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¿Por qué el sueño americano luce inalcanzable?: la crisis de vivienda y cuidado infantil en EE.UU.

El estancamiento del mercado inmobiliario limita la accesibilidad a viviendas asequibles para muchas familias

En casi todo EE.UU. el costo por el cuidado infantil para dos niños es más caro que una hipoteca.

En casi todo EE.UU. el costo por el cuidado infantil para dos niños es más caro que una hipoteca. Crédito: Shutterstock

A pesar de que los salarios de los estadounidenses superan la inflación, la sensación de pobreza persiste. Factores como la escasez de vivienda asequible o el exorbitante costo del cuidado infantil han provocado que la promesa por vivir el sueño americano en un anhelo cada vez más distante y ponen de manifiesto los problemas de asequibilidad en Estados Unidos.

Además, el entorno del mercado laboral en declive implica que los aumentos salariales sean cada vez menores, mientras los precios muestran una tendencia al alza, especialmente en artículos esenciales como comestibles y electricidad. La gente señala esta sensación de desesperanza económica persiste, pese a que los ajustes salariales superan la inflación desde hace varios años.

Muchos trabajadores también enfrentan tramos impositivos más altos pero sin acceso a algunos privilegios relacionados con un ingreso más alto, mientras que otros simplemente se están quedando cada vez más atrás. ¿A qué se debe este fenómeno?

De acuerdo con un análisis realizado por la cadena CNN, la respuesta se acerca hacia los problemas para conseguir productos y servicios básicos que los estadounidenses no pueden conseguir a ningún precio, particularmente la vivienda y el costo por el cuidado infantil:

“El estancamiento de años en el mercado inmobiliario ha frustrado a una generación de compradores primerizos y ha obligado a las familias en crecimiento a vivir en casas demasiado pequeñas”, indica el reporte. Mientras que para el tema del cuidado infantil, “en gran parte de Estados Unidos, simplemente no hay suficientes profesionales para atender a todos los hijos de padres que trabajan”.

El reto de adquirir una casa propia

Comprar una casa se ha complicado en los últimos años, principalmente por un mercado inmobiliario históricamente estancado, con tasas hipotecarias superiores al 6%, el triple de los niveles que había después de la pandemia.

Las ventas de viviendas existentes rondan los 4 millones de unidades anuales desde finales de 2022, según la Asociación Nacional de Agentes Inmobiliarios. Además, con una excepción ocurrida durante la primavera de 2020, el inventario y las ventas de viviendas se mantiene cerca de su nivel más bajo desde la crisis inmobiliaria que finalizó en 2010.

Por si fuera poco, la construcción de viviendas prácticamente se detuvo durante la crisis inmobiliaria de 2007-2009 y no ha podido recuperarse por completo. Actualmente, el déficit es de alrededor de 4 millones de viviendas necesarias para cubrir la falta de oferta y que la vivienda vuelva a ser asequible en el país, de acuerdo con estimaciones de Goldman Sachs Research.

Esta cifra implica que el número de unidades de vivienda vacantes, tanto para alquiler como para venta, es menor que en cualquier otro momento de las últimas cuatro décadas. “Existe un desajuste entre dónde está la oportunidad y dónde está la asequibilidad”, afirmó Chen Zhao, director de investigación económica de Redfin.

Normalmente, los mercados de mayor crecimiento se encuentran en las zonas donde hay más empleos y son mejor pagados como las áreas metropolitanas de Nueva York y San Francisco. Sin embargo, resulta extremadamente difícil construir en esas regiones.

Mientras que la vivienda es mucho más asequible en el ‘Cinturón del Sol’, en estados como: Texas, Florida y Georgia, donde es más fácil construir y los costos son más bajos. Sin embargo, su popularidad ha disminuido conforme las órdenes de regreso a la oficina han obligado a muchas personas a mudarse, perjudicando a las personas que aprovecharon el confinamiento por la pandemia para teletrabajar en lugares donde podían obtener una vivienda más grande y accesible.

