Cómo los utensilios de cocina de plástico aumentan el riesgo de hígado graso
Descubre cómo los PFAS en botellas, envases negros y tablas de plástico elevan el riesgo de hígado graso. Consejos de expertos para una cocina libre de tóxicos
La ciencia confirma que los PFAS presentes en el agua potable y utensilios sintéticos pueden elevar el riesgo de daño hepático. Factores como el tabaquismo y la genética PNPLA3 GG aumentan la vulnerabilidad ante estos químicos persistentes. Crédito: Imprimedia - Gemini | Cortesía
La tabla de plástico donde cortamos los alimentos, una botella de agua mineral o el recipiente donde guardamos la comida son factores de riesgo en el consumo de PFAS. Estas sustancias, presentes incluso en el agua potable, pueden, según investigaciones recientes, aumentar el riesgo de padecer hígado graso.
Un reciente estudio de la Facultad de Medicina Keck (USC) ha puesto sobre la mesa una realidad preocupante: la estrecha relación entre los PFAS (sustancias perfluoroalquiladas) y el aumento de la Enfermedad Hepática Esteatósica asociada a Disfunción Metabólica (MASLD) en adolescentes y adultos jóvenes.

El estudio revela que diversos materiales de uso común en la cocina y en la industria alimentaria aumentan la exposición a los PFAS. Entre ellos destacan los envases de plástico negro (frecuentes en la comida para llevar), envoltorios de alimentos y ciertos tipos de utensilios de cocina fabricados con materiales sintéticos.
No es casualidad que la recomendación de los expertos sea evitar la exposición a estos materiales. Retomar el uso de la tabla de cortar de madera, en lugar de una de plástico, es una forma sencilla y efectiva de reducir el consumo accidental de estos compuestos.
Los investigadores determinaron que variables como la edad, el tabaquismo y una variante genética específica aumentan la susceptibilidad. En el caso de los fumadores, varios tipos de PFAS se asociaron con un riesgo significativamente mayor de desarrollar hígado graso.

¿Qué descubrió la ciencia?
La investigación titulada “Asociaciones entre PFAS y enfermedad hepática esteatósica” analizó cómo estos compuestos químicos afectan nuestro organismo, revelando puntos críticos:
- Los culpables específicos: Los niveles elevados de PFOA y PFHpA en la sangre están directamente vinculados a un mayor riesgo de daño hepático.
- La adolescencia como ventana crítica: Esta etapa de la vida parece ser el momento de mayor vulnerabilidad ante la toxicidad de estos químicos.
- Factores de riesgo combinados: El peligro de desarrollar MASLD se dispara si se suman estos elementos:
- Genética: Personas con el genotipo PNPLA3 GG.
- Estilo de vida: El impacto es significativamente mayor en jóvenes fumadores.

¿Por qué es importante para nosotros?
Los PFAS son extremadamente persistentes; no se degradan fácilmente y están en todas partes, desde envoltorios de comida rápida hasta utensilios de cocina antiadherentes. Este estudio representa un llamado urgente a la salud pública y a la regulación ambiental.
Es importante aclarar que el estudio no afirma que los PFAS causen la enfermedad del hígado graso per se. Sin embargo, es muy probable que consumir alimentos con alta concentración de estas “sustancias químicas persistentes” contribuya de manera directa al deterioro de la salud metabólica.
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