Demanda por premio de $12.8 millones desata batalla legal entre Circle K y la Lotería de Arizona
La disputa por un boleto sobreimpreso abre un vacío legal y enfrenta a una tienda con la Lotería estatal
Una tienda Circle K y uno de sus empleados se encuentran en disputa legal por un billete de lotería ganador. Crédito: Shutterstock
Una demanda presentada ante el Maricopa County Superior Court busca que un juez determine quién tiene derecho a reclamar un premio mayor de $12.8 millones de dólares de la Lotería de Arizona, luego de que un boleto ganador fuera impreso, y presuntamente no vendido, en una tienda Circle K en Phoenix.
El caso, que ya genera debate sobre las reglas administrativas que regulan la venta de boletos de lotería, podría sentar un precedente en Arizona y provocar incluso cambios legislativos si el tribunal concluye que existe un vacío legal.
¿Qué ocurrió con el boleto ganador?
Según la demanda presentada por Circle K, un cliente acudió a la tienda ubicada en 56th Street y Bell Road para comprar varios boletos del juego “The Pick”, en el que los participantes deben acertar 6 números que coincidan con los 6 extraídos en el sorteo oficial.
La denuncia sostiene que un empleado imprimió boletos por un valor total de $85, pero el cliente solo pagó $60 correspondientes a 60 boletos de $1 cada uno. Los 25 boletos restantes, según el documento judicial, fueron reservados y no se vendieron a ningún otro comprador.
Al día siguiente, el gerente de la tienda, Robert Gawlitza, se habría dado cuenta de que uno de esos boletos no vendidos coincidía con los 6 números ganadores del sorteo, obteniendo así el premio mayor de $12.8 millones.
La demanda alega que Gawlitza marcó su salida laboral, se quitó el uniforme y solicitó a un empleado que le vendiera los boletos restantes por $10. Entre ellos se encontraba el boleto ganador.
El centro del conflicto: ¿Quién es el propietario legítimo?
La clave del caso radica en determinar si ese boleto fue “válidamente vendido” y quién es su dueño legítimo bajo la normativa vigente.
Circle K cita en su demanda una norma administrativa que, según la empresa, establece que cuando se produce una sobreimpresión de boletos, el minorista es propietario de aquellos que no hayan sido vendidos al público. Bajo esa interpretación, la tienda argumenta que el boleto pertenecía legalmente al establecimiento antes de cualquier transacción posterior.
El representante estatal Jeff Weninger, republicano por Chandler y presidente del Comité de Comercio de la Cámara de Representantes de Arizona, explicó que las reglas administrativas contemplan este tipo de situaciones.
“Está en las reglas administrativas que básicamente dicen que si se sobreimprimen, el minorista es dueño de los boletos”, señaló Weninger en declaraciones a medios locales.
Sin embargo, el legislador también reconoció que el caso podría derivar en cambios normativos una vez que concluya el proceso judicial. “Podría ser algo que, después de que se resuelva el caso judicial, analicemos y digamos: ‘Bien, ¿necesitamos esto en la ley si ocurre una situación como esta?'”, agregó.

La postura de la Lotería de Arizona
La Lotería de Arizona figura como una de las demandadas en el litigio y confirmó que está al tanto de la acción legal. Un portavoz indicó que se trata de una situación “única” y que no tienen conocimiento de litigios previos similares que involucren directamente a la entidad estatal.
Hasta el momento, la lotería no ha detallado públicamente cómo procesará el pago del premio mientras el tribunal decide la titularidad del boleto. En disputas similares en otros estados, los fondos suelen mantenerse en espera hasta que exista una orden judicial definitiva.
Los abogados que representan a Circle K declinaron hacer comentarios adicionales, mientras que Gawlitza no respondió a solicitudes de declaración.
Implicaciones legales y posibles precedentes
Expertos en derecho comercial señalan que el caso podría depender de detalles técnicos, como el momento exacto en que se considera perfeccionada la venta de un boleto y si el simple acto de imprimirlo constituye una transacción válida.
También será determinante analizar si un gerente puede comprar boletos que originalmente formaban parte del inventario sobreimpreso y si existe algún conflicto de interés o violación de políticas internas de la tienda.
El tribunal deberá establecer si la compra posterior realizada por Gawlitza fue legítima y si cumple con las regulaciones de la lotería estatal. De no ser así, el premio podría ser retenido o incluso reasignado conforme a las disposiciones vigentes.
Impacto para minoristas y jugadores
Más allá del resultado específico, el caso ha encendido las alarmas entre minoristas autorizados a vender boletos de lotería en Arizona. Una decisión adversa podría obligar a revisar procedimientos internos, especialmente en situaciones donde se imprimen boletos adicionales por error.
Para los jugadores, la controversia plantea interrogantes sobre la transparencia y la seguridad del sistema. Aunque el público no estuvo involucrado directamente en la disputa, ya que los boletos en cuestión no fueron vendidos a otro cliente, la percepción de integridad es clave para mantener la confianza en los juegos de azar estatales.
Mientras el caso avanza en los tribunales, la expectativa crece en torno a una resolución que podría redefinir la interpretación de las normas administrativas en Arizona.
Con $12.8 millones en juego, lo que comenzó como un aparente error de impresión se ha transformado en una batalla legal que podría marcar un antes y un después en la relación entre minoristas y la lotería estatal.
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