Reembolsos de impuestos: la mitad de estadounidenses usa el dinero para pagar comida, facturas y deudas
El aumento en los reembolsos fiscales no se traduce en lujos: millones de hogares los destinan a cubrir gastos esenciales
La mayoría de los estadounidenses no pudieron usar su reembolso para darse algún gusto. Crédito: Shutterstock
Los reembolsos de impuestos en Estados Unidos continúan creciendo, pero para millones de familias el dinero no representa una oportunidad para darse gustos, sino un alivio temporal frente al aumento del costo de vida.
Una nueva encuesta reveló que casi la mitad de los estadounidenses ya utilizó su cheque fiscal de 2025 para cubrir necesidades básicas como alimentos, facturas mensuales y deudas acumuladas.
El estudio, realizado por TaxSlayer y Talker Research entre 2,000 personas que recibieron un reembolso este año, encontró que el monto promedio alcanzó los $2.825, un incremento significativo frente a los $2.300 reportados el año pasado. Además, el 39% de los participantes aseguró haber recibido más dinero que en 2024.
Aunque la cifra puede parecer positiva, los resultados muestran una realidad financiera mucho más compleja para los hogares estadounidenses. El 71% de los encuestados afirmó que ya gastó su devolución o que tiene definido en qué utilizará el dinero.
La mayoría no piensa en vacaciones ni compras de lujo. Por el contrario, el 98% de quienes ya usaron el reembolso lo destinaron a gastos esenciales. De hecho, casi la mitad de los participantes, un 49%, aseguró que el cheque fiscal fue utilizado exclusivamente para cubrir necesidades básicas de supervivencia económica.
Entre los principales destinos del dinero aparecen el pago de facturas mensuales, mencionado por el 59% de los encuestados, seguido de la compra de alimentos y bienes esenciales con un 54%. Otro 26% utilizó el reembolso para reducir o liquidar deudas de tarjetas de crédito, una señal de la presión financiera que enfrentan muchas familias ante tasas de interés elevadas y precios persistentes en aumento.
El informe refleja cómo el reembolso de impuestos se ha convertido para muchos estadounidenses en una especie de “colchón financiero” anual. En lugar de representar un ingreso extra para entretenimiento o ahorro, funciona como una ayuda para ponerse al día con gastos atrasados o aliviar obligaciones inmediatas.

Menos lujos y más presión económica
Solo una minoría admitió haber usado parte del dinero en compras no esenciales. Apenas el 18% destinó el reembolso a lujos o entretenimiento. Dentro de ese grupo, el 43% compró ropa nueva, el 28% gastó en entretenimiento y el 25% eligió cenas en restaurantes de alta cocina.
Aun así, el nivel de satisfacción con los reembolsos mostró una leve mejoría respecto a años anteriores. El 63% de los participantes aseguró haberse sorprendido positivamente con el monto recibido este año. La cifra supera ligeramente el 62% registrado el año pasado y muestra un salto importante frente al 40% reportado en 2024.
Quienes recibieron devoluciones más altas atribuyeron el aumento a varios factores relacionados con sus ingresos y ajustes fiscales. El 35% señaló haber trabajado más horas durante el año, mientras que el 32% indicó que realizó cambios en sus deducciones y retenciones. Otro 20% aseguró que el incremento se debió a aumentos salariales.
Sin embargo, no todos vieron crecer su devolución. El 23% reportó haber recibido menos dinero que el año anterior. Entre las principales razones aparecieron la pérdida de empleo, mencionada por el 36%, así como haber pasado a un tramo impositivo superior, algo que afectó al 14% de los encuestados.
También hubo familias que perdieron beneficios relacionados con dependientes. El 13% explicó que sus hijos o personas dependientes dejaron de cumplir los requisitos de elegibilidad debido a la edad, reduciendo así los créditos fiscales que podían reclamar.
Expertos señalan que estos datos evidencian las dificultades económicas persistentes que enfrentan millones de hogares estadounidenses, especialmente en un contexto marcado por inflación acumulada, altos costos de vivienda y alimentos, y un creciente endeudamiento familiar.
Seth Babb, director de productos de consumo de TaxSlayer, destacó que el comportamiento de los contribuyentes refleja prudencia financiera más que consumo impulsivo.
“Puede que los reembolsos estén aumentando, pero lo que realmente destaca es la sensatez con la que la gente pone a trabajar ese dinero”, explicó Babb. “Para muchos hogares, los reembolsos ayudan a cubrir gastos esenciales; por ello, nos centramos en ayudar a los contribuyentes a maximizar cada dólar y a generar un impacto que perdure más allá de la temporada fiscal”.
La encuesta también deja ver un cambio cultural en la forma en que los estadounidenses perciben el dinero proveniente del IRS. Mientras años atrás los reembolsos podían asociarse con viajes, compras importantes o ahorro, ahora parecen funcionar principalmente como un mecanismo de estabilidad temporal ante una economía que continúa golpeando los presupuestos familiares.
Con los precios de productos básicos todavía elevados y la incertidumbre económica presente en muchos sectores laborales, los expertos consideran probable que esta tendencia continúe en futuras temporadas fiscales.
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