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¿Por qué el clima cambia tan rápido en Nueva York?: calor récord un día y nieve al siguiente

Expertos explican por qué el noreste de EE.UU. puede pasar de calor récord a nieve en horas, un fenómeno ligado a frentes fríos y la corriente en chorro

Clima NYC

Cuando parece que el frío en la ciudad iba a dar una tregua, vuelven a descender las temperaturas. Crédito: Seth Wenig | AP

En el noreste de Estados Unidos, los cambios bruscos de temperatura se han vuelto un tema recurrente entre residentes y meteorólogos. No es raro que una jornada primaveral alcance temperaturas cercanas a los 80°F (27°C) y que, apenas 24 horas después, un frente frío provoque una caída drástica del termómetro con probabilidades de nieve.

Este fenómeno ha ocurrido recientemente en varias ciudades del corredor del Atlántico Medio, incluidas Nueva York, Filadelfia y Washington, D.C., donde las temperaturas primaverales casi veraniegas fueron seguidas por aire ártico en cuestión de horas. Para muchos residentes, el contraste resulta desconcertante. Sin embargo, para los expertos en meteorología, estas fluctuaciones forman parte de la dinámica atmosférica típica de la región.

¿Por qué ocurren cambios tan rápidos?

De acuerdo a Fox 5, meteorólogos del Servicio Meteorológico Nacional (NWS) y de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA), los principales responsables de estos cambios bruscos son los sistemas meteorológicos y los frentes que se desplazan con rapidez a través del país.

Durante la primavera, el noreste suele quedar en una zona de choque entre masas de aire muy diferentes. Por un lado, el aire cálido proveniente del sur del continente; por el otro, aire polar que desciende desde Canadá o el Atlántico Norte. Cuando un frente frío avanza rápidamente, puede reemplazar el aire cálido por aire mucho más frío en cuestión de horas.

En algunos casos, los meteorólogos hablan de “frentes fríos de retaguardia”, un tipo de sistema que llega desde el Atlántico o desde el norte y que empuja el aire frío hacia el sur con gran rapidez. Esto puede provocar descensos abruptos de temperatura y cambios en las precipitaciones.

Una región conocida por su variabilidad

El noreste de EE.UU. es particularmente propenso a estos contrastes debido a su ubicación geográfica. La región se encuentra en un punto donde con frecuencia se encuentran masas de aire continental cálido y masas de aire polar frío.

Durante estaciones de transición como la primavera y el otoño, esta interacción se intensifica. Como resultado, los cambios de temperatura de un día a otro pueden ser mucho más extremos que en otras partes del país.

Esto explica por qué un día con temperaturas cercanas a los 80°F (27°C) puede ser seguido por aire frío con registros cercanos a los 30°F (-1°C) y la posibilidad de nieve. Para los meteorólogos, este tipo de variabilidad no es necesariamente inusual.

El cambio climático ha agudizado estos bruscos cambios en la temperatura en la ciudad y en la región noreste del país. (Foto: Seth Wenig/AP)

El fenómeno del “latigazo climático”

Los expertos suelen describir estas oscilaciones como un “latigazo climático”, un término informal utilizado para describir cambios rápidos entre condiciones cálidas y frías. Este patrón está estrechamente relacionado con las variaciones en la corriente en chorro, una corriente de aire de alta velocidad que circula a gran altitud y que influye en la trayectoria de los sistemas meteorológicos.

Cuando la corriente en chorro se desplaza o se ondula, puede permitir que el aire cálido se desplace hacia el norte durante un corto período. Sin embargo, si la corriente cambia nuevamente, el aire frío puede regresar rápidamente desde Canadá.

Estos movimientos pueden ocurrir en lapsos muy cortos, lo que explica por qué el clima puede cambiar tan drásticamente en un período de 24 a 48 horas.

El papel del cambio climático

Aunque estas fluctuaciones rápidas no son nuevas, los científicos señalan que el calentamiento global está alterando algunos aspectos del sistema climático.

Los datos a largo plazo recopilados por la NOAA muestran que las temperaturas promedio en el noreste han aumentado a lo largo de las últimas décadas. Las mínimas invernales, en particular, han subido gradualmente.

Sin embargo, esto no significa que el frío extremo desaparezca. Los expertos indican que, incluso en un planeta que se calienta, la variabilidad atmosférica a corto plazo puede seguir siendo alta.

Además, una atmósfera más cálida puede retener más humedad y energía. Esto puede intensificar algunos fenómenos meteorológicos, incluyendo tormentas de nieve cuando las temperaturas descienden lo suficiente para que se produzcan precipitaciones en forma de nieve.

A pesar de los avances en la ciencia meteorológica, anticipar exactamente cuándo ocurrirá un cambio brusco de temperatura en una localidad específica sigue siendo complicado.

La intensidad y el momento de los frentes fríos, la posición de la corriente en chorro y otros factores atmosféricos interactúan constantemente. Pequeñas variaciones en cualquiera de estos elementos pueden alterar el resultado final.

Por esta razón, los pronósticos suelen actualizarse varias veces al día, especialmente durante estaciones de transición como la primavera.

Cómo adaptarse a un clima cambiante

Para los residentes del noreste, comprender esta variabilidad puede ser clave para planificar la vida cotidiana. Desde elegir la ropa adecuada hasta prepararse para cambios repentinos en las condiciones de las carreteras, la flexibilidad se vuelve esencial.

También tiene implicaciones para sectores como la agricultura, la infraestructura y la gestión de emergencias. Los cambios abruptos de temperatura pueden afectar cultivos, sistemas de transporte y redes de energía.

Aunque el clima del noreste seguirá calentándose gradualmente en promedio, los expertos coinciden en que los cambios rápidos entre calor y frío seguirán siendo parte del paisaje meteorológico de la región durante muchos años.

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