tarjeta amarilla para amonestar, tarjeta roja para expulsar y, ahora, una tarjeta negra para terminar un partido por culpa del comportamiento de los padres y espectadores.
La Federación Rumana de Fútbol (FRF) ha introducido una novedosa tarjeta negra que no está destinada a sancionar a los jugadores, sino a combatir las conductas inapropiadas de padres y aficionados en las gradas durante los encuentros de fútbol base.
La medida se aplicará en las competiciones juveniles de Rumanía, concretamente desde las categorías Sub-7 hasta Sub-16, y pretende proteger a los menores frente a insultos, presiones y comportamientos abusivos procedentes de los adultos que presencian sus partidos.
La tarjeta negra es, en realidad, el último paso de un procedimiento que ofrece varias oportunidades para corregir la situación. Antes de mostrarla, el árbitro debe advertir a los espectadores y, si los incidentes continúan, suspender temporalmente el encuentro durante diez minutos.
¿Qué significa la tarjeta negra en el fútbol?
La Federación Rumana define la tarjeta negra como la señal visual mediante la que el árbitro comunica que un encuentro ha quedado suspendido definitivamente debido a la conducta inapropiada de padres o espectadores.
Por tanto, a diferencia de las tarjetas amarilla y roja, el destinatario no es un futbolista que se encuentra sobre el terreno de juego.
“Los niños no deben ser víctimas de las ambiciones, presiones o frustraciones de los adultos en las gradas”, sostiene la Federación Rumana para justificar una medida con la que busca mejorar el entorno en el que compiten los jugadores más jóvenes.
La FRF considera que las conductas abusivas desde las gradas no solo pueden interferir en el desarrollo normal de los encuentros, sino que también pueden tener consecuencias directas sobre los menores y sus equipos.
Pasos para su aplicación
El nuevo procedimiento puede activarse cuando el propio árbitro detecte un comportamiento inapropiado entre el público o cuando sea informado por el cuarto árbitro u otro oficial del encuentro. A partir de ese momento comienza un protocolo dividido en tres pasos.
El primero es una advertencia. El árbitro detiene temporalmente el juego y solicita a los entrenadores que hablen con sus aficionados o con los padres de los jugadores para exigirles que cesen inmediatamente su comportamiento. Si el recinto dispone de megafonía, también pueden realizarse avisos públicos.
Si la situación continúa, se pasa al segundo escalón: el partido queda suspendido durante diez minutos. Los equipos son enviados a los vestuarios y los entrenadores vuelven a intervenir para intentar poner fin a los incidentes.
La tarjeta negra únicamente aparece si las dos medidas anteriores no han funcionado.
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