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Ganó el Powerball a los 21 años y evitó la ruina: la historia del joven millonario que supo proteger su fortuna

Su disciplina financiera y asesoría profesional le permitieron conservar la fortuna décadas después

Dinero Powerball

Pese a su juventud, tomó buenas decisiones que lo llevaron a multiplicar su premio del Powerball. Crédito: Shutterstock

Ganar la lotería suele presentarse como el atajo definitivo hacia una vida sin preocupaciones. Sin embargo, la historia demuestra que, para muchos, el premio mayor se convierte en el inicio de nuevos problemas.

Deudas, malas decisiones y presiones familiares han llevado a numerosos ganadores a perderlo todo en pocos años. En ese contexto, la experiencia de Timothy Shultz, quien ganó el Powerball a los 21 años y logró mantener su riqueza con el paso del tiempo, se ha transformado en un ejemplo poco común y especialmente revelador.

En 1999, Shultz trabajaba como empleado en una gasolinera cuando su vida cambió de manera radical. El boleto ganador le otorgó $28 millones de dólares, una suma que para un joven de su edad resultaba tan deslumbrante como peligrosa.

De un día para otro, pasó de un salario modesto a una libertad financiera total. “De repente, estaba retirado a los 21 años”, recordaría más tarde. La sensación inicial fue de euforia, pero pronto llegó una pregunta clave: cómo evitar convertirse en uno de esos ganadores que dilapidan su dinero.

A diferencia de otros casos, Shultz entendió desde el principio que el premio no garantizaba estabilidad eterna. Consciente de su falta de experiencia, tomó una decisión poco habitual: buscar asesoría profesional antes incluso de cobrar el dinero. Consultó con especialistas en finanzas personales para comprender cuánto podía gastar, cuánto debía invertir y qué parte podía destinar a ayudar a otros sin comprometer su futuro.

Esa primera medida fue decisiva. “A los 21 años, no tenía idea de cómo manejar ese tipo de dinero”, explicó en una entrevista años después. Su mayor temor era convertirse en una estadística más de ganadores arruinados. Por eso, estableció reglas claras desde el inicio y se propuso vivir dentro de límites razonables, a pesar de la magnitud del premio.

La estrategia que le permitió vivir de sus inversiones

Antes de recibir un solo dólar, Shultz diseñó junto a sus asesores un plan de inversión conservador, pensado para sostenerlo durante toda su vida. En lugar de apostar por negocios arriesgados o gastos impulsivos, optó por una cartera diversificada basada en acciones, bonos y fondos mutuos. El objetivo no era multiplicar el dinero rápidamente, sino generar rendimientos estables y proteger el capital a largo plazo.

Esta estrategia le permitió construir una base financiera sólida desde el comienzo. Mientras otros ganadores gastaban sin control, Shultz priorizó la organización y la paciencia. Según ha contado, saber que sus inversiones trabajaban por él le dio tranquilidad y redujo la tentación de gastos excesivos.

Con el tiempo, una vez asegurado su futuro financiero, comenzó a cumplir deseos personales. El primer lujo que se permitió fue comprar la consola de videojuegos más reciente, algo que antes no podía costear. Luego ayudó económicamente a su familia, adquirió vehículos y realizó viajes, siempre cuidando que esos gastos no pusieran en riesgo su estabilidad.

Uno de los momentos más significativos de su historia fue su decisión de volver a la universidad. Rodeado nuevamente de estudiantes que enfrentaban dificultades económicas, Shultz experimentó una realidad compleja. La diferencia de ingresos generó situaciones incómodas y una presión constante para pagar comidas, vacaciones o actividades grupales. “Cuando ganas la lotería, muchas personas sienten que ese dinero no te pertenece del todo”, señaló. Aprender a decir que no fue, según él, una de las lecciones más difíciles.

A pesar de esas tensiones, logró mantener el rumbo. Hoy, décadas después de haber ganado el Powerball, Shultz vive principalmente de los rendimientos de sus inversiones. Dedica su tiempo libre a hacer ejercicio y a producir contenido en su pódcast y canal de YouTube, “Lottery, Dreams, and Fortune”, donde comparte historias de otros ganadores y reflexiona sobre el impacto psicológico y financiero de la riqueza repentina.

Aunque reconoce que ha cometido pequeños errores, solo menciona un gran arrepentimiento: no haber invertido antes en bitcoin. Aun así, considera que esa omisión no opaca el balance general de sus decisiones. Su caso demuestra que ganar la lotería no tiene por qué terminar en tragedia financiera.

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