5 estados prohíben desde el 1 de enero el uso de cupones SNAP para comprar refrescos, dulces y otros alimentos
Cinco estados prohibieron desde el 1 de enero usar cupones SNAP para refrescos, dulces y otros alimentos, afectando a 1.4 millones de personas
El objetivo es reducir enfermedades crónicas como la obesidad y la diabetes, asociadas al consumo frecuente de bebidas azucaradas y alimentos ultraprocesados. Crédito: icosha | Shutterstock
A partir del 1 de enero, beneficiarios del programa federal de asistencia alimentaria SNAP en cinco estados enfrentarán nuevas restricciones sobre los productos que pueden adquirir con sus cupones.
Qué estados aplican las nuevas reglas
Indiana, Iowa, Nebraska, Utah y West Virginia son los primeros de al menos 18 estados que obtuvieron permisos especiales para prohibir la compra de ciertos alimentos con SNAP.
Esta iniciativa forma parte de un esfuerzo impulsado por el secretario de Salud Robert F. Kennedy Jr. y la secretaria de Agricultura Brooke Rollins, quienes buscan retirar alimentos considerados poco saludables del programa federal de $100,000 millones, que atiende a 42 millones de estadounidenses.
“No podemos seguir con un sistema que obliga a los contribuyentes a financiar programas que enferman a las personas y luego pagar una segunda vez para tratar las enfermedades que esos mismos programas ayudan a crear”, declaró Kennedy en diciembre.
El objetivo es reducir enfermedades crónicas como la obesidad y la diabetes, asociadas al consumo frecuente de bebidas azucaradas y alimentos ultraprocesados, dentro de la iniciativa Make America Healthy Again.
Qué productos quedan fuera según cada estado
Las nuevas restricciones afectarán a aproximadamente 1.4 millones de personas:
-Utah y West Virginia: prohibición para comprar refrescos y bebidas gaseosas.
-Nebraska: prohíbe refrescos y bebidas energéticas.
-Indiana: limita la compra de refrescos y dulces.
-Iowa: la más estricta, restringe alimentos gravados, como refrescos y dulces, además de ciertos alimentos preparados.
La directora de SNAP del grupo Food Research & Action Center, Gina Plata-Nino, advirtió que las listas oficiales son confusas:
“La lista de artículos no proporciona información suficiente para que un participante de SNAP pueda ir preparado al supermercado. Muchos productos adicionales -incluidos ciertos alimentos preparados- también quedarán prohibidos, aunque no estén claramente identificados en el aviso a los hogares”.
Impacto en comercios y consumidores
La National Retail Federation anticipó filas más largas en las cajas y más quejas de clientes conforme los usuarios de SNAP aprendan qué productos ya no pueden comprar.
“Es un desastre en puerta, con personas intentando comprar alimentos y siendo rechazadas”, dijo Kate Bauer, experta en nutrición de la Universidad de Michigan.
Un informe de la National Grocers Association y otros grupos comerciales calcula que implementar estas restricciones costará a los comercios estadounidenses $1,600 millones inicialmente y $759 millones cada año en adelante.
“Castigar a los beneficiarios de SNAP significa que todos terminamos pagando más en el supermercado”, afirmó Plata-Nino.
Un cambio histórico en las reglas de SNAP
Durante décadas, las normas federales -establecidas en 1964 y ratificadas en la Ley de Alimentos y Nutrición de 2008- permitían comprar con SNAP cualquier alimento destinado al consumo humano, salvo alcohol, alimentos calientes listos para comer y tabaco.
En el pasado, propuestas para prohibir la compra de productos como carnes caras, papas fritas o helado fueron rechazadas tras estudios del USDA que concluyeron que las restricciones serían costosas, difíciles de implementar y poco efectivas para mejorar la salud.
Sin embargo, bajo la segunda administración de Donald Trump, los estados fueron alentados -e incluso incentivados- a solicitar exenciones, y respondieron.
“Esto no es la típica agenda de salud pública desde arriba hacia abajo”, dijo el gobernador de Indiana, Mike Braun, al anunciar la solicitud de su estado. “Nos enfocamos en las causas raíz, información transparente y resultados reales”.
Las voces de quienes viven el cambio
Marc Craig, de 47 años, residente de Des Moines, quien vive en su automóvil desde octubre, explicó que las nuevas reglas complicarán el uso de los $298 mensuales que recibe en beneficios SNAP y aumentarán la vergüenza en la caja registradora.
“Tratan a la gente que recibe cupones como si no fuéramos personas”, dijo Craig.
Lo que viene
Según el Departamento de Agricultura, estas exenciones tendrán una vigencia de dos años, con opción de extenderse por tres años más, y cada estado deberá evaluar su impacto.
Expertos en salud pública advierten que la medida ignora problemas de fondo. Anand Parekh, director de políticas de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Michigan, señaló:
“Esto no resuelve los dos problemas fundamentales: la comida saludable en este país no es accesible económicamente y la comida poco saludable es barata y está en todas partes”.
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