Mayra Rivera-Vázquez, primera hispana y boricua que aspira al Congreso por Carolina del Sur: “El votante está buscando algo diferente”
En entrevista exclusiva con El Diario, la puertorriqueña que migró a EE.UU. hace 14 años con su familia apostó a su campaña "bilingue" e inclusiva
La puertorriqueña Mayra Rivera-Vázquez busca representar al distrito 1 de South Carolina en el Congreso. Crédito: Mayra for Congress | Cortesía
NUEVA YORK – Mayra Rivera-Vázquez no es la típica política de carrera. Nació en Caguas, Puerto Rico. Hace 14 años, se mudó a Lowcountry, Carolina del Sur (S.C.), cuando su esposo, un veterano de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, obtuvo una oferta de trabajo en la zona este, tras el cierre de la Estación Naval Roosevelt Roads, en Ceiba.
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Rivera-Vázquez y su esposo optaron por el también llamado “Palmetto State” para estar cerca de su hija que, en ese entonces, estudiaba en Savannah, Georgia. El cambio también les ayudaría a obtener mejor atención y servicios para su hijo con espectro autista no verbal.
La ruta de la boricua en el Partido Demócrata en principio se sintió más imprevista que planeada.
Rivera-Vázquez no conocía a fondo las estructuras políticas electorales de EE.UU., pero se integró e involucró en la comunidad a través de organizaciones sin fines de lucro y del Partido Demócrata.
“Le dije a mi esposo, después de un año o año y medio (de mudarnos), que la forma de conocer gente o involucrarme en cosas de la comunidad era, o conectarme con la iglesia o ir a una reunión del Partido Demócrata. Un día fui a una reunión, que encontré (el aviso) en el periódico en el condado; me presenté y el resto es historia”, recordó la boricua en entrevista exclusiva con El Diario.
Para ese entonces, a Rivera-Vázquez ni le pasaba por la mente la idea de aspirar a un cargo político.
“No, no, no”, repitió como afirmación.
Con el pasar del tiempo y por su involucramiento en los procesos electorales a través de distintas posiciones directivas en el Partido Demócrata como la de segunda vicepresidenta del estado, interiorizó la importancia de la participación cívica.
Hoy, la isleña se reúne hasta en la sala de su casa para explicarles a vecinos y residentes sus propuestas de campaña enfocadas en justicia económica, atención médica asequible, reforma migratoria, libertad reproductiva, educación pública y derecho al voto.
Rivera-Vázquez es una de las siete precandidatas a ocupar el escaño por el distrito 1 congresional de S.C. que comprende condados como Beaufort, Berkeley, Charleston, Colleton y Dorchester.
Busca ser la primera hispana y boricua en el Congreso por South Carolina
De lograr su meta, se convertiría en la primera hispana y boricua en el Congreso de los EE.UU. en representar a S.C., estado con una amplia mayoría blanca (69%). La población negra asciende a 17% y la hispana a poco más de 8%.
“Yo creo que a nivel electoral el votante está buscando algo diferente. Está buscando a una persona real con la que ellos se sientan identificados y que haya vivido las experiencias y los desafíos que diariamente la gente trabajadora vive. Buscan gente más auténtica, más honesta. El aspecto de haber tenido experiencia política previa es un factor importante, pero no es el determinante para el votante en esta ocasión. Ellos están buscando gente que hayan vivido el día a día y que provean soluciones. Sí, buscan gente con experiencia en haber trabajado en el Gobierno o en asuntos relacionados con los desafíos que ellos tienen”, reflexionó sobre el hecho de que la mayoría de los contendientes, incluyendo los del ala republicana, no cuentan con experiencia electiva previa.
“Buscan gente que pelee, que no vengan con esos filtros impuestos de hablar políticamente correctos; que lleguen hablando desde el corazón y la honestidad”, consideró la aspirante, quien en la isla también laboró como asesora de instituciones gubernamentales y funcionarios electos.

Si algo ha aprendido Rivera-Vázquez en más de una década como miembro de la diáspora es la necesidad de que aumente la representación boricua en el Congreso, máxime cuando la población en el exterior supera la cantidad en la isla en una proporción de 6 millones versus 3.2 millones.
Esa realidad también la motivó a aspirar al escaño político. Para la demócrata, el esfuerzo va en varias direcciones: ayudar a su distrito, pero también a los puertorriqueños aquí y allá.
“Es todavía sorprendente que no haya tanta representación puertorriqueña en posiciones a nivel del Congreso y del Senado federal…Muchos de los que venimos acá venimos con la idea de echar a la familia adelante, de poder tener una mejor calidad de vida. A veces nos concentramos en el día a día y vemos que este aspecto político no es importante”, reflexionó.
“Entendemos (los puertorriqueños) que la política de EE.UU. no es parte de nuestra situación diaria a menos que con el pasar de los años vemos que es importante este tipo de participación”, añadió sobre la apatía que experimentan muchos boricuas luego de migrar a EE.UU.
Sin embargo, Rivera-Vázquez está convencida de que la comunidad puertorriqueña es una gran fuerza, pero hace falta continuar activándola electoralmente.
