Murió el boxeador Vanes Martirosyan, de 39 años, tras una batalla contra el cáncer de piel
El pugilista disputó los Juegos Olímpicos de 2004, fue tres veces retador por el título del mundo, la última, ante Gennady Golovkin
En 2023 a Martirosyan le diagnosticaron un carcinoma de células escamosas. Crédito: Chris Carlson | AP
El exboxeador olímpico Vanes Martirosyan falleció a los 39 años en Los Ángeles, California, tras una batalla de dos años contra el cáncer de piel, según confirmaron su familia y autoridades del boxeo internacional.
Martirosyan, nacido en Armenia y radicado en Estados Unidos desde la infancia, fue reconocido tanto por su destacada trayectoria deportiva como por la entereza con la que enfrentó su enfermedad.
Nació el 1 de mayo de 1986 en Ereván, Armenia, y emigró a Glendale, California, a los cuatro años. Desde pequeño mostró inclinación por el boxeo, disciplina que heredó de su padre y que comenzó a practicar a los siete años. Su carrera amateur alcanzó uno de sus puntos más altos al representar a Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, donde compitió en la categoría de peso welter. En ese torneo, llegó a la segunda ronda tras vencer a Andre Berto en las eliminatorias olímpicas, pero fue eliminado por el cubano Lorenzo Aragón.
A los 20 años, Martirosyan debutó como profesional bajo la tutela del entrenador Freddie Roach. Durante su carrera, se mantuvo invicto en sus primeros 34 combates, logrando un récord de 33-0-1 antes de su primera derrota, según Notifight. En total, acumuló 36 victorias (21 por nocaut), cuatro derrotas y un empate.
Fue retador mundial en tres ocasiones y enfrentó a figuras como Demetrius Andrade, Jermell Charlo y Erislandy Lara, perdiendo por decisión en combates por títulos mundiales. Su última pelea profesional fue en 2018, cuando sustituyó a Canelo Álvarez y se midió ante Gennady Golovkin, cayendo por nocaut en el segundo asalto tras solo tres semanas de preparación.
Luchó desde 2023 con cáncer de piel
En 2023, a Martirosyan le diagnosticaron un carcinoma de células escamosas, una forma agresiva de cáncer de piel que deterioró su salud de manera progresiva. El púgil habló abiertamente sobre su enfermedad en entrevistas, expresando la incertidumbre y el temor que le generaba la falta de control ante el cáncer. “En una pelea tenemos protección: el médico de primera fila, la ambulancia en espera, el árbitro. No tenemos ninguna protección contra el cáncer. ¿Qué pasa si empeora? No tengo control sobre esto”, declaró.
Durante los últimos meses, la enfermedad avanzó con rapidez. Su entrenador y amigo, Roma Kalantaryan, lo visitó en Los Ángeles poco antes de su fallecimiento, cuando los médicos le informaron que le quedaban pocos días de vida. Kalantaryan relató a la revista The Ring que Martirosyan intentó todo tipo de tratamientos, incluso viajó a México en busca de alternativas, pero la situación se volvió insostenible en el último semestre.
El pugilista también compartió mensajes de agradecimiento a sus seguidores por el apoyo recibido durante su lucha. “Esos mensajes me animan. Es bueno saber que a la gente le importa. Les deseo lo mejor a todos, especialmente a quienes están pasando por una enfermedad”, expresó.
Martirosyan residía en Los Ángeles junto a su esposa y sus dos hijos, Andrew y Arianna. En el plano personal, había sufrido la pérdida de su hermano mayor por un infarto a los 40 años, un hecho que marcó profundamente a la familia.
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