Comida con marihuana: los efectos adversos a largo plazo

Hoy en día la industria cannábica ha crecido a pasos agigantados y pone a nuestro alcance innovadoras tendencias como los productos comestibles. Para los entusiastas de la marihuana han surgido algunas dudas sobre su consumo y efectos, entre los principales riesgos: es difícil que es establecer una dosis adecuada para cada personas, las concentraciones de THC pueden ser muy variables y suelen tener un período de latencia mucho más prolongado que al fumarla

El consumo de comestibles de cannabis suele asociarse con estados depresivos, ansiedad, conductas alimenticias extremas (atracones) y altera los ciclos de sueño.
El consumo de comestibles de cannabis suele asociarse con estados depresivos, ansiedad, conductas alimenticias extremas (atracones) y altera los ciclos de sueño.
Foto: Shutterstock

Sin lugar a dudas el consumo de cannabis siempre ha sido un tema controversial en todo el mundo, por fortuna cada día se abre más el panorama y ha surgido información valiosa que  han roto con algunos de los mitos más persistentes. Finalmente es una sustancia muy popular que millones de personas consumen, ya sea por sus usos recreativos o bien por sus reconocidas aplicaciones medicinales que funcionan como un gran aliado para tratar diversas enfermedades crónicas. Es bien sabido que la marihuana se puede utilizar de varias formas, entre las más populares se incluyen: fumar, vapear y comer. De hecho actualmente la industria de comestibles cannábicos ofrece una oferta de productos impresionante y va creciendo cada vez más. Sin embargo, algunas personas se preguntan si es seguro comer productos que contienen cannabis y sobre todo si ingerirlos tiene los mismos efectos que fumar o vapear. Sigue leyendo para conocer más sobre sus efectos y posibles contraindicaciones.

Aunque no lo creas, la costumbre de comer marihuana es una tradición que ha sobrevivido con el paso del tiempo. Se cuenta con primeras referencias interesantes en las que se avala que desde el año 1000 a.C., era utilizada la infusión de cannabis en la elaboración de alimentos y bebidas. Así fue evolucionando hasta llegar a ser ampliamente utilizada en la medicina China y de las Indias antiguas, en donde la introdujeron en la medicina occidental a principios del siglo XIX. Desde esa época los médicos tradicionales recetaban aplicaciones comestibles de marihuana, como tinturas para tratar diversas afecciones que iban desde el dolor crónico hasta los trastornos digestivos. Más adelante sus usos se hicieron más populares y los productos comestibles de cannabis fueron utilizados para aliviar el estrés e inducir euforia, encontraban sus efectos similares al alcohol. El ejemplo perfecto de ello es una bebida llamada Bhang, elaborada con una mezcla de hojas y flores de plantas de cannabis, se ha consumido durante siglos durante festivales religiosos, como Holi, un festival hindú de amor y color.

En la década de 1960 en los Estados Unidos, el uso recreativo de productos comestibles de cannabis se hizo popular. Lo demás es historia, ya que actualmente existen todo tipo de comestibles disponibles, que se venden tanto legal como ilegalmente según las leyes estatales. La oferta es apabullante: gomitas, caramelos, chocolates, brownies, galletas, cápsulas, tés y aceites, son solo algunos de los productos de cannabis comestibles que se venden tanto en dispensarios legales de cannabis como a través del mercado ilegal. Además, los entusiastas de los comestibles acostumbran elaborar sus propios productos de cannabis caseros, al infundir mantequilla o aceite con marihuana y utilizarlo en la elaboración de productos horneados y otras recetas.

Se ha comprobado que gran parte de la potencia de los comestibles de cannabis, se relaciona con los efectos de exponerla al calor, lo cual no sucede con el cannabis crudo. De tal modo que para “activarse” tiene que pasar por un proceso conocido como descarboxilación. Para mayor claridad: la marihuana  cruda contiene ácido tetrahidrocannabinólico (THCA) y ácido cannabidiólico (CBDA), compuestos que deben exponerse al calor, como al fumar o hornear, para convertirse en las formas activas, tetrahidrocannabinol (THC) y cannabidiol (CBD). Por lo tanto comer cannabis crudo, nunca va producir los mismos efectos que cuando es calentado y es por ello que es el método básico en la elaboración de productos comestibles como caramelos, tinturas y horneados.