“En cada estado de EE.UU. vas a encontrar un puertorriqueño y, si sumamos los que están en la isla…, somos una gran fuerza. Yo creo que uno de los motivos por el que decidí correr es, más allá de representar a los votantes de mi distrito…en Carolina del Sur hay, aproximadamente, 50,000 puertorriqueños y en el área que yo represento hay alrededor de 9,000. No somos una gran mayoría, pero nos hacemos sentir. Yo creo que no solamente es importante representar a la comunidad boricua…sino de una forma u otra poder ayudar a la isla desde estos espacios políticos y a los que están aquí (diáspora) es importante”, afirmó.
La entrevistada explicó que la población boricua ha ido creciendo como resultado de migraciones como la reportada después del huracán María en el 2017. Ese perfil se suma al de los que nacieron en EE.UU. y se mudaron de otros estados a S.C.
“Muchos puertorriqueños estamos aquí preocupados y buscando representación, no solo para mejorar nuestra calidad de vida, sino para ver cómo una representación boricua puede ayudar a las familias en Puerto Rico. Hay muchos que tenemos familia allá”, recalcó.
Por su condición de territorio de EE.UU., los puertorriqueños en la isla no pueden votar en elecciones federales. Los boricuas en la diáspora sí tienen ese derecho, aunque persiste el reto de movilizarlos en mayores cantidades a las urnas.
Aunque Puerto Rico cuenta con un comisionado residente en Washington D.C. electo en la isla cada cuatro años, sus poderes están limitados. Por ejemplo, no puede votar por medidas en el pleno de la Cámara, aún cuando muchas de estas impactan a los residentes del archipiélago.
“De ser electa congresista por mi distrito, yo tengo un voto que puede, no solamente ayudar a mi gente en Carolina del Sur y a todos los residentes del estado, pero también puedo ayudar a la gente de Puerto Rico…Yo puedo aunar esfuerzos con otros congresistas para que también voten por medidas que impacten a Puerto Rico…”, anticipó la demócrata.
Hispanos de todas las comunidades comparten los mismo desafíos económicos
A preguntas de cómo comparaba las necesidades y desafíos de los boricuas con los de miembros de otras comunidades hispanas, respondió: “Una constante de toda la comunidad hispana en Carolina del Sur es la situación de los altos costos diarios…los costos de la luz, de residencias; tener buenos trabajos, la gasolina, el cuidado de los niños, mejores escuelas. En ese sentido, la comunidad hispana, incluyendo la puertorriqueña, tenemos esos asuntos en común”.
Como diferencia clave mencionó el tema migratorio, ya que, contrario a otros latinos, los puertorriqueños cuentan con ciudadanía estadounidense por nacimiento.
“Una gran diferencia entre otras comunidades y la boricua es el asunto migratorio. Muchos aún están en ese proceso de completar su estatus migratorio, pero tienen primera y segunda generación que han nacido aquí y que pueden ser votantes, pero se sienten que no participan, muchos por temeridad o porque entienden que no los toman en cuenta, que para qué votar si mi voto no va a contar”, contrastó la también exasistente legal en temas migratorios.
Campaña bilingue
En ese sentido, la precandidata resaltó que su campaña “bilingüe” la ayuda ampliar el rango de alcance.
“Cuando yo fui electa presidenta (del Partido Demócrata) en mi condado en Beaufort, el hecho de ser hispana hizo una gran diferencia. Mucha gente se sintió motivada de ver una persona que fuese como ellos; esta persona se parece a mí; esta persona habla mi idioma. Que yo me pudiera comunicar en ambos idiomas me dio acceso a unos foros que antes el Partido no tenía. Yo podía participar en programas de radio hispanos; yo podía participar en prensa escrita hispana. Poder comunicarme en los dos idiomas y explicarle la importancia de participación y explicar en detalle asuntos más locales y motivar (a los puertorriqueños) en ese aspecto de representación hispana ya que tenemos derecho al voto (por ser ciudadanos de EE.UU. de nacimiento) y poder ser voz de otros que no pueden votar, hizo una gran diferencia”, aseguró.
La líder destacó que, cuando decidió correr como vicepresidenta del Partido a nivel del estado, lo hizo con el propósito de incrementar la participación electoral hispana, que siempre ha sido más baja en comparación con otros grupos poblacionales.
“Cuando yo fui electa presidenta de mi condado, el por ciento de participación electoral en todo el condado por el Partido Demócrata estaba en menos del 20% y, cuando yo terminé mi ciclo como presidenta, ya estábamos sobre un 48% o 49%”, comparó.
Las silimitudes entre las comunidades hispanas y la afromaericana son múltiples, añadió.
