La razón por la que las bebidas junto a la caja cuestan más
Las bebidas frías junto a la caja podrían ser más caras. Sin embargo, hay formas de conseguirlas frías por menos de $2
Si no quieres gastar más, en muchas ciudades, las bebidas grandes en cadenas de comida rápida siguen siendo una de las opciones más económicas. Crédito: Retail Photographer | Shutterstock
Si sueles hacer el súper para tu familia, seguramente más de una vez tomaste una bebida fría justo antes de pagar. Pero lo que muchos no saben es que esas bebidas suelen ser más caras que las mismas que se encuentran en el pasillo de bebidas del mismo supermercado.
No es el frío, es la conveniencia
Una de las explicaciones más comunes es que el precio sube porque la tienda debe pagar la electricidad de los refrigeradores.
Sin embargo, esos equipos almacenan muchas bebidas al mismo tiempo y están diseñados para ser eficientes en consumo de energía, por lo que ese gasto no justifica completamente el sobreprecio.
En realidad, lo que el cliente paga es una tarifa de conveniencia: la facilidad de tomar una bebida fría de inmediato, sin esperar a que se enfríe en casa.
Es el mismo principio por el cual a veces se paga extra por el servicio de recogida de compras.
La diferencia es que muchos compradores no se dan cuenta de ese cargo oculto y habrían elegido una bebida del pasillo normal si supieran que estaban pagando más solo por tenerla fría en el momento.
No tiene nada de malo darse el gusto, pero conocer la razón del precio ayuda a tomar decisiones más conscientes cuando se quiere cuidar el presupuesto.
Cómo conseguir bebidas frías más baratas
Si te gusta terminar tus compras con una soda o un té frío, hay formas de hacerlo sin pagar de más:
Restaurantes de comida rápida
En muchas ciudades, las bebidas grandes en cadenas de comida rápida siguen siendo una de las opciones más económicas.
Por ejemplo, en el área de Cincinnati, un refresco grande en McDonald’s cuesta $1.69, una rareza hoy en día cuando casi todas las bebidas rápidas superan los $2.
Gasolineras
Las estaciones de servicio también son una alternativa económica. En Thorntons, una cadena de Kentucky, un refresco de 32 onzas -equivalente al tamaño grande de McDonald’s- cuesta solo $0.89 si el cliente se registra en su programa de recompensas.
Aunque Thorntons no opera a nivel nacional, muchas gasolineras ofrecen precios bajos, especialmente para miembros de programas de lealtad.
Planear con anticipación y comprar la bebida antes o después del súper puede representar un ahorro notable sin renunciar al gusto de una bebida bien fría.
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