NYC rompe récord histórico: tercer marzo sin nieve en Central Park desde 1869
El clima extremo combina frío intenso, hielo en ríos y calor anticipado, evidenciando inviernos cada vez más impredecibles en la ciudad
Aunque no hubo nevadas en marzo en la ciudad, el acumulado del invierno sí es superior al de otros años. Crédito: Eduardo Munoz Alvarez | AP
La ciudad de Nueva York está a punto de marcar un hito meteorológico sin precedentes. Por primera vez desde que comenzaron los registros en 1869, la ciudad acumulará 3 meses de marzo consecutivos sin nieve medible en Central Park, según informó el Servicio Meteorológico Nacional (NWS).
Este fenómeno, que rompe una racha de 157 años, refleja un patrón climático cada vez más errático en la región, donde temperaturas extremas, tormentas intensas y periodos inusuales de calor parecen coexistir en una misma temporada.
El NWS confirmó que, ante la ausencia de nevadas previstas para el cierre del mes, marzo de 2026 se convertirá en el tercero consecutivo sin acumulación de nieve en Central Park. Hasta ahora, los únicos precedentes eran periodos de 2 años consecutivos sin nieve en marzo, como ocurrió en 1945-1946 y nuevamente en 2020-2021.
De acuerdo a Newsweek, el meteorólogo Richard Bann explicó que, aunque han existido inviernos con escasa nieve en marzo, nunca se había observado una racha de 3 años seguidos. Este nuevo récord amplía significativamente el patrón histórico y pone en evidencia cambios en el comportamiento climático de la ciudad.
Desde 1869, año en que comenzaron los registros oficiales de nevadas en Central Park, marzo ha sido tradicionalmente un mes de transición, con eventos ocasionales de nieve. Sin embargo, esta nueva tendencia parece desafiar esa norma histórica.
Frío extremo y ausencia de nieve: una combinación inusual
Paradójicamente, la falta de nieve en marzo no significa que el invierno haya sido templado. De hecho, el área metropolitana de Nueva York experimentó uno de los periodos de frío más prolongados en casi una década.
Durante varias semanas, las temperaturas descendieron drásticamente, con sensaciones térmicas por debajo de cero que obligaron a las autoridades a emitir alertas por riesgo de congelación e hipotermia. Este contraste entre frío intenso y escasez de nieve ha desconcertado a expertos y residentes por igual.
A pesar de la ausencia de nieve en marzo, los meses previos sí registraron acumulaciones significativas. Según datos del NWS, enero sumó 14 pulgadas de nieve y febrero alcanzó 22.3 pulgadas, lo que llevó el total de la temporada invernal a 43.5 pulgadas, aproximadamente 14 pulgadas por encima del promedio.
Este comportamiento sugiere que la nieve no ha desaparecido, sino que su distribución temporal está cambiando.
Imágenes desde el espacio y señales de un invierno extremo
A finales de enero, la NASA publicó imágenes satelitales que mostraban el congelamiento del río Hudson y otras vías fluviales en la ciudad, una escena poco común en años recientes.
El hielo acumulado fue tan severo que obligó a suspender temporalmente algunas rutas de ferry, afectando la movilidad diaria de miles de neoyorquinos. Estas condiciones extremas evidenciaron la intensidad del frío, incluso en ausencia de nevadas tardías.
Temperaturas primaverales anticipadas
Mientras marzo se acerca a su fin sin nieve, las temperaturas han comenzado a subir de forma notable. El NWS informó que algunas zonas de la ciudad registraron valores entre 15 y 20°F por encima del promedio, generando condiciones más propias de la primavera que del final del invierno.
Este calentamiento temprano refuerza la tendencia de inviernos menos predecibles, con transiciones abruptas entre frío extremo y calor inusual. En áreas costeras del este, las temperaturas se mantuvieron moderadas, mientras que en el interior se registraron los picos más altos.
Los meteorólogos anticipan que esta tendencia cálida continuará en los próximos días, consolidando un cierre de marzo completamente libre de nieve.
¿Cambio climático o variabilidad natural?
Aunque un solo récord no puede atribuirse directamente al cambio climático, la acumulación de eventos extremos y patrones atípicos en los últimos años ha intensificado el debate entre científicos.
La combinación de inviernos más cálidos en promedio, junto con episodios de frío extremo más concentrados, coincide con proyecciones climáticas que apuntan a una mayor variabilidad. Esto significa que fenómenos aparentemente contradictorios, como menos nieve pero más frío, pueden ocurrir simultáneamente.
En el caso de Nueva York, la ausencia de nieve en marzo durante 3 años consecutivos podría ser una señal de cambios más amplios en la dinámica atmosférica del noreste de EE.UU.
Impacto en la ciudad y lo que viene
Para los neoyorquinos, este récord tiene implicaciones más allá de lo anecdótico. La nieve en marzo ha sido históricamente un factor clave en la gestión de recursos, el mantenimiento urbano y la preparación ante emergencias.
Su ausencia podría afectar desde la planificación de servicios municipales hasta sectores como el turismo y el comercio estacional. Además, la irregularidad climática plantea desafíos para infraestructuras diseñadas bajo patrones históricos que ya no se cumplen.
A medida que la ciudad entra en la primavera, los expertos seguirán monitoreando estas tendencias para entender mejor si este récord marca el inicio de una nueva normalidad climática o si se trata de una anomalía dentro de la variabilidad natural.
Por ahora, lo cierto es que NYC ha hecho historia meteorológica, dejando atrás más de un siglo y medio de registros para redefinir lo que significa el invierno en la Gran Manzana.
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