“Ambas somos minorías y constantemente tenemos que trabajar el doble y el triple para lograr acceso a impactos a nivel social y a nivel económico. En ese sentido, el tipo de mensaje que yo llevo es uno inclusivo…En mis posiciones políticas dentro del Partido, yo trabajé mucho con coaliciones y trabaje mucho con organizaciones de base comunitaria y los invité a sentarse en la mesa a aunar esfuerzos para asuntos que eran importantes en la comunidad. Yo no pretendía que se convirtieran en demócratas o de que tuvieran que asistir a todos mis eventos demócratas. En el momento de atender asuntos importantes nos sentábamos en la mesa, les explicaba la importancia de la participación política y del proceso de voto. Logramos ganar el distrito a nivel federal en el 2018 después de casi 15 años sin tener representación demócrata. Eso es lo que he estado haciendo”, indicó.
Carolina del Sur es conocido por ser un bastión del Partido Republicano.
Históricamente, los residentes de S.C. han apoyado a la presidencia de EE.UU. a candidatos republicanos.
En las pasadas elecciones generales, el presidente Donald Trump superó a Kamala Harris con poco más del 58% de los votos. La candidata obtuvo un 40%, aproximadamente. Sin embargo, el distrito que busca representar Rivera-Vázquez fue el único que no favoreció mayoritariamente a Trump en las primarias presidenciales.
En el 2020, Trump obtuvo el 55% de los votos en comparación con el 43% de Joe Biden.
El distrito 1 es representado desde el 2021 por la republicana Nancy Mace, quien correrá para la posición de gobernadora del estado.
Mace sucedió al demócrata Joe Cunningham. Cunninghan fue el primer líder de ese partido en representar al distrito desde los 80.
Rivera-Vázquez mencionó varios elementos, incluyendo la presencia de republicanos moderados, que podrían ayudarla a avanzar en la carrera.
“Mi distrito es uno bastante diverso. En los pasados cuatro o cinco años, la población ha cambiado mucho. Ahora mismo, el por ciento de hispanos residiendo en mi distrito es sobre 10% cuando a nivel de todo el estado es un 6%. La población es mucho más joven. El promedio de edad de la población es 40 a 45. Cuando la incumbente, Nancy Mace, ganó las elecciones en el 2024 estaba en un republicano +14; ahora estamos en un republicano + 5 o 6. Técnicamente, los votos se pueden ir de un lado o de otro. El hecho de que ella no está corriendo en esta ocasión porque va a correr para gobernadora permite que la gente decida por algo diferente. La situación económica y los asuntos importantes que impactan a la comunidad, bajo el dominio republicano, ha ido empeorando…”, expuso.
Para la aspirante, su distrito es más púrpura que rojo.
“Yo entiendo que mi distrito, aunque, tradicionalmente, mencionan que es uno republicano es más púrpura de lo que la gente piensa. Habiendo sido presidenta de un condado; habiendo sido presidenta del Partido, yo he caminado bastante el distrito; lo conozco muy bien y sé que hay una alta posibilidad de poder ganar el distrito. Por eso es que hay siete corriendo, porque la oportunidad está ahí. Si hubiese sido realmente muy republicanos, posiblemente se nos hubiese hecho muy difícil conseguir un candidato o no tendríamos ninguno”, argumentó.
“¿O sea que usted anticipa que puede haber republicanos que podrían estar cruzando al otro lado?”, indagó este medio.
“Sí. Con base en muchas conversaciones que tengo diariamente por teléfono llamando votantes, he tenido la oportunidad de hablar con republicanos. En el 2020, cuando hubo las primarias presidenciales republicanas, en aquel entonces Nikki Haley que había sido gobernadora por ocho años, estaba corriendo para presidenta, el único distrito que Donald Trump perdió en las primarias presidenciales fue este distrito. Los republicanos que mayormente viven aquí no son de tendencia ‘MAGA’ radical; son republicanos mucho más moderados que lo que buscan es mejorar sus condiciones y su calidad de vida y pueden brindar su voto a un demócrata si entienden que las propuestas se alinean a sus necesidades”, contestó.
La activista también vislumbró una mayoría demócrata en el Congreso aún con la cadena de estados, principalmente republicanos, redistribuyendo distritos electorales en los pasados meses.
“Entiendo que el Partido Demócrata necesita de cuatro a seis sillas en el Congreso a nivel federal para tener una mayoría. El Partido ha identificado entre 10 a 14 sillas, incluyendo este distrito, como que pueden cambiar de republicano a demócrata. Yo entiendo que, por las condiciones que se están viviendo y por el ambiente, el Partido Demócrata debe de lograr ese control en el Congreso, aún con la situación que estamos viviendo ahora de la redistribución de distritos y cambiar los linderos y los mapas”, estimó.
Esta semana, legisladores en Carolina del Sur no lograron un acuerdo para rediseñar los mapas congresionales antes de las elecciones primarias. Sin embargo, la discusión sigue sobre la mesa, luego de que el gobernador Henry McMaster convocara a una sesión especial a esos fines.
Las primarias en S.C. se realizarán el 9 de junio. Los otros precandidatos demócratas son: Francina Dantzler, Mac Deford, Max Diaz, Matthew Fulmer, Nancy Lacore y Ben Frasier.
La primaria republicana suma 10 candidatos: Mark Smith, Dan Brown, Jay Byars, Logan Cunningham, Tyler Dykes, Jenny Honeycutt, Kendal Ludden, Sam McCown, Alex Pelbath y Cindy Riley.
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