Baby boomers ponen a prueba la Seguridad Social: qué está en juego para los jubilados
Baby boomers y Generación Z afrontan cambios en la Seguridad Social de EE.UU., en medio de un debate sobre el futuro de las jubilaciones y sus beneficios
Baby boomers y el futuro de la Seguridad Social. Crédito: Shutterstock
La jubilación de los baby boomers está cambiando las cuentas de la Seguridad Social en Estados Unidos y obligando a replantear cuánto puede sostener el sistema durante las próximas décadas. Una generación numerosa que durante años contribuyó al programa ahora recibe sus prestaciones, mientras una población laboral más joven debe mantener el flujo de recursos que financia los pagos actuales.
El desafío tiene una fecha cada vez más cercana. Las proyecciones oficiales apuntan a que el fondo fiduciario utilizado para pagar las prestaciones de jubilación se agotará en 2032. Si para entonces no existe una reforma, los ingresos que continúen entrando al programa serían insuficientes para cubrir todos los beneficios contemplados bajo las reglas vigentes.
El escenario adquiere mayor relevancia porque ocurre mientras la deuda nacional estadounidense supera los $40 billones de dólares y el gobierno enfrenta un crecimiento sostenido de sus principales compromisos presupuestarios.
Una generación que cambió el equilibrio del sistema
La Seguridad Social fue diseñada bajo una lógica en la que los trabajadores activos financian principalmente las prestaciones de quienes ya dejaron de trabajar. El sistema resulta especialmente sensible a los cambios en la estructura de la población porque no depende únicamente de cuánto dinero haya acumulado cada trabajador, sino de los recursos que entran constantemente a través de los impuestos sobre la nómina.
El retiro de los baby boomers modificó esa ecuación. Millones de personas pasaron de formar parte de la fuerza laboral que aporta al programa a convertirse en beneficiarios, aumentando las obligaciones financieras en un momento en que las generaciones posteriores son menos numerosas en relación con el tamaño de esa generación.
Esta transformación demográfica ayuda a explicar por qué el debate sobre la Seguridad Social se ha convertido en uno de los principales desafíos fiscales de Estados Unidos.
Hay jubilados que reciben más de $100,000 dólares
CBS News informó que aproximadamente un millón de beneficiarios individuales de la Seguridad Social reciben al menos $50,000 dólares al año en prestaciones. Cuando dos personas de una misma pareja reciben beneficios de ese nivel, sus pagos combinados pueden superar los $100,000 dólares anuales.
Cuando dos personas que forman parte de una pareja reciben beneficios de ese nivel, sus pagos combinados pueden superar los $100,000 dólares anuales. Esto no significa que esa cantidad sea habitual entre los jubilados, ya que el monto depende del historial salarial y de la edad en que se solicitan las prestaciones.
Sin embargo, los beneficios más elevados han abierto una discusión sobre si las personas que acumularon grandes ingresos y patrimonios durante su vida laboral deberían continuar recibiendo prestaciones bajo las mismas reglas que quienes dependen mucho más de la Seguridad Social para cubrir sus gastos cotidianos.
Los baby boomers también concentran una enorme riqueza
El debate adquiere otra dimensión cuando se observa el patrimonio acumulado por esta generación.
Según Visa Business and Economic Insights, los baby boomers poseen aproximadamente $93 billones de dólares en riqueza. Después de considerar las deudas, la cifra se sitúa en alrededor de $88 billones de dólares.
Pero ese patrimonio no está distribuido de manera uniforme. Cerca de un tercio de la riqueza estaría concentrado en el 1% más rico de esta generación.
Además, no todo ese dinero pasará a los hijos y nietos. Los propios baby boomers utilizarán una parte de sus activos durante sus años de retiro. Las estimaciones apuntan a que podrían gastar aproximadamente $16 billones de dólares en vivienda, alimentación, atención médica, medicamentos y otros bienes y servicios.
Por eso, la llamada Gran Transferencia de Riqueza no necesariamente significará que las generaciones jóvenes reciban una cantidad equivalente a todo el patrimonio acumulado por sus padres y abuelos.
