A un año de su polémico decreto vinculado con muertes masivas en ancianatos, el tiempo juega a favor del gobernador Cuomo de Nueva York

Destituir a un primer mandatario regional es un proceso largo y complejo, con pocos precedentes

Inaugurando obras en LGA, junio 2020.
Inaugurando obras en LGA, junio 2020.
Foto: TIMOTHY A. CLARY / Getty Images

25 de marzo de 2020: un miércoles lluvioso que muchas familias quisieran olvidar en Nueva York. Hoy se cumple un año del decreto de Andrew Cuomo de dar de alta a pacientes mayores en los hospitales, lo que ha sido vinculado con miles de muertes por coronavirus entre residentes, empleados y visitantes de ancianatos.

Aunque es un tema muy grave, hay otras razones por las que Cuomo podría convertirse en el primer gobernador de Nueva York en ser acusado en más de un siglo: unas denuncias de acoso sexual que han generado comentarios hasta de su amigo, el presidente Joe Biden.

Pero antes de que eso pueda suceder, los posibles acusadores tendrán que navegar por las tradiciones políticas de Albany y el proceso de juicio político relativamente mal definido del estado, según The New York Times.

Cuomo está siendo investigado actualmente por dos instancias: el Comité Judicial de la Asamblea Estatal y por Letitia James, procuradora general del estado.

La pesquisa de James se centra estrictamente en las denuncias de acoso sexual -en el otoño ella lo apoyó cuando el Departamento de Justicia (DOJ) comenzó a pedir cuentas por los decesos-, pero la de la Asamblea tendrá un alcance más amplio, pues considerará además la controversia sobre cómo el gobernador y su equipo manejaron los datos sobre las muertes en hogares de ancianos relacionadas con el coronavirus y otros temas, antes de determinar si Cuomo ha cometido delitos imputables.

La Constitución del estado no especifica los motivos para un virtual juicio político. Los legisladores lidiarán con ese tema después de revisar el informe de la Asamblea, que probablemente se ceñirá a los hechos y no recomendará un curso de acción, predicen fuentes allegadas.

Pero los resultados del informe podrían tardar meses, advirtió el martes el asambleísta Charles D. Lavine (D), presidente del Comité Judicial. Y para cuando lleguen, quizá el tercer mandato de Cuomo esté en la recta final, pues ya en noviembre del próximo año son las elecciones.

De momento, una renuncia –como la de Eliot Spitzer (D) en 2008, también por un escándalo sexual- ha sido varias veces descartada por Cuomo, y a lo máximo no se postularía a un cuarto período, como era su deseo, siguiendo la huella de su padre, Mario Cuomo, quien gobernó por tres lapsos (1983-1994), hasta ser vencido por George Pataki (R) al buscar otra reelección.

La mayor parte de la delegación Demócrata de NY ante el Congreso nacional, incluidos los senadores Kirsten Gillibrand y Chuck Schumer, han pedido la dimisión de Cuomo. Pero el gobernador ha rechazado desafiante esos llamados y suplicó a los neoyorquinos que esperaran los resultados de las investigaciones antes de emitir un juicio.

Es difícil decir exactamente cómo se desarrollaría ese juicio político. La Asamblea tendría que aprobar una medida de acusación y luego el Senado estatal juzgaría a Cuomo ante los jueces del Tribunal de Apelaciones, la corte más alta del estado.

Se requiere una mayoría de dos tercios de votos en el Senado para condenar. Si el gobernador fuese destituido, la vicegobernadora Kathy Hochul se convertiría en la primera mujer en ocupar el cargo en la historia del estado.

Mientras, el panel designado a principios de mes por la procuradora James podría dar resultados más próximos, pues una de sus funciones es entregarle reportes semanales.

Todo el panorama representa un vuelco a la alta popularidad que Cuomo cultivó durante la pandemia. Pero poco a poco fueron saliendo fuertes cuestionamientos: en el otoño se supo que había liimitado sus contactos con el gobierno federal para discutir soluciones,  en medio de sus peleas con el entonces mandatario Donald Trump, aún siendo NY de lejos el estado más afectado por contagios, muertes y pérdidas económicas.

En paralelo, Cuomo publicó en octubre el libro “American Crisis: Leadership Lessons from the COVID-19 Pandemic”, descrito en su comunicado de prensa como un “retrato notable del liderazgo durante la crisis y una historia descarnada de decisiones desgarradoras que señalan el camino hacia un futuro más seguro para todos nosotros”.

Muchos parientes de fallecidos criticaron el lanzamiento del librollamándolo desconsiderado, presumido y apresurado, mientras la pandemia seguía causando estragos.

El mes pasado, mientras comenzaban las denuncias de acoso sexual que desde entonces él ha negado, finalmente Cuomo sí asumió la responsabilidad por “el vacío” de información oficial que, según él, condujo a teorías de conspiración y “desinformación” en medio de la pandemia. 

“No hay excusas. Acepto la responsabilidad por eso. Yo estoy a cargo”. Pero insistió en que “no hay nada que investigar” con respecto al encubrimiento de las cifras de muertes en los ancianatos que su asistente Melissa DeRosa sí admitió durante una videoconferencia con legisladores Demócratas.