Construyen el puente más largo del mundo y tiene 350 metros de altura
China inauguró el puente colgante más largo del mundo: 10 km de extensión, 350 metros de altura y doble nivel para autos y trenes
El puente funciona como una autopista de seis carriles que permite velocidades de hasta 100 kilómetros por hora. Crédito: Imagen creada con IA | Impremedia
Con más de 10 kilómetros de longitud y torres que alcanzan los 350 metros de altura, China vuelve a marcar un hito en infraestructura con la inauguración del puente colgante más largo del planeta: el Changtai. La megaobra, que cruza el caudaloso río Yangtsé, no solo destaca por el tamaño, sino también por la complejidad técnica.
El objetivo principal del puente, además de marcar un récord de construcción, es agilizar el transporte vehicular entre ciudades clave, como Changzhou y Taizhou, para fortalecer el intercambio comercial en el país.
Según precisa South China Morning Post, los trayectos que antes demandaban hasta 80 minutos ahora pueden completarse en alrededor de 20.
Un gigante de dos niveles y con vía ferroviaria
En el nivel superior, el puente funciona como una autopista de seis carriles que permite velocidades de hasta 100 kilómetros por hora. Mientras que en el nivel inferior se ubican una carretera adicional y una vía férrea por la que circulan trenes que pueden alcanzar los 200 kilómetros por hora.
Esta configuración de doble nivel, inusual en este tipo de construcciones, obligó a los ingenieros a desarrollar soluciones específicas para distribuir las cargas y evitar desequilibrios. El tránsito ferroviario, por su peso y vibración, representa un desafío mayor que el de los vehículos particulares.
La estructura se sostiene mediante dos torres principales de acero y hormigón que se elevan 350 metros sobre el nivel del río. Desde ellas parten cientos de cables de alta resistencia que mantienen en tensión el tablero del puente y soportan miles de toneladas.
Para cimentar estas torres, añade el medio, los equipos instalaron enormes cajones de acero en el fondo del río Yangtsé. Luego trabajaron en seco dentro de esas estructuras, a pesar de las fuertes corrientes.
Este procedimiento exigió tecnología especializada y estrictos controles de seguridad.
La construcción contó con un monitoreo digital y simulación avanzada
Uno de los mayores desafíos fue lograr que el peso de las vías férreas no comprometiera la estabilidad general. Los ingenieros calibraron cuidadosamente la tensión de cada cable, ajustaron contrapesos y realizaron pruebas constantes durante las distintas fases de construcción.
La combinación de materiales reforzados, monitoreo digital y simulaciones avanzadas permitió prever cómo respondería la estructura ante cargas extremas, vientos intensos o variaciones térmicas.
Tras seis años de trabajos continuos, el puente no solo se convirtió en el colgante más largo del mundo, sino también en un símbolo del avance tecnológico de China.
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