El otoño trae fuertes vientos de temores de un rebrote de COVID-19 en la Gran Manzana

Luego de varias semanas que la tasa de infección se ha mantenido por debajo del 1%, científicos aseguran que la ciudad entra en una etapa de "equilibrio complicado" con altas posibilidades de un alza en los contagios

El otoño trae fuertes vientos de temores de un rebrote de COVID-19 en la Gran Manzana
La Ciudad pone la mayoría de sus cartas en su plan de 'Pruebas y Rastreos'.
Foto: AFP / Getty Images

Cuando una nueva infección viral denominada COVID-19 avanzaba sin pausas en Asia y Europa a principios de este año, las autoridades de Salud de Nueva York pronosticaban que era solo “cuestión de tiempo” para que el virus llegara a la ciudad. El 1 de marzo se reportó el primer caso y de allí adelante la historia de muerte y devastación económica ya es conocida. Ahora, los vientos del otoño que oficialmente comienza esta martes traen consigo además de la natural caída de las hojas la posibilidad que el “monstruo” del coronavirus vuelva a despertar.

Luego de varias semanas en que se ha mantenido a raya la tasa de infección por debajo del 1%, en medio de los avances en las fases de la reapertura económica, la comunidad científica de Nueva York ha compartido de forma muy prudente los posibles escenarios próximos de recrudecimiento de una probable segunda ola de coronavirus con la llegada del otoño, una infección que ha matado hasta la fecha a más de 23,000 personas, solo en la Gran Manzana.

Reportes confirman que las autoridades de Salud de la Ciudad de Nueva York están trabajado de cerca con equipos epidemiológicos y científicos de universidades, y justamente lo que ha trascendido de los modelos de predicción matemático, es que en efecto los próximos pasos de reapertura como el de las escuelas y los restaurantes, podrían traer consigo un alza de las tasas de infección.

Lo que no está claro es que si eso significará un regreso a la “pesadilla” de la primavera y qué tan preparada está la Ciudad para eventuales rebrotes.

Acto de equilibrio 

“La reapertura por etapas implica incrementos en la actividad de transmisión. Cada modelo dice que se verán aumentos en los casos”, precisó al diario digital Bloomberg el doctor Jeff Shaman de la Universidad de Columbia, quien forma parte de un equipo que trabaja con la Ciudad para predecir posibles escenarios del brote.

El experto explicó que la Gran Manzana estaba involucrada en un “acto de equilibrio muy difícil” entre el control de casos y la reapertura de escuelas. Pero también la prevención de la quiebra de empresas.

“La reapertura es buena para la ciudad, pero también es buena para el virus. Hay un enorme potencial de crecimiento, incluso en un lugar como la ciudad de Nueva York, porque del 75% al ​​85% de la población aún no ha estado infectada”, concluyó Shaman.

Más allá de los cálculos y las previsiones científicas, algunos gremios de la salud y líderes electos han puesto sobre la mesa la necesidad de que la Ciudad analice y presente planes ante la posibilidad de que en las semanas entrantes el COVID-19 vuelva a poner contra la cuerdas al sistema de salud.

El arma de la Ciudad: ‘Test + Trace’

Las autoridades de Salud de la Gran Manzana tienen centrada su estrategia más que en preparar centros hospitalarios para una avalancha de nuevos casos, en intensificar las medidas de protección, masificar las pruebas y rastrear los probables contagios.

Fuentes de NYC Health+Hospitals (H+H) consultadas por El Diario  aseguran que luego de las “dolorosas lecciones” que dejó la pandemia en la ciudad de Nueva York existen más defensas para enfrentar un eventual rebrote, pero que ante todos los retos que plantean las reaperturas en el otoño,  todas las energías  están puestas en evitar a toda costa la expansión del virus.

El doctor Ted Long, director Ejecutivo del Programa ‘Test + Trace’ de la Ciudad, aseguró en días pasados que la vía para mantener la tasa de contagios de COVID-19 bajo control, es diversificando y expandiendo el plan de pruebas y rastreo a todos los rincones de la ciudad.

“Nuestro esfuerzo es lograr que las comunidades con más alto riesgo, se envuelvan en esta respuesta hiperlocal”, puntualizó.

De acuerdo con los datos divulgados, el programa ‘Test + Trace’ se ha logrado prevenir unos 15,000 potenciales contagios de COVID-19 en la Gran Manzana, ya que más del 80% de las personas que han registrado resultados positivos en sus test han completado los protocolos para identificar a los individuos con quienes tuvieron contacto, además han cumplido con el aislamiento.

Entre tanto, el doctor Dave A. Chokshi, Comisionado del Departamento de Salud de la Ciudad (DOHMH) recordó que la Gran Manzana ha pasado de ser el epicentro del brote a ser un líder nacional en la respuesta al COVID-19.

“El cumplimiento de las precauciones por parte de los neoyorquinos, como lavarse las manos, distanciarse, cubrirse la cara y permanecer en casa si está enfermo, ha sido fundamental . Otro factor importante ha sido la innovación constante “.

Chokshi valora los tipos de innovaciones que la Ciudad tiene a la mano como las señales de alerta temprana para brotes emergentes.

