29% de usuarios de BNPL ha financiado comida a plazos y podría encarecerla
El uso de BNPL para comprar alimentos pasó de 14% a 29% en dos años, mientras 47% reportó haberse retrasado en un pago durante el último año
Cuando un hogar necesita financiar alimentos cada semana, es una alerta clara de que hay un déficit en el presupuesto. Crédito: Shutterstock
Una compra promedio financiada mediante compra ahora y paga después (BNPL) asciende a $135, pero retrasarse puede generar una comisión promedio de $9.99 y hasta provocar sobregiros, según datos de 2023 publicados por la Oficina para la Protección Financiera del Consumidor. Una investigación de Fortune alertó sobre el creciente uso para comprar alimentos de esta forma podría elevar los precios del supermercado, incluso para quienes pagan de contado.
La señal más preocupante no es solo cuánto se debe, sino para qué las personas piden prestado: 29% de quienes han utilizado préstamos BNPL aseguró haberlos usado para comprar alimentos, frente a 14% que lo hizo en 2024. Además, 47% afirmó haberse retrasado en al menos un pago durante el último año, según la encuesta.
Para las personas que consideren dividir una cuenta de supermercado en cuotas, deben revisar el costo total, las fechas de cobro automático y el saldo disponible para todos los pagos. Cuando un hogar necesita financiar alimentos cada semana, es una alerta clara de que hay un déficit en el presupuesto y podría optar por solicitar asistencia alimentaria o renegociar otras facturas antes de acumular varios préstamos simultáneos.
El aumento preocupante del financiamiento de alimentos a BNPL
La encuesta reunió a 2,049 adultos estadounidenses del 3 al 6 de marzo de 2026 y reportó que el uso para alimentos se duplicó en dos años: pasó de 14% en 2024 a 25% en 2025 y a 29% en 2026. De ellos, 957 encuestados que habían utilizado estos préstamos para comprar comida.
La proporción subió a 38% entre usuarios de la generación Z, 34% entre quienes tienen hijos menores de 18 años y 33% entre personas con ingresos de $100,000 o más.
Estas cifras muestran que la gente ya no solo recurre a BNPL para financiar un teléfono o un mueble.
¿Por qué esta tendencia subiría el precio en el supermercado?
Una investigación de Washington University en St. Louis analizó cómo estas modalidades que permiten el pago en facilidades modifican las decisiones de precios e inventario de los comercios. El trabajo, firmado por Naveed Chehrazi, Panos Kouvelis y Wenhui Zhao, fue aceptado para su próxima publicación en la revista Management Science.
El modelo plantea que Klarna, Affirm y otros proveedores pagan al comercio de inmediato y después cobran las cuotas al consumidor, pero retienen una comisión por la operación. Para recuperar ese costo, algunos comercios pueden elevar el precio general del producto, haciendo que quienes pagan en efectivo o con débito subsidien indirectamente a quienes financian.
“Como resultado de aceptar este tipo de pagos, los minoristas aumentarán los precios, lo que básicamente significa que todos terminaremos pagando por estas prácticas”, sostuvo Kouvelis a Fortune, según una traducción del inglés.
Si bien el estudio no demuestra que todos los supermercados ya hayan encarecido sus productos por BNPL, sí identifica condiciones bajo las cuales una adopción más amplia puede aumentar los precios y reducir el inventario.
La comida deja menos margen
Esta práctica tampoco es del todo favorable para las financieras. Esto porque los comercios pueden absorber mejor la comisión cuando venden artículos discrecionales con márgenes amplios, como muebles o consolas. En el caso de los alimentos, operan con márgenes más estrechos, por lo que aceptar pagos financiados ejerce mayor presión para aumentar precios, vender canastas más grandes o dejar de ofrecer productos poco rentables.
“Más ventas no equivalen a más ganancias”, afirmó Chehrazi al explicar la investigación. En millones de escenarios simulados, los investigadores observaron que aceptar BNPL podía llevar a los minoristas a reducir existencias porque perder una venta resultaba menos costoso que mantener inventario con un margen insuficiente.
