Universidad en EE.UU.: 7 decisiones de dinero que pueden costarte miles de dólares
Elegir mal una tarjeta, no crear un fondo de emergencia o pedir préstamos excesivos puede convertirse en un problema grave en las finanzas de un universitario
Los estudiantes que posterguen adoptar buenos hábitos financieros hasta el último año de carrera podrían llegar a la graduación con una deuda difícil de pagar. Crédito: Shutterstock
Comenzar la universidad también significa tomar tus primeras decisiones financieras importantes, cuyo efecto puede tener consecuencias durante años. Elegir una tarjeta de crédito, crear un presupuesto, empezar a ahorrar y entender cuánto costarán los préstamos estudiantiles son algunas de las decisiones que los jóvenes deben considerar desde el primer semestre, según expertos consultados por The Associated Press.
Uno de los primeros pasos es construir crédito, evitar que la deuda crezca más de lo que se puede pagar cada mes. Una mala administración de la tarjeta puede hacer que una compra pequeña dispare su costo final, mientras que no contar con un fondo de emergencia puede obligar al estudiante a recurrir nuevamente al crédito o a pedir dinero prestado.
Courtney Alev, defensora de los consumidores financieros de Credit Karma, recomienda comenzar con tarjetas aseguradas o diseñadas para estudiantes y pagar el saldo completo cada mes.
La buena noticia es que la mayoría de esos errores se evitan con siete decisiones simples que cualquier joven puede adoptar desde el inicio de sus estudios profesionales.
Construir crédito desde el primer semestre, sin caer en la trampa
La primera decisión clave es empezar a construir historial de crédito lo antes posible, pero de forma controlada. Alev recomienda que los estudiantes comiencen su vida crediticia con tarjetas de crédito garantizadas, que exigen un depósito inicial y limitan el riesgo de gastar de más.
Este tipo de tarjeta tiene también una función didáctica: el límite de gasto es bajo, pero cada pago a tiempo construye historial de crédito real. Para muchos jóvenes hispanos que llegan a EE.UU. sin historial crediticio previo, esta puede ser la puerta de entrada más segura hacia préstamos futuros de mayor cantidad, como el de un auto o una vivienda.
El presupuesto que decide si terminas el semestre sin deudas
La segunda decisión es simple pero decisiva: llevar un presupuesto mensual detallado. Los estudiantes pueden hacerlo con una aplicación, una hoja de cálculo o simplemente anotando gastos en papel, pero lo importante es que el presupuesto incluya tanto los ingresos como los gastos de cada mes.
Sin ese control, es fácil que el dinero de la beca o del trabajo de medio tiempo se esfume antes de fin de mes, dejando al estudiante sin margen para imprevistos como libros de texto o reparaciones.
Cómo repartir varios ingresos sin quedarte sin efectivo
Muchos estudiantes combinan varias fuentes de ingreso: trabajo, ayuda familiar y préstamos. Para manejar esa combinación, Lindsay Bryan-Podvin, terapeuta financiera y fundadora del servicio de bienestar financiero Mind Money Balance, sugiere dividir las cuentas mensuales en cuatro tantos, de modo que el estudiante tenga una meta de ahorro semanal clara.
Esta técnica evita el error más común para quienes reciben dinero de forma irregular: gastar mucho a principio del mes y quedarse sin nada al final. En términos prácticos, convertir un gasto mensual en una meta semanal hace que el presupuesto se sienta menos abrumador.
Ahorrar antes de invertir, el orden que pocos respetan
La cuarta decisión tiene que ver con el orden de las prioridades financieras. Alev recomienda tener ahorros suficientes para cubrir la renta y los gastos esenciales durante varios meses antes de comenzar a invertir dinero en la bolsa o en criptomonedas.
Sin ese colchón de emergencia, cualquier imprevisto, como una computadora dañada o un gasto médico, puede obligar al estudiante a endeudarse con tarjetas que cobran un alto interés.
Hablar de dinero con amigos, el tabú que cuesta mucho dinero
La quinta recomendación rompe con una costumbre muy extendida: evitar hablar de dinero entre amigos. Bryan-Podvin aconseja que los estudiantes aclaren sus prioridades de gasto con su círculo cercano para evitar gastar de más por presión social.
Decir abiertamente “no puedo salir a cenar esta semana, estoy ahorrando” evita comprometer el presupuesto solo por no incomodar a los demás. Para muchas familias, normalizar esta conversación desde el hogar puede evitar que el estudiante acumule gastos sociales que luego no puede pagar.
Un plan claro para los préstamos estudiantiles
La sexta decisión, quizás la más determinante a largo plazo, es tener un plan definido para los préstamos estudiantiles desde el primer día, no solo al graduarse. Conocer el tipo de préstamo, la tasa de interés y las opciones de pago disponibles permite evitar sorpresas cuando llegue el momento de comenzar a pagar.
Una regla práctica y ampliamente citada por asesores financieros es que la deuda total al graduarse no debería superar el salario anual esperado en el primer empleo, superar ese umbral suele ser la señal de que se está pidiendo prestado más de lo razonable.
¿Qué puede hacer un estudiante desde ya?
La séptima y última decisión es más una actitud que una acción concreta: darse permiso para cometer errores sin castigarse. “Sé comprensivo contigo mismo” fue el consejo final de Bryan-Podvin a los estudiantes que apenas comienzan a manejar su dinero.
Antes de que termine el primer semestre, un estudiante debería:
- Abrir una tarjeta de crédito garantizada si no tiene historial previo
- Crear un presupuesto mensual, aunque sea en una libreta
- Dividir los gastos fijos entre cuatro para ahorrar por semana
- Reunir ahorros para cubrir varios meses de renta antes de invertir
- Revisar los términos exactos de cualquier préstamo estudiantil antes de aceptarlo
Preguntas frecuentes (FAQ): sobre finanzas para estudiantes universitarios
¿Qué tipo de tarjeta de crédito debería abrir un estudiante sin historial?
Una tarjeta de crédito garantizada, que requiere un depósito inicial y ayuda a construir historial de forma controlada, sin generar una deuda excesiva.
¿Cómo puedo administrar el dinero si tengo varias fuentes de ingreso?
Dividiendo las cuentas mensuales entre cuatro para calcular cuánto ahorrar cada semana, según sugirió Lindsay Bryan-Podvin.
¿Debo invertir mi dinero desde el primer semestre?
No necesariamente; los expertos recomiendan primero ahorrar lo suficiente para cubrir varios meses de gastos esenciales antes de invertir.
¿Cuánta deuda estudiantil es razonable pedir?
Como regla general, el monto total no debería superar el salario anual esperado en el primer empleo después de graduarse.
¿Por qué es importante hablar de dinero con amigos?
Porque aclarar los límites de gasto evita compromisos sociales que presionan al estudiante a gastar más de lo presupuestado.
Conclusión
Ninguna de estas siete decisiones exige contar con un ingreso alto ni conocimientos financieros avanzados, pero sí exige constancia desde el primer semestre.
Los estudiantes que posterguen estos hábitos hasta el último año de carrera podrían llegar a la graduación con una deuda difícil de pagar y sin el historial de crédito que necesitarán para alquilar un apartamento, financiar su primer auto o comenzar su vida independiente de manera estable.
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