El contraste con la Generación Z
Mientras los baby boomers representan una parte importante de los beneficiarios actuales, las generaciones jóvenes enfrentan una perspectiva muy distinta sobre el programa.
Una encuesta del Instituto Cato realizada en diciembre de 2025 encontró que apenas el 34% de los integrantes de la Generación Z esperaba que la Seguridad Social siguiera existiendo cuando llegara el momento de su jubilación.
La desconfianza aumenta cuando se pregunta por posibles recortes. Un análisis publicado por el instituto en junio de 2026 encontró que el 79% de los encuestados más jóvenes esperaba algún tipo de reducción en sus futuras prestaciones.
El contraste es significativo: mientras los trabajadores actuales pagan impuestos para financiar a los jubilados de hoy, una parte considerable de esos mismos trabajadores considera que no podrá contar con el programa en las mismas condiciones cuando llegue su propio retiro.
La mayoría tampoco entiende completamente cómo funciona
La percepción sobre el futuro del programa también está relacionada con el desconocimiento de su mecanismo financiero.
Según el Instituto Cato, solo alrededor del 45% de los estadounidenses comprende correctamente cómo funciona la Seguridad Social.
El programa no opera como una cuenta individual en la que cada persona acumula sus propios impuestos y posteriormente retira ese dinero durante la jubilación. Los recursos recaudados de los trabajadores actuales se utilizan principalmente para pagar las prestaciones de los beneficiarios actuales.
Esto hace que los cambios demográficos tengan una importancia fundamental. Si hay menos trabajadores en relación con el número de jubilados, el sistema necesita encontrar nuevas fuentes de ingresos o modificar el nivel de los beneficios para mantener el equilibrio.
Así se financia el programa
Los empleados y sus empleadores aportan cada uno el 6.2% de los salarios a la Seguridad Social hasta alcanzar el máximo anual sujeto al impuesto.
En 2026, ese límite es de $184,500 dólares. Los trabajadores autónomos pagan la tasa combinada del 12.4%.
El dinero recaudado permite financiar las prestaciones de quienes actualmente reciben beneficios. Por eso, el crecimiento de la población jubilada tiene un efecto directo sobre las cuentas del programa.
Las generaciones jóvenes y de mediana edad se encuentran, en consecuencia, en una posición particularmente relevante: son quienes continúan realizando aportaciones mientras esperan saber bajo qué condiciones podrán recibir sus propios beneficios.
2032 fecha clave
Los administradores de la Seguridad Social proyectan que el fondo fiduciario del Seguro de Vejez y Supervivencia se agotará durante el cuarto trimestre de 2032.
Después de ese momento, los impuestos y otros ingresos que continúen llegando al programa permitirían cubrir aproximadamente el 78% de las prestaciones de jubilación previstas bajo las reglas actuales.
Si se consideran conjuntamente los fondos fiduciarios de la Seguridad Social, el agotamiento está previsto para 2034. En ese escenario, los ingresos permitirían cubrir aproximadamente el 83% de los beneficios programados.
La consecuencia no sería la desaparición del programa. El riesgo es que, sin una modificación legislativa, las prestaciones tengan que reducirse para ajustarse a los ingresos disponibles.
La deuda federal complica todavía más el panorama
La Seguridad Social no enfrenta este desafío en un vacío presupuestario. El gobierno estadounidense también tiene que hacer frente al aumento de otras obligaciones y al costo de financiar su deuda.
La Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) proyectó que la Seguridad Social y Medicare representarán el 81% del incremento del gasto obligatorio entre 2023 y 2033.
En 2026, los aumentos vinculados con ambos programas representarían casi la mitad del incremento estimado de $362,000 millones de dólares en el gasto obligatorio.
Los intereses de la deuda agregan otra carga. La CBO calcula que los costos netos de intereses federales superarán $1 billón de dólares en 2026 y llegarán a aproximadamente $2.1 billones de dólares para 2036.