Para una familia, eso podría traducirse en dos consecuencias: pagar más por el mismo producto o encontrar menos opciones económicas en los estantes. El efecto alcanzaría también a quienes nunca abren una aplicación de financiamiento.
Las cuotas pueden acumularse
Otro elemento importante es que la modalidad BNPL está diseñada para otro tipo de compras, que por su costo o utilidad están fuera del presupuesto mensual y de los gastos habituales. Cuando no se respeta esta regla, se puede caer en un problema de endeudamiento o bien afectar estos rubros esenciales del gasto mensual.
Los planes más comunes dividen una compra en cuatro cuotas, frecuentemente sin intereses cuando se pagan puntualmente. Esa idea de liquidar la compra con cuotas más pequeñas puede ocultar el efecto combinado de varios cobros automáticos, comisiones por demora, membresías o cargos por fondos insuficientes.
LendingTree encontró que 25% de los usuarios llegó a mantener tres o más préstamos BNPL al mismo tiempo; 68% indicó que estas facilidades le hacen gastar de más y 54% dijo que no podría llegar a fin de mes sin ellas. La dependencia es mayor entre padres con hijos menores de edad, con 62%.
“A lo sumo, pueden funcionar como una curita temporal. Incluso entonces, no están libres de riesgos”, señaló Ariel Nelson, abogada senior del National Consumer Law Center, a CBS News.
Cómo evitar que la comida se convierta en deuda
- Suma todas las cuotas: anota importe y fecha de cada préstamo antes de aceptar otro
- Comprueba el costo real: revisa intereses, comisión por demora, membresía y posibles cargos bancarios por sobregiro
- Limita esta alternativa para una emergencia: financiar repetidamente comida indica que los ingresos no cubren los gastos básicos
- Pide que retiren el recargo: 88% de quienes solicitaron reducir o eliminar una comisión por atraso lo consiguió, según LendingTree en agosto 2026
- Compara alternativas: consultar elegibilidad para SNAP, bancos de alimentos y planes de pago de servicios antes de usar deuda para necesidades recurrentes
Preguntas frecuentes (FAQ) sobre el uso de BNPL para financiar alimentos
¿Cuántos estadounidenses compran comida con BNPL?
El 29% de los usuarios de BNPL encuestados por LendingTree usa esta modalidad para comprar alimentos.
¿BNPL siempre cobra intereses?
No. Muchos planes dividen la compra en cuatro pagos sin intereses, pero pueden existir comisiones por atraso, membresías, procesamiento o sobregiros bancarios.
¿BNPL ya aumentó los precios del supermercado?
La investigación no prueba un alza generalizada ya ocurrida. Su modelo concluye que una adopción más amplia puede llevar a comercios a trasladar comisiones a los precios y reducir existencias.
¿Cuántos usuarios se atrasan con estos préstamos?
El 47% declaró haberse retrasado al menos una vez durante el último año, frente a 41% en 2025 y el 34% en 2024.
¿Cómo afecta un atraso al consumidor?
Puede generar recargos, sobregiros o restricciones para obtener otro préstamo. Si la deuda se reporta a las agencias de crédito, un atraso prolongado también podría perjudicar el puntaje.
Conclusión
Si más hogares dependen del financiamiento para cubrir alimentos, los comercios tendrían incentivos para trasladar las comisiones a todos los compradores o recortar los productos menos rentables. Esa presión sería especialmente dolorosa para familias que pagan de inmediato y destinan una parte elevada de sus ingresos al supermercado.
El riesgo inmediato consiste en convertir una necesidad semanal en deuda recurrente. Si las cuotas de una compra continúan pendientes cuando llega la siguiente visita al supermercado, los pagos pueden superponerse y reducir el dinero disponible para alimentos, renta y servicios esenciales.
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