Lo que estás comiendo podría causarte fracturas y no lo sabías: advierten médicos
Estudios médicos vuelven a demostrar que la alimentación impacta no solo en el peso o el metabolismo, sino también en la salud ósea y el riesgo de fracturas
Los alimentos ultraprocesados carecen de nutrientes esenciales como calcio, vitamina D y proteínas de calidad, fundamentales para mantener huesos fuertes. Crédito: Rimma Bondarenko | Shutterstock
Cada vez más estudios advierten sobre un hábito que puede tener consecuencias que van más allá del peso o el metabolismo: también afecta la salud ósea. Se trata de comer alimentos ultraprocesados, una práctica que podría causar fracturas sin siquiera darte cuenta.
Investigaciones recientes, como las impulsadas por la Universidad de Tulane y publicadas en The British Journal of Nutrition, han encontrado una relación directa entre el consumo elevado de ultraprocesados (desde cereales listos para consumir hasta pizzas congeladas o bebidas azucaradas) y una menor densidad mineral ósea, lo que incrementa el riesgo de fracturas.
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Cómo los alimentos ultraprocesados pueden causar fracturas
El problema no es consumir estos productos de forma ocasional, sino convertirlos en la base de la alimentación. Según el estudio, quienes ingerían más alimentos ultraprocesados presentaban huesos más débiles, especialmente en zonas clave como la cadera y la columna.
Los ultraprocesados suelen tener altas cantidades de sal, azúcares añadidos y grasas poco saludables, pero carecen de nutrientes esenciales como calcio, vitamina D y proteínas de calidad, fundamentales para mantener huesos fuertes.
Además, su consumo frecuente puede interferir con la absorción de minerales. Por ejemplo, el exceso de sodio puede aumentar la pérdida de calcio a través de la orina, debilitando progresivamente la estructura ósea.
También se ha observado que estas dietas suelen desplazar alimentos naturales como frutas, verduras y lácteos, reduciendo aún más la ingesta de nutrientes necesarios para el hueso.
Limitar el consumo es la clave
Los expertos aclaran que la solución no implica eliminarlos por completo, sino reducir su frecuencia y priorizar alimentos frescos. Incorporar productos ricos en calcio, proteínas y vitaminas ayuda a fortalecer los huesos y prevenir problemas a largo plazo.
También es importante mantener hábitos complementarios como la actividad física, especialmente ejercicios de resistencia, que contribuyen a mejorar la densidad ósea.
El impacto de la alimentación en los huesos suele pasar desapercibido hasta que aparecen las primeras señales de alerta, y allí es precisamente donde nunca debes caer.
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