La combinación de una población envejecida, mayores obligaciones sociales y un costo creciente del endeudamiento reduce el margen de maniobra del gobierno para resolver el problema únicamente mediante el presupuesto federal.
Una reforma podría afectar primero a los jubilados más ricos
Una de las propuestas que ha surgido busca concentrar los ajustes en quienes tienen mayores ingresos y patrimonios.
El Comité para un Presupuesto Federal Responsable (CRFB) planteó el denominado “Límite de Seis Cifras”, que establecería un máximo de $100,000 dólares anuales para una pareja casada que se jubile a la edad normal.
El límite se modificaría de acuerdo con el estado civil y la edad en que se soliciten los beneficios. Para una persona soltera, el tope comparable sería de $50,000 dólares anuales.
La propuesta tendría inicialmente un alcance muy reducido. El CRFB calcula que afectaría aproximadamente al 0.05% de las parejas con mayores ingresos, cuyos hogares tendrían ingresos promedio de jubilación superiores a $2.5 millones de dólares al año y un patrimonio neto promedio de más de $65 millones de dólares.
Con el tiempo, el alcance podría aumentar a medida que crezcan las prestaciones máximas del programa.
Cuánto puede recibir un trabajador durante su retiro
Las diferencias entre aportaciones y beneficios también forman parte de la discusión sobre la sostenibilidad del sistema.
Las estimaciones indican que un trabajador con salario promedio que se jubile en 2027 podría recibir alrededor de $730,000 dólares en prestaciones de Seguridad Social a lo largo de su vida.
En comparación, las contribuciones combinadas realizadas por el trabajador y su empleador serían inferiores a $200,000 dólares.
Si se observa únicamente lo aportado directamente por el trabajador, el valor de los beneficios representaría aproximadamente el 265% de sus contribuciones personales.
Estas cifras no significan que el trabajador tenga derecho a recuperar una cantidad determinada de una cuenta individual. La Seguridad Social utiliza una fórmula basada en los ingresos laborales y otros factores para calcular los beneficios.
El posible recorte sería mucho más amplio
El problema es que una eventual reducción de las prestaciones no se limitaría necesariamente a los beneficiarios con grandes patrimonios.
El CRFB estima que, si el fondo fiduciario se agota sin que el Congreso actúe, las prestaciones podrían experimentar una reducción general de aproximadamente 22%.
Eso colocaría en una situación complicada a jubilados que no cuentan con grandes ahorros, inversiones o herencias para compensar una disminución de sus ingresos.
La discusión, por tanto, enfrenta dos objetivos difíciles de conciliar: mantener una protección adecuada para las personas mayores y evitar que el costo de esa protección recaiga cada vez más sobre los trabajadores de las generaciones posteriores.
Una transferencia de riqueza que no resuelve el problema
El enorme patrimonio de los baby boomers podría hacer pensar que la siguiente generación tendrá suficientes recursos para compensar cualquier cambio en la Seguridad Social. Sin embargo, las cifras muestran un escenario mucho más desigual.
Una parte importante de la riqueza se utilizará durante el retiro y otra permanecerá concentrada entre los hogares más adinerados. Por ello, no todos los millennials y miembros de la Generación X recibirán una herencia que pueda sustituir los ingresos de la Seguridad Social.
Además, el patrimonio privado y un programa público de jubilación cumplen funciones diferentes. La existencia de una posible herencia no garantiza que una persona pueda mantener su nivel de vida si sus prestaciones públicas se reducen.
El verdadero costo recaerá entre generaciones
El debate sobre la Seguridad Social ya no se limita a determinar cuánto dinero necesita el programa. También plantea cómo distribuir el costo de una población que vive más tiempo y de una generación numerosa que está abandonando el mercado laboral.
Los baby boomers se encuentran en el centro de esa transición porque concentran una gran cantidad de beneficiarios y, al mismo tiempo, una enorme proporción de la riqueza del país. Las generaciones más jóvenes, por su parte, son las que deberán sostener el sistema durante los próximos años mientras construyen sus propios fondos para el retiro.
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