Pero incluso en estas ciudades, algunos segmentos del mercado inmobiliario se mantienen inaccesibles porque la baja oferta ha mantenido los precios altos.

“La gente no quiere vender porque no quiere salir de sus hipotecas, que ahora tienen al 2%… la oferta está limitada”, dijo Steve Mercer, un trabajador que se mudó a Atlanta desde Iowa. “Pensamos comprar en alguna de las muchas construcciones nuevas en la zona, pero todas tienen precios más altos de lo que esperaba. Y con el aumento del costo de todo, la carga de comprar vivienda es mayor”.

En el pasado, los baby boomers pudieron comprar sus casas a precios bajos que subieron con el tiempo y a tasas altas que bajaron con el tiempo. Pero quienes quieren comprar ahora enfrentan precios altos que, aunque no aumentarán drásticamente en el futuro cercano, tampoco se espera que las tasas bajen significativamente en el corto plazo.

“Entre la generación más joven hay descontento porque existe la sensación de que el Sueño Americano ya no es alcanzable”, dijo Zhao. “Los jóvenes que no lograron abrirse camino están realmente atrapados y no logran resolverlo”.

El problema de pagar por el cuidado infantil

Además del costo de la vivienda, el más alto para la mayoría de los estadounidenses de manera mensual, para un número creciente de familias, el costo del cuidado infantil es similar: En casi todos los estados del país, el costo por el cuidado infantil para dos niños es más caro que una hipoteca o un alquiler, de acuerdo con la organización civil Child Care Aware.

Dicha organización estima que el precio anual promedio del cuidado infantil fue de $13,128 en 2024, un 13% más respecto al año anterior. Pero en este rubro el problema no es solo el de la falta de asequibilidad: los operadores se encuentran cada vez más en una “severa situación financiera”, según una investigación de la Universidad de California, Berkeley.

“Los problemas del cuidado infantil tienen que ver con la disponibilidad y la calidad”, explicó William T. Gormley, profesor emérito de la Escuela de Políticas Públicas McCourt de la Universidad de Georgetown. “Todos estos problemas están interrelacionados”.

La baja financiación y los bajos salarios han contribuido a la escasez de trabajadores (agravada por las reducciones en la inmigración) y, por consecuencia a la escasez de guarderías. Esto provoca que la carga económica recaiga en las familias.

Los salarios de los trabajadores de cuidado infantil y de educación temprana son inferiores a los del 97% del resto de las profesiones en Estados Unidos, dijo Gormley. Y advierte: “Esto se debe a que el personal de cuidado infantil en casi todos los estados pende de un hilo. El personal de cuidado infantil enfrenta además una escasez de apoyo gubernamental para el cuidado infantil”.

Todos estos factores han provocado que los costos de guarderías y preescolares prácticamente son del doble que la inflación general, según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales (OBL en inglés).

Esos gastos están afectando a las familias precisamente en los momentos más difíciles de sus vidas, advirtió Gormley. “Son implacables, y no se pueden ignorar. La única manera de ignorar los gastos de cuidado infantil es quedarse en casa con los niños. Y para muchas familias trabajadoras, eso simplemente no es una opción”.

Por si fuera poco, la escasez de este servicio está teniendo repercusiones alarmantes en el mercado laboral. Un informe del Centro de Estudios Económicos de la Oficina del Censo publicado en abril reportó que el aumento en los costos del cuidado infantil está impactando en la participación laboral de las madres, porque tienen que ausentarse de sus puestos para cuidar a sus hijos a tiempo completo, incluso desligándose completamente, provocando menores ingresos en el hogar.

La tasa de participación femenina en la fuerza laboral se desplomó en 2025, revirtiendo los avances históricos que se lograron después de la pandemia. Ahora, las mujeres con hijos menores de cinco años impulsaron la salida de la fuerza laboral.

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