Refrescos y gaseosas, el mayor impulsor de la obesidad en Estados Unidos

La bebida más relacionada con el aumento de peso y posible desarrollo de la obesidad en Estados Unidos, son los refrescos. Se estima que una simple lata contiene entre 35 y 61 gramos de azúcar por día, además este hábito incrementa el riesgo de diabetes, cáncer, afecciones cardiovasculares, depresión y obesidad

Evitar el consumo de refrescos y gaseosas es uno de los mejores hábitos alimenticios para bajar de peso y ganar salud.
Evitar el consumo de refrescos y gaseosas es uno de los mejores hábitos alimenticios para bajar de peso y ganar salud.
Foto: Foto de Artem Beliaikin en Pexels / Pixabay

Todos queremos gozar de un peso saludable, finalmente es una de las más importantes medidas de salud. A grandes rasgos durante años la forma más fácil de abordar la pérdida de peso ha sido agregando poderosos alimentos en la dieta, que brillan por su densidad en nutrientes y propiedades medicinales. Si bien es un esquema lleno de beneficios, también es importante concentrarnos en lo que hay que eliminar, es parte indispensable de construir hábitos saludables y resultados sostenibles a largo plazo. De cierta manera es bien sabido que una buena manera de empezar es realizando actividad física diaria, aumentando el consumo de frutas, verduras, cereales integrales y semillas, bebiendo suficiente agua, controlando el estrés y evitando el consumo de alimentos ultraprocesados y comidas rápidas. Sin embargo, cuando nos comprometemos con perder peso, hay una bebida que simplemente es indispensable eliminar inmediatamente de la dieta: los refrescos ¿La razón? Es la bebida más estrechamente relacionada con el aumento de peso en Estados Unidos: la gaseosa.

Lo cierto es que durante años se nos ha advertido sobre los devastadores efectos de un recurrente consumo de refrescos, no es ninguna novedad decir que se relacionan con un aumento en el desarrollo de enfermedades crónicas como: diabetes, enfermedades cardiovasculares, afecciones de salud mental, depresión, hipertensión y obesidad. Los refrescos son pertenecen al grupo de bebidas más preocupantes y altamente adictivas. Están cargados de azúcares añadidos, colorante de caramelo y una larga lista de aditivos, además existen muchos otros factores dañinos en los refrescos de lo que normalmente figura en las etiquetas de información nutricional.

De acuerdo con un reciente estudio publicado en la revista BMC Public Health, el 20% del total de calorías que consume en un día proviene en su totalidad de las bebidas. Para mayor contexto: en una persona promedio que consume 2,000 calorías al día, eso es aproximadamente 400 calorías agregadas a su dieta solo de las bebidas. En primer lugar el estudio se basó en analizar qué tipo de bebidas constituyen exactamente esas 400 calorías y encontró que en la mayoría de las personas se trata de una combinación de café y té (considerando los típicos complementos como leche, endulcorante y azúcar), bebidas energéticas, jugos y bebidas de frutas, leche y alcohol ¿Lo preocupante? Estas bebidas que son densas en calorías, palidecen en comparación con la bebida que aporta la mayor cantidad de calorías en la dieta de los estadounidenses: los refrescos. El estudio encontró que los refrescos aportan entre 35 y 141 calorías a su dieta por día, dependiendo de la edad. Por lo tanto a estas alturas no debería resultar sorprendente decir que los refrescos están relacionados con el aumento de peso, ya que contienen aproximadamente 150 calorías por lata.

Además el estudio señala que se trata de calorías completamente vacías y que provienen completamente del azúcar. De hecho como parte del estudio se liberó un dato bastante alarmante en el que se comprobó que un refresco promedio contiene entre 35 y 61 gramos de azúcar por lata. Teniendo en cuenta las recomendaciones liberadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otras emblemáticas instituciones, la dosis diaria recomendada de azúcar oscila entre los 25 y 50 gramos. Además lo recomendable es obtenerla a través del consumo de alimentos saludables e integrales, que la contienen de manera natural como es el caso de las frutas y verduras. Por lo tanto con una simple lata de refresco al día, estaremos no solo excediéndonos de la dosis diaria de azúcar recomendada; estamos activamente promoviendo el aumento de peso y el riesgo de desarrollar complicaciones crónicas futuras.

Los datos no mienten y nos obligan a tomar medidas más serias: el adulto estadounidense promedio consume 13 libras de azúcar exclusivamente de refrescos cada año. Y los estudios muestran que el consumo de bebidas azucaradas como los refrescos contribuye al aumento de peso tanto en adultos como en niños. Entre las razones más preocupantes se encuentra el alto contenido de jarabe de maíz con alto contenido de fructosa, que caracteriza a la mayoría de las variantes de refrescos. Cabe mencionar que el cuerpo solo puede procesar la fructosa de este edulcorante a través del hígado y no puede usar la fructosa para obtener energía como lo hace con la glucosa. Esto contribuye a un aumento de peso aún mayor junto con la desregulación metabólica y la tolerancia a la glucosa alterada.

Finalmente no es casualidad que a lo largo de los años, decenas de estudios han relacionado el consumo de refrescos con el aumento de peso. Y el panorama empeora: un estudio publicado en la revista International Journal of Behavioral Nutrition and Physical Activity, encontró que a pesar de que los participantes se ejercitaban si consumían refrescos, aún aumentaban de peso. En otras palabras, ni realizando actividad física diaria lograremos evitar el aumento de peso asociado con el consumo de refrescos.

Si bien reducir las calorías es el método básico para bajar de peso, evitar el tipo de calorías provenientes de los ultraprocesados como lo son las bebidas endulzadas; es una herramienta más para perder peso y ganar salud. Por fortuna se ha comprobado que cada vez menos estadounidenses beben gaseosas de forma regular: según una reciente encuesta el 45,8% de los residentes en Estados Unidos, informaron que no consumen gaseosas en absoluto. Sin lugar a dudas ¡vamos por buen camino!

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