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Por qué la mayoría de las dietas para bajar de peso fallan

Muchas de las dietas que existen en el mercado no nos darán resultado por un asunto meramente biológico que involucra a la hormona leptina, la cual tiene como función proteger las reservas de grasa

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No obtener los resultados esperados de nuestra dieta, puede deberse a muchas causas. Es preciso identificar cuáles son Crédito: Shutterstock

Una gran mayoría de las dietas para bajar de peso pueden no generar los resultados que esperamos de ellas. Muchas veces no se trata de una falta de voluntad de nuestra parte, sino de una regulación biológica de nuestro cuerpo.

En concreto, la hormona leptina es uno de los impedimentos principales en muchas de estas dietas, y eso se debe a que ella actúa en pro de facilitar la ganancia de peso en el momento que disminuimos la ingesta de grasas y calorías mediante los alimentos.

¿Qué le ocurre al cuerpo durante la dieta?

contar calorías
Aún las dietas más estrictas no funcionarán, si no podemos controlar la hormona leptina. Foto: Pixabay

Esencialmente, una dieta nos exige reducir el número de calorías que consumimos, ya sea al reducir las porciones que comemos, al suprimir los alimentos más calóricos en nuestra alimentación, comiendo en horas específicas, etcétera.

En teoría, todo lo anterior debería permitirnos bajar de peso. Sin embargo, llega un momento en que el cerebro y el cuerpo se enteran de esto y hacen todo en su poder para detener y revertir el proceso dado que consideran que estamos muriendo de hambre.

Esto ocurre principalmente por la leptina, una hormona que se produce en las células de grasa. Una de sus funciones principales es proteger las reservas de grasa dado que necesitaremos dichas reservas para tener energía si no tenemos comida al alcance.

La leptina es el agente que le dice al cuerpo si estamos llenos o no. Al reducir la cantidad de grasa en el cuerpo, se produce menos leptina, por lo que no nos sentimos tan saciados como en una situación normal.

Cuando sucede lo anterior, el cerebro recibe señales hormonales que básicamente le dicen que no estamos comiendo, y a partir de ahí ejerce su influencia para que nuestro peso corporal se incremente.

¿Cómo el cuerpo motiva la ganancia de peso?

Uno de los mecanismos que tiene el cerebro para ello es la glándula tiroides. El cerebro le envía señales a esta glándula para ralentizar el metabolismo, lo que hará que quemes una menor cantidad de calorías de las acostumbradas.

Con esto, el cuerpo garantiza tener una reserva de energía que le permita seguir funcionando hasta el momento en que ingieras nuevas calorías que repongan las reservas. Puede decirse que es una medida biológica de contingencia metabólica de la que no todos estamos enterados.

Consecuentemente, si la quema de calorías es reducida, la pérdida de peso también lo será, cuestión que muchas personas pueden pasar por alto al momento de querer adelgazar. No es un asunto de voluntad, sino de metabolismo.

Conocer la razón de por qué las dietas pueden no funcionarnos es una cuestión importante dado que son muchas las personas que piensan que no tienen los resultados esperados porque no hacen lo suficiente, lo cual tiende a desanimarlos.

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