Los efectos secundarios y desventajas de comer marihuana:

Muchas personas en todo el mundo se han mostrado interesadas en conocer los efectos a corto, mediano y largo plazo que se relacionan con el consumo de productos comestibles de cannabis. Si bien existen algunos productos específicos que suelen recetarse para beneficiar numerosas condiciones y enfermedades, también pueden producirse algunos efectos negativos potenciales. El principal problema que se tiene registrado con los productos comestibles de cannabis (sean comerciales o caseros) es que puede resultar muy difícil determinar una dosis adecuada para cada persona ¿La razón? Las concentraciones de THC varían ampliamente en función de diferentes factores, como el lugar de fabricación del producto y la calidad del cannabis utilizado.

Otro de los puntos bajos, es que a diferencia de fumar cannabis, los productos comestibles tienen un período de latencia mucho más prolongado. Lo que significa que puede llevar más tiempo que surta efecto, esto se debe a que se procesan a través de la digestión; y de hecho por lo mismo las consecuencias de su consumo pueden durar muchas más horas.

Para mayor contexto: al fumar cannabis, el THC llega directo al cerebro y surte efecto en muy pocos minutos. De hecho se cuenta con estudios científicos en los que se confirma que los efectos alcanzan su punto máximo alrededor de 20 a 30 minutos después de fumar y suelen desaparecer en 2 a 3 horas. Por el contrario, los efectos psicoactivos de los comestibles suelen tardar entre 30 y 90 minutos en surtir efecto. Y esa es la razón por la cual las sensaciones que provoca comer marihuana duran mucho más y suelen alcanzar su punto máximo entre 2 y 4 horas después de la ingestión, según la cantidad ingerida, así como el peso corporal, el metabolismo, género y otros factores.

Por lo tanto la combinación de ambos factores: la concentración altamente variable de THC y el largo período de latencia de los productos comestibles de cannabis, hace que sea muy fácil consumirlos en exceso de forma involuntaria, lo que puede provocar síntomas no deseados, como paranoia y deterioro de la capacidad motora. De este tipo de consecuencias viene la vieja y popular recomendación  para los nuevos usuarios de empezar consumiendo poco e ir despacio con los comestibles, para los curiosos lo mejor que pueden hacer es iniciar con una dosis baja y esperar varias horas antes de consumir más.

Se cuenta con algunas referencias, las cuales son bastante escasas, en las que se han confirmado casos de psicosis inducida por cannabis. Se trata de una afección temporal generalmente relacionada con el consumo excesivo de productos comestibles de cannabis que da como resultado síntomas como delirios paranoicos, sedación extrema, alucinaciones y confusión. Finalmente es todo lo contrario a los estados relajados y divertidos que muchas personas buscan.

Otros efectos secundarios relacionados con los productos comestibles de cannabis incluyen sequedad de boca, somnolencia y cambios en la percepción visual. Además a largo plazo pueden activar estados depresivos, de ansiedad, conductas alimenticias extremas (atracones) y alterar los ciclos de sueño. También vale la pena mencionar que los productos comestibles de cannabis pueden interactuar de manera negativa con el alcohol y ciertos medicamentos, incluidos los anticoagulantes y los antidepresivos.

Por último y no menos importante, una preocupación latente sobre los productos de cannabis comestibles es que en muchos casos suelen parecerse a los dulces, galletas y otras golosinas habituales, lo cual representa un riesgo para los niños, mascotas y otros adultos. De hecho, llama la atención que entre 2005 y 2011, las llamadas relacionadas con el cannabis a los centros de control de intoxicaciones de Estados Unidos aumentaron en un 30% por año en los estados que despenalizaron el cannabis. Por supuesto muchas de ellas, estaban relacionadas con la ingestión accidental de productos comestibles de cannabis.

Como conclusión podemos decir que los productos comestibles de cannabis, son un tema que hay que manejar con responsabilidad y mucha cautela. Si bien no se ha demostrado que afecten negativamente la salud pulmonar o el riesgo de cáncer, quedan muchas investigaciones por hacer para realmente establecer sus implicaciones para la salud a largo plazo. 

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