“Nuestra respuesta actual está impulsada por los datos. En los vecindarios donde vemos que la gente se hace la prueba en menor número, pero con un elevado porcentaje de resultados positivos, ponemos recursos adicionales . Esto asegura que estamos buscando el virus donde podría estar propagándose”, dijo el funcionario.

La emergencia del Hospital Elmhurst fue considerada el “epicentro del epicentro” de la pandemia

La pesadilla de la primavera

El pasado 26 de febrero, el alcalde Bill de Blasio comunicó a los neoyorquinos que no había “razones para el pánico” porque el sistema hospitalario y sanitario estaba preparado “como ningún otro del país para enfrentar un brote”. Un mes más tarde, exactamente el 27 de marzo, está documentado como el mandatario municipal y el gobernador Andrew Cuomo clamaban ayudan al Gobierno federal ante el colapso de los hospitales, la falta de máscaras y respiradores.

La advertencia del ‘pandemónium’ en el cual se convirtieron los hospitales públicos de la Gran Manzana ya lo habían descrito casi de manera profética el 12 de marzo la Asociación de Enfermeras del Estado de Nueva York (NYSNA), cuando apenas se empezaban a detectar los primeros 100 casos de la infección en las calles de Nueva York.

Ahora, nuevamente este gremio asoma preocupaciones.

“Tenemos que ver a futuro. Lo lamentable es que hoy escuchamos sobre recortes de personal y fondos en los hospitales públicos. Si eso sucede y ante la certeza de una segunda ola de contagios, que va a venir, no sabemos si a pesar de que ya tenemos más experiencia en cómo enfrentar el COVID-19, eso no significará necesariamente que tendremos una capacidad de respuesta con los equipos adecuados”, denunció una fuente de NYSNA.

En este sentido, la enfermera boricua Wanda González del Hospital Lincoln de El Bronx, ratificó a El Diario que de concretarse los “recortes presupuestarios y de personal” las comunidades más afectadas serán los vecindarios más pobres que ya vivieron la peor cara de esta crisis de salud pública.

“Debemos acostumbrarnos”

El presidente de la Red de Salud Hispana de Nueva York Guillermo Chacón, asegura que su lectura es que en el otoño y en el invierno se repetirán “momentos difíciles” con la pandemia.

“Es muy importante el rol de las propias comunidades en sus medidas de prevención y que las autoridades no olviden a los inmigrantes indocumentados que nuevamente podrían ser lo que reciban todo el peso de una segunda ola. Se ha controlado, pero el virus está aquí”, estimó el activista.

10 hitos en la lucha contra el COVID-19 en NYC:

  • 1 de Marzo: Se confirma el primer caso de coronavirus en la ciudad de Nueva York, la paciente había viajado a Irán y trabajaba en el sistema de salud. Sobrevivió al virus.
  • 11 de Marzo: Con 53 casos confirmados el Alcalde De Blasio lanza la primera campaña informativa masiva de lavarse las manos y evitar aglomeraciones. Las autoridades locales no consideran necesario el uso de máscaras.
  • 17 de Marzo: Ante el avance exponencial de los casos, las autoridades de NYC ordenan el cierre comercial de la ciudad para evitar la mayor expansión del virus, incluyendo teatros y cines. La actividad de los restaurantes solo permite comida para llevar.
  • 7 de abril: Todas las estadísticas ya indicaban que la ciudad de Nueva York era el epicentro del virus a nivel mundial y que estaba castigando principalmente a negros e hispanos de los vecindarios más pobres. 590 muertes en solo un día en la Gran Manzana.
  • 10 de abril: Autoridades de Salud anuncian un programa de prevención en 12 idiomas para tratar de contrarrestar la pandemia en los vecindarios de las minorías negras y latinas, con énfasis en Queens y El Bronx.
  • 11 de Abril: Luego de semanas de fuertes presiones por parte de sectores sindicales se ordenó el cierre de las 1,700 escuelas públicas de la Gran Manzana, por el resto del año escolar.
  • 17 de abril: Autoridades de Salud de NY obligan el uso de máscaras en todos los lugares públicos del estado como medida adicional para contener las infecciones. Se abren los primeros cinco sitios de pruebas gratis en vecindarios más afectados por el COVID-19 en NYC.
  • 3 de Junio: La curva de casos va en descenso y se confirma el primer día sin muertes por la infección viral en la Gran Manzana, desde el 11 de marzo.
  • 8 de Junio: Ante el descenso del número de pacientes, muertes y hospitalizaciones se inicia la primera fase de la reapertura económica en la Gran Manzana.
  • 10 de junio: Se activa el plan de ‘prueba y rastreo’ en la Gran Manzana.

Coronavirus aplastado en NYC:

  • 1% de las aproximadamente 30,000 pruebas diarias que se practicaron en el último mes en NYC resultaron positivas.
  • 161 pruebas positivas en NYC se confirmaron el pasado 17 de septiembre, fue el promedio durante las últimas cuatro semanas.
  • 350 pruebas positivas diarias en promedio de COVID-19 se registraron en agosto.
  • 5,300 test confirmatorios cada día en promedio de COVID-19 durante abril.