5 cambios esenciales para una cocina libre de bacterias, según la ingeniería de alimentos
Una experta en seguridad alimentaria comparte claves sobre higiene, materiales no porosos y tips científicos para una cocina técnica y saludable
La silicona y el vidrio no solo cuidan el planeta, sino que evitan químicos tóxicos en tu comida. Aprende a gestionar tus alimentos como un profesional. Crédito: Shutterstock
Comienza el año realizando los ajustes necesarios en tu cocina para mejorar el bienestar del hogar. La ingeniera en alimentos, Montse Meléndez, ofrece cinco recomendaciones puntuales sobre qué elementos deberías sustituir, basándose en preceptos científicos de inocuidad alimentaria.
Adiós a las tablas de madera y plástico

Una de las primeras sugerencias es cambiar las tablas de picar tradicionales por opciones de vidrio o acero inoxidable. Según explica Meléndez: “No utilizo tablas de plástico o madera porque su porosidad permite acumular restos de comida, favoreciendo el crecimiento de bacterias u hongos”.
Desde la ingeniería de alimentos, sabemos que el plástico desarrolla surcos con el uso (cortes de cuchillo) donde los microorganismos se “esconden” de la limpieza convencional. El vidrio y el acero, al ser superficies no porosas, reducen significativamente el riesgo de contaminación cruzada.
Desinfección efectiva de vegetales
Lavar los vegetales solo con agua no es suficiente para eliminar patógenos. El uso de un desinfectante en spray especializado es clave: basta con aplicarlo durante 30 segundos y, en muchos casos, ni siquiera requiere enjuague. Estos productos están diseñados para romper la tensión superficial y eliminar bacterias que el agua por sí sola no alcanza.

Higiene en el lavado: El dispensador de jabón

Para evitar la proliferación bacteriana, es vital cambiar el hábito de “remojar” la esponja. “Jamás dejo la esponja en un recipiente con agua y jabón; esto crea un caldo de cultivo. Con un dispensador, la esponja se mantiene seca y su vida útil se prolonga”, señala la experta. Una esponja húmeda y con residuos orgánicos es, literalmente, un “hotel de cinco estrellas” para bacterias como Salmonella o E. coli.
Silicona para reducir el desperdicio
Las bolsas y contenedores de silicona de grado alimenticio son aliados de la sostenibilidad. Permiten congelar alimentos que están a punto de caducar, evitando el desperdicio. Además, a diferencia de los plásticos de baja calidad, la silicona es estable y segura, evitando la migración de compuestos químicos como el Bisfenol A (BPA) hacia la comida. Para mayores detalles del paso a paso para congelar de manera segura los alimentos puede consultar una guía práctica aquí.
Tápers de vidrio: Seguridad y neutralidad
Los recipientes de vidrio aptos para microondas y horno son superiores a los de plástico por su durabilidad y neutralidad: no absorben olores ni se deforman con el calor. Son una pieza fundamental en la seguridad alimentaria del hogar.
La ingeniera en alimentos acierta al priorizar la inocuidad alimentaria, al ofrecer opciones para los puntos críticos de control donde las bacterias suelen ganar la batalla. Es una transición de una “cocina tradicional” a una “cocina técnica”, donde cada objeto tiene la función de proteger la salud de quien consume los alimentos.
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