Hamburguesas con queso y tocino: La “dieta estadounidense” inflama y aumenta el riesgo cardíaco

La dieta estadounidense estándar suele relacionarse con alimentos calóricos, ricos en grasa, azúcar, sodio y carentes de fibra. Si bien las consecuencias más populares se relacionan con la salud cardiovascular y el peso, un nuevo estudio señala que este tipo de dieta daña a las células inmunes en el intestino

Seguir una dieta alta en grasas y azúcares es el principal enemigo de la salud inmunológica y suele derivarse en inflamación crónica.
Seguir una dieta alta en grasas y azúcares es el principal enemigo de la salud inmunológica y suele derivarse en inflamación crónica.
Foto: Pixabay

Ya lo sabemos: consumir una dieta rica en alimentos ultraprocesados puede ser increíblemente perjudicial para la salud a largo plazo, específicamente cuando se trata del corazón y el control del peso. No en vano en los últimos años médicos, nutricionistas y científicos, no dejan de advertirnos sobre las contundentes evidencias. Lo cierto es que hoy mas que nunca la popular frase “somos lo que comemos” toma sentido y nos invita a realizar ajustes que mejoren nuestra calidad de vida. Finalmente los procesados y las comidas rápidas son el enemigo más letal de la sociedad actual y terminan por deteriorar la salud física, mental y emocional.

Así lo sugiere un reciente trabajo de investigación que llega para darnos aún más claridad, sobre las devastadoras consecuencias de seguir el estilo de alimentación típico de la sociedad estadounidense. La cual en la mayoría de los casos, se caracteriza por ser una dieta repleta de azúcares agregados, aceites hidrogenados y grasas saturadas. Además, los expertos descubrieron que este tipo de dieta es una amenaza directa para la salud intestinal. Este reciente estudio estuvo encabezado por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis y la Clínica Cleveland, los resultados fueron contundentes: comer una dieta alta en azúcar y grasa puede dañar el sistema inmunológico, en el intestino tanto en ratones como en humanos.

De manera mucho más específica concluyeron que la dieta típica estadounidense, se asocia con daños en las células de Paneth. Las cuales juegan un papel demasiado determinante en la salud, ya que son células inmunitarias que se encuentran en el intestino y son esenciales para regular los niveles de inflamación. Cuando estas células no pueden llevar a cabo sus funciones normales, el sistema inmunológico del intestino sufrirá importantes alteraciones y sobre todo se vuelve propenso a la inflamación. Es bien sabido que la inflamación aunque se presenta como una respuesta natural del sistema inmune a invasores extraños como pueden ser virus y bacterias, lesiones o infecciones. Cuando sin razón aparente la inflamación permanece por un largo período de tiempo es catalogada como crónica y se dice es el origen de la mayoría de las enfermedades degenerativas.

Lo cierto es que una de las principales consecuencias de presentar daños en las células de Paneth, es que seremos mucho más susceptibles al ataque de bacterias que causan enfermedades. Y sobre todo aumentará el riesgo de padecer enfermedades inflamatorias intestinales, como es el caso de la colitis, síndrome de intestino irritable y enfermedad de Crohn.

Lo fascinante de este tipo de estudios y que por fortuna cada vez son más constantes, es que llegan como un eslabón más que complementa las recomendaciones de los médicos y diversas organizaciones de salud a nivel mundial. Finalmente no podemos negar que lo hemos oído hasta el cansancio, más este último año con la pandemia: la alimentación juega un papel clave en nuestro estado de salud y en la prevención de enfermedades.

La realidad es que la dieta estadounidense estándar es la clara representación de un esquema nutricional obsoleto y del importante papel que durante años se le ha dado a la industria alimentaria. Es innegable que en muchos casos se trata de empresas que piensan en todo menos en nuestra salud. Por lo tanto seguir una dieta alta en grasas no saludables y con abundantes azúcares añadidos, es un esquema completamente disruptivo para elecosistema interno del microbioma intestinal. Como resultado el sistema inmunológico sufrirá graves afectaciones, ya que entre el 70 y 80% de nuestras defensas se encuentran en el intestino.

Como lo señalan los investigadores del estudio, uno no se vuelve obeso de la noche a la mañana. De hecho, se sabe que es algo gradual; es decir las personas suelen llevar un estilo de vida sedentario y seguir una dieta rica en alimentos procesados por períodos largos de tiempo (durante 20 0 30 años), antes de volverse oficialmente obesos. Teniendo esto en mente, es posible que las células de Paneth en adultos obesos alcancen un punto sin retorno, aún cuando se realicen cambios positivos en la dieta y otras mejoras en el estilo de vida. Como conclusión los investigadores señalaron que los estudios al respecto deben de continuar, sobre todo como una contundente medida de prevención. Además hace falta comprobar si este proceso es reversible o no.

Finalmente seguir una dieta calórica, deficiente en fibra y rica en alimentos inflamatorios, es la base para desarrollar enfermedades crónicas. Como es el caso concreto de la diabetes, afecciones cardiovasculares y autoinmunes, colesterol alto, desequilibrios hormonales, cáncer e inclusive Alzheimer y ciertos tipos de demencia. El buen panorama es que como estos cambios suelen ocurrir gradualmente con el tiempo, detectar estas conductas alimenticias en sus inicios puede ser determinante y reversible.

Como última recomendación es importante apostar por una dieta saludable y equilibrada, inspirada en el consumo de alimentos integrales, naturales y darle prioridad a las fuentes de origen vegetal. No olvides integrar el consumo de alimentos ricos en probióticos y fibra, que fortalecen la salud intestinal, alimentan positivamente la microbiota y estimulan positivamente al sistema inmunológico.

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