Sube a 60% expectativa de retorno a oficinas de Nueva York en septiembre, pero el crimen ahora da más miedo que el coronavirus

La gran mayoría (71%) planea adoptar un horario de oficina rotativo o "híbrido", con trabajo presencial máximo tres días a la semana; pero muchos temen usar el transporte público

Sube a 60% expectativa de retorno a oficinas de Nueva York en septiembre, pero el crimen ahora da más miedo que el coronavirus
El abandono estimula la indigencia y el crimen, creando un círculo vicioso.
Foto: Andrés Correa Guatarasma / Cortesía

Se espera que, en promedio, sólo 60% de los trabajadores regresen a las oficinas de Manhattan en septiembre, mientras la ciudad intenta recuperarse de la pandemia, pero muchos han expresado su preocupación ya no por el coronavirus, sino por la seguridad, especialmente en el transporte público, reportó una encuesta entre directores ejecutivos.

Aproximadamente 12% de los empleados en Manhattan ya habían regresado al lugar de trabajo en mayo, y se espera que esa cifra suba al 29% a fines de julio, según el nuevo sondeo de la organización sin fines de lucro Partnership for New York City (PFNYC), entre 180 principales empresas.

Para septiembre, con el comienzo del año escolar que será 100% presencial en NYC, es probable que en promedio 62% de los trabajadores regrese a sus oficinas en Manhattan, dijeron los directores ejecutivos en el informe publicado el lunes. Pero el número baja a 40% en el caso del sector tecnológico.

A nivel general, la gran mayoría de los empleadores (71%) planea adoptar un horario de oficina rotativo o “híbrido”, con trabajo presencial máximo tres días a la semana.

La encuesta muestra que los empleadores son mucho más optimistas acerca de volver a la normalidad, mientras el aumento de las tasas de vacunación ha reducido drásticamente las infecciones por COVID-19. En un sondeo previo en marzo, los directores ejecutivos esperaban que sólo 45% de los trabajadores regresaran a las oficinas a fines de septiembre.

Pero ahora hay otra nube oscura que se cierne sobre la ciudad: la inseguridad, sobre todo en el transporte público convertido en una de las principales preocupaciones de la fuerza laboral para volver a Manhattan.

Un significativo 84% de los ejecutivos consultados consideran “que las percepciones de los empleados sobre el transporte público siguen siendo un obstáculo para regresar a la oficina”, incluyendo limpieza y, sobre todo, seguridad.

“Los empleadores señalaron específicamente las preocupaciones de los trabajadores sobre la seguridad en y alrededor de los centros de transporte público como Grand Central y Penn Station”, los dos terminales más grandes de la ciudad, destacó la Asociación.

Otras encuestas aplicadas recientemente por MTA han apuntado a los mismos resultados: la ciudad ha agregado presencia policial en el Metro, pero un sondeo de abril encontró que menos de la mitad de los pasajeros (45%) había notado a los oficiales adicionales.

A nivel de tamaño, sólo el 8% de los trabajadores ha regresado a la oficina en empresas de NYC con más de 5,000 empleados, en comparación con casi el 25% en la que albergan menos de 500 trabajadores, acotó New York Post.

El sondeo también preguntó sobre las políticas de salud. Sólo 27 de 180 empresas dijeron que requerirán que todos los empleados estén vacunados contra COVID-19. Otras alentarán activamente a los empleados a inmunizarse, pero no será un requisito laboral.

Sin embargo, muchos piensan limitar a los trabajadores no vacunados en cuanto a asistir a reuniones en persona o con clientes, y/o pedirles que usen mascarillas o practiquen el distanciamiento social.

Adicionalmente, muchas corporaciones han eliminado las restricciones de viaje de su fuerza laboral: más del 60% ha reanudado los viajes de negocios, según la encuesta.

El rechazo a volver a las oficinas podría cambiar el paisaje urbano en Manhattan, isla llena de rascacielos, la mayoría espacios laborales. Mucha gente se ha mudado aprovechando que ya no tienen que trabajar a diario en NYC, entre otras razones; y con las oficinas vacías y los viajes de negocios disminuidos, también se han afectado los restaurantes, negocios al detal y hoteles alrededor de la ciudad. Irónicamente, el abandono estimula la indigencia y el crimen, creando un círculo vicioso.

En enero, durante su 11er discurso sobre “el Estado del Estado”, el gobernador Andrew Cuomo sugirió que muchos de esos espacios vacíos podrían convertirse en viviendas “asequibles”, lo cual no necesariamente resolvería el desempleo latente.  

Apenas unos meses antes, en septiembre, las autoridades locales celebraron la apertura de la torre One Vanderbilt, perfilada como el 2do rascacielos de oficinas más alto de Nueva York, con 77 pisos y 1,401 pies (427 metros) de altura. Y, en enero, se reinauguró Penn Station.