Rusia condena la intervención en Venezuela: “Es una agresión flagrante”
Los intereses económicos de Rusia en Venezuela incluyen inversiones petroleras y una significativa deuda militar
El gobierno ruso condenó enérgicamente la intervención de EE.UU. para deponer a Nicolás Maduro en Caracas. Crédito: AP
El gobierno de Rusia calificó la intervención militar en EE.UU. en Venezuela para derrocar al dictador Nicolás Maduro, como “una agresión flagrante” que viola la Carta de las Naciones Unidad y condenó enérgicamente la ‘Operación Libertad Prolongada’ como una amenaza a la estabilidad global, que puede provocar repercusiones profundas en el panorama internacional y en los mercados.
El Ministerio de Asuntos Exteriores, a cargo de Sergey Lavrov, advirtió que la operación es un “acto de agresión flagrante” que viola la Carta de las Naciones Unidas. “El uso de la fuerza para un cambio de régimen sienta un precedente peligroso para la estabilidad global”, agregó. Por su parte, el Consejo de Seguridad ruso convocó a una reunión de emergencia en la ONU para exigir el retiro inmediato de las tropas estadounidenses de territorio venezolano.
“Esta mañana, Estados Unidos cometió un acto de agresión armada contra Venezuela. Este desarrollo genera profunda preocupación y merece condena”, establece el comunicado. “Los pretextos usados para justificar estas acciones son insostenibles. La animosidad ideológica ha prevalecido sobre el compromiso pragmático, así como sobre cualquier disposición a construir relaciones basadas en la confianza y la previsibilidad”.
Rusia pide diálogo para evitar una mayor escalada de violencia
Adicionalmente, el gobierno de Vladimir Putin pidió a Estados Unidos que “se centre en encontrar una solución basada en el diálogo” para evitar “una mayor escalada de violencia”. “Partimos del entendimiento de que todas las partes que puedan tener quejas entre sí deben buscar soluciones a través de mecanismos basados en el diálogo” y se ofreció como intermediario para lograr estos esfuerzos.
“América Latina debe seguir siendo una zona de paz, como se proclamó en 2014. Venezuela debe tener garantizado el derecho a determinar su propio destino, libre de cualquier interferencia externa destructiva —y mucho menos militar”.
Finalmente, el gobierno ruso envió un mensaje de solidaridad al pueblo venezolano y de apoyo al régimen de Nicolás Maduro, aun cuando el gobierno estadounidense lo calificó como ‘narcogobierno’: “Reafirmamos nuestra solidaridad con el pueblo venezolano y nuestro apoyo al camino seguido por su liderazgo bolivariano, orientado a salvaguardar los intereses nacionales y la soberanía del país”.
Y agregó: “Apoyamos las declaraciones de las autoridades venezolanas y de los líderes de los países latinoamericanos que piden la convocatoria urgente de una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU.”
Esta postura podría agravar el riesgo de sanciones mutuas más severas, entre EE.UU. y Rusia, lo que podría afectar las cadenas de suministro globales y, por ende, los precios de productos importados.
Un movimiento con importantes intereses económicos en juego
La reacción de Rusia no es solo diplomática, sino con un importante trasfondo político, ya que Venezuela es considerado su aliado estratégico más importante en el hemisferio occidental por dos razones:
- Rusia, a través de empresas como Rosneft, tiene inversiones multimillonarias en la Faja Petrolífera del Orinoco, por lo que el derrocamiento de Maduro pone en riesgo la recuperación de estos activos.
- Además, Venezuela debe a Rusia miles de millones de dólares por la compra de armamento y equipo militar durante la última década. Un cambio de gobierno forzado podría llevar al desconocimiento de esta deuda.
Además, la caída del régimen de Maduro generará un fuerte impacto en los mercados financieros, ya que Venezuela es considerado uno de los productores de petróleo más importantes de mundo. Este mismo viernes, el precio de los petróleos WTI y Brent dieron un “salto de guerra”, superando los $95 dólares por barril debido al temor de que el suministro venezolano se detenga por completo.
La tensión durante las horas previas a la operación también impactaron los precios de activos refugio, como el oro y el dólar, que subieron ante la incertidumbre de un conflicto directo o una guerra subsidiaria (proxy war) entre potencias.
En EE.UU. se espera que esta operación geopolítica provoque que el precio del galón de gasolina suba entre 30 y 50 centavos en las próximas dos semanas debido a la inestabilidad en el Caribe. Así como un impacto al alza en los costos de energía, que podrían impedir que continúe la baja en las tasas de interés que la Reserva Federal para inicios de